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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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sábado, 19 de agosto de 2017

CARTA APOSTÓLICA “Ex quo nono labénte sǽculo”, SOBRE EL RETORNO A LA UNIDAD DE LA IGLESIA CATÓLICA POR PARTE DE LOS CISMÁTICOS “ORTODOXOS”

En Noviembre de 1910 el príncipe-infante Maximiliano Guillermo de Sajonia-Braganza, sacerdote católico y profesor de Derecho Canónico y Liturgia en la Universidad de Friburgo (Suiza), publicó un artículo titulado “Pensées sur la question de l’Union des Églises” en el primer número de la entonces recién fundada revista Roma e l’Oriente, dirigida por los monjes basilios de la abadía griega de San Nilo de Grottaferrata (Italia). En el referido artículo, el autor decía que la Iglesia Romana era la parte culpable del Cisma del año 1054, por pretender imponerle a las iglesias orientales su criterio litúrgico y doctrinal, y proponía para remediar el cisma que Roma debía abjurar de sus dogmas y reconocerle igualdad a los patriarcados de Constantinopla, Antioquía, Alejandría y Jerusalén.
  
Contra tan injuriosa afirmación, claramente influenciada por el modernismo, irritante a los oídos piadosos y contraria a la verdad histórica, que claramente enseña que fueron los griegos levantiscos contra el Papa de Roma quienes causaron los cismas, el Papa San Pío X, celoso y ardiente defensor de la Iglesia, hizo llamar al autor del artículo para que diera explicaciones, el cual se retractó solemnemente de su escrito. Luego el Papa publicó la carta apostólica “Ex quo nono labénte sǽculo” condenando dicho artículo y reiterando que la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica es la única que guarda en su totalidad el Depósito de la Fe y la Moral que le confiara Nuestro Señor, y que la única manera de restaurar la unidad es que los griegos, rusos, coptos, armenios y siríacos abjuren de sus cismas y herejías.
 
“Ex quo nono labénte sǽculo” es un documento único, casi desconocido -especialmente para los lectores hispanoamericanos-, el cual condena el meaculpabilismo de los antipapas conciliares y su corte, reflejado en hechos como:
  • La supresión de los patriarcados latinos de Antioquía y Alejandría (1964), y Constantinopla (1965).
  • La equiparación del “Quam oblatiónem” de la Misa Romana Tradicional con la oración que los griegos llaman Epíclesis -donde le piden al Espíritu Santo que haga eficaces las Palabras Consecratorias-, negando injusta y heréticamente el rol in persóna Christi del sacerdote; y la introducción de dos Epíclesis explícitas (una previa y otra posterior a la “consagración”) en el Misal Montini-Bugniniano.
  • La “devolución” de las reliquias de San Andrés Apóstol (el cráneo, conservado en el Vaticano, fue entregado por Pablo VI 24 de Septiembre de 1964; y la cruz, conservada en la abadía de San Víctor en Marsella, fue entregada el 19 de Enero de 1980 por Juan Pablo II) y San Marcos Evangelista (22 de Junio de 1968 a Cirilo VI de Alejandría de los Coptos); y del icono de Nuestra Señora de Kazán (entregado el 26 de Agosto de 2004 por Juan Pablo II a Alejo II de Moscú).
  • La petición de perdón que hiciera Juan Pablo II (a Cristódulo de Atenas el 4 de Mayo de 2001, y a Bartolomé I de Constantinopla 29 de Junio de 2004) por la Cuarta Cruzada.
  • El reconocimiento de la validez de la anáfora nestoriana de Addai y Mari -que no tiene las palabras consecratorias-, realizado el 20 de Julio de 2001.
  • La renuncia al título Patriárcha Occidéntis por Benedicto XVI en el año 2008.
  • El “me rindo, Beatitud” de Francisco I Bergoglio ante Bartolomé I Constantinopolitano, evidenciado en la influencia que este último ejerce en Laudato Sii, pedirle la bendición para él “y toda la iglesia de Roma” durante el viaje a Turquía, y tachar el proselitismo como pecado contra la unidad.
  • Et álibi aliórum.
Como tal, esta Carta se encuentra en el original latín en Acta Apostólicæ Sedis, año III (1911), págs. 117-121. La traducción al Español fue tomada del sitio ADELANTE LA FE, a partir de la edición inglesa en THE REMNANT.
 
CARTA APOSTÓLICA “Ex quo nono labénte sǽculo”, CONDENANDO CIERTO ARTÍCULO SOBRE EL RETORNO DE LAS IGLESIAS A LA UNIDAD CATÓLICA
  
Nuestro Santísimo Señor Papa Pío X, por providencia de Dios.
  
A los Arzobispos y Delegados Apostólicos de Bizancio en Grecia, Egipto, Mesopotamia, Persia, Siria, y las Indias Orientales.
 
Venerables hermanos, salud y bendición apostólica:
  
Sería difícil decir cuánto han hecho los hombres santos desde los años finales del siglo IX, cuando las naciones de Oriente empezaron a ser arrancadas de la unidad de la Iglesia católica, para que nuestros hermanos separados pudieran ser devueltos a su seno. Por encima de todos los demás, los Sumos Pontífices, nuestros predecesores, en cumplimiento de su deber de proteger la fe y la unidad eclesiástica, no han dejado nada por hacer, respecto de la disidencia paterna que trajo amargo dolor a Occidente, pero que causó pérdidas a Oriente. Los testigos de esto, por mencionar solo a algunos de entre muchos, son Gregorio IX, Inocencio IV, Clemente IV, Gregorio X, Eugenio XIII, y Benedicto XI [1].
  
Pero nadie ignora el gran fervor con el que más recientemente, nuestro predecesor de feliz memoria, León XIII, invitó a las naciones de Oriente a asociarse de nuevo con la Iglesia romana.
  
“En cuanto a nosotros”, decía, “para ser sinceros, hemos de confesar que el mismo recuerdo de la antigua gloria y los méritos incomparables de los que Oriente puede jactarse nos son indescriptiblemente dulces. En efecto, esta fue la cuna de la redención humana y de los primeros frutos del cristianismo. De ahí en adelante, como afluentes de un río real, se difundieron hacia Occidente las riquezas de las incalculables bendiciones obtenidas por nosotros por medio del Evangelio de Jesucristo… Mientras sopesamos estas cosas, venerables hermanos, en nuestra mente no deseamos ni ansiamos nada tanto como el llevar a cabo la restauración de toda la virtud y la grandeza de Oriente en el pasado. Y más aún porque los signos que, en el desarrollo de los acontecimientos humanos, aparecen de cuando en cuando, dan motivos para esperar que los orientales, movidos por la divina gracia, podrían volver la reconciliación con la Iglesia de Roma, de cuyo seno han estado separados tantos años” [2].
 
Ni, ciertamente, estamos nosotros, como vosotros bien sabéis, venerables hermanos, menos deseosos de que el día por el que tan ardientemente han rezado tantos hombres santos llegue rápidamente, y que el muro que ha dividido por tanto tiempo a dos pueblos sea demolido hasta sus cimientos, y que entre estos, envueltos en un abrazo de fe y caridad, la paz tan largamente suplicada florezca en todo su esplendor, y que haya un rebaño y un pastor (Juan 10, 16).
  
Mientras estos eran nuestros pensamientos nos llegó un motivo para el dolor de la mano de cierto artículo publicado en la nueva revista Roma e l’Oriente, titulado “Pensamientos sobre la cuestión de la unión de las Iglesias”. Pues, efectivamente, este artículo está lleno de tantos errores, no solo teológicos, sino también históricos, que casi no podría incluirse una colección más grande en un número de páginas tan reducido.
   
Los errores en el artículo
Y, desde luego tan precipitada como falsamente, en el artículo se hace un acercamiento a la posición de que el dogma de la procedencia del Espíritu Santo del Hijo no deriva de ninguna manera de las palabras del Evangelio ni se prueba por la creencia de los antiguos Padres. Con la misma imprudencia, se expresa duda sobre si los sagrados dogmas del Purgatorio y la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María fueron asumidos por los santos hombres de los primeros siglos. De nuevo, cuando el artículo viene a tratar la constitución de la Iglesia, tenemos, primero, una renovación del error condenado hace mucho tiempo por nuestro predecesor, Inocencio X [3], según el cual San Pablo es considerado como si fuera exactamente igual a un hermano de San Pedro. En segundo lugar, y no menos erróneamente, se sugiere que en los primeros siglos la Iglesia Católica no fue gobernada por una única cabeza —es decir, una monarquía— y que la primacía de la Iglesia Romana no se sustentaba en argumentos válidos. El artículo tampoco deja intacta la doctrina católica sobre la Santísima Eucaristía, puesto que se afirma tenazmente que es admisible la visión extendida entre los griegos de que las palabras de la consagración no tienen su efecto a menos que se haya ofrecido primero la oración llamada “Epíclesis”, pese a que es sabido que la Iglesia no tiene ningún poder para alterar la sustancia de los sacramentos. Igualmente inadmisible es la idea de que la confirmación administrada por cualquier sacerdote puede tenerse por válida [4].
  
Incluso con este resumen de los errores contenidos en este artículo entenderéis fácilmente, venerables hermanos, la gravísima ofensa que se le ha hecho a todos los que lo leyeron, y cuán grandemente nosotros mismos nos hemos asombrado de que la enseñanza católica sea tan deliberadamente pervertida por palabras abiertas, y de que muchos puntos históricos en las causas del cisma oriental sean tan atropelladamente tergiversados respecto de la realidad. En primer lugar, se imputa falsamente a los santos Papas Nicolás I y León IX que una gran parte de la responsabilidad del problema se debió al orgullo y la ambición de uno y a las duras reprimendas del otro —como si la energía apostólica de aquel en defensa de los derechos más sagrados pudieran atribuirse al orgullo, o la persistencia del último en corregir a los malvados pudiera ser llamada crueldad—.
  
Los inicios de la historia también son pisoteados cuando aquellas santas expediciones llamadas Cruzadas son difamadas como empresas de piratas o, lo que es aún más serio, cuando a los Pontífices romanos se les reprocha el fervor con el que llamaron a las naciones orientales a la unión con la Iglesia romana, fervor que se atribuye al deseo de poder y no a una diligencia apostólica por alimentar al rebaño de Cristo.
  
Grande, también, fue nuestro asombro ante la afirmación en el mismo artículo de que los griegos de Florencia fueron forzados por los latinos a convenir con la unidad, y que el mismo pueblo fue inducido mediante falsos argumentos a recibir el dogma de la procedencia del Espíritu Santo del Hijo tanto como del Padre. El artículo llega incluso tan lejos, desafiando los hechos de la historia, como para cuestionar si los concilios generales que tuvieron lugar tras la secesión de los griegos, desde el octavo hasta aquel del [Concilio] Vaticano, deben tenerse por verdaderamente ecuménicos, de donde se postula una regla de una especie de unidad híbrida según la cual solo lo que de entonces en adelante fuera reconocido por cualquier Iglesia como su herencia común antes de la separación sería legítimo, observándose un completo silencio sobre todo lo demás como adiciones superfluas y espurias.
  
Exhortación para esforzarse en la Unidad
Hemos pensado que estas cosas deberían seros indicadas, venerables hermanos, no solo para que podáis saber que las proposiciones y teorías son rechazadas por nosotros como falsas, temerarias y ajenas a la Fe Católica, sino también para que, mientras esté en vuestro poder, podáis tratar de ahuyentar una influencia tan perniciosa del pueblo confiado a vuestro atento cuidado acompañándolos a todos a asumir sin demora las enseñanzas aceptadas, no escuchando nunca ninguna otra, aunque un ángel del cielo la predicara (Gálatas 1, 8). Al mismo tiempo, igualmente, os pedimos seriamente que les recalquéis que no tenemos deseo más ardiente que el de que todos los hombres de buena voluntad ejerzan infatigablemente toda su fuerza para que la unidad esperada pueda ser más rápidamente obtenida, para que aquellas ovejas a quienes las divisiones separan puedan estar unidas en la profesión de una Fe Católica bajo un pastor supremo. Y esto llegará más fácilmente si se multiplican las oraciones fervientes al Espíritu Santo Paráclito, que “no es Dios de confusión, sino de paz” (I Corintios 14, 33). Así ocurrirá que la oración de Cristo que Él ofreció entre gemidos antes de padecer el peor de los tormentos se realice, “que todos sean una cosa, como Tú, Padre, en mí, y Yo en ti; que también ellos sean en Nosotros una cosa” (Juan 17, 21).
 
Finalmente, estemos todos seguros de que el trabajo con este objeto será en vano a menos que, y sobre todo, abracen la verdadera y completa Fe Católica tal y como ha sido entregada y consagrada en la Sagrada Escritura, la Tradición de los Padres, el consentimiento de la Iglesia, los Concilios generales y los decretos de los Sumos Pontífices. Dejad, entonces, que todos aquellos que se esfuerzan por defender la causa de la unidad vayan adelante; dejadlos seguir adelante llevando el casco de la fe, sosteniendo el ancla de la esperanza, e inflamados con el fuego de la caridad, para trabajar incesantemente en esta empresa divina y Dios, el autor y amante de la paz en cuyo poder están los tiempos y las épocas (Hechos 1, 7), apresurará el día en que las naciones de Oriente vuelvan a la unidad católica y, unidos a la Sede Apostólica, tras desechar sus errores, entren en el puerto de la salvación eterna.
  
La sumisión del príncipe Maximiliano de Sajonia, autor del artículo
Esta carta, venerables hermanos, la haréis publicar tras ser diligentemente traducida a la lengua vernácula del país que os esté confiado. Y mientras nos regocijamos de informaros de que el amado autor de este artículo, que ciertamente fue escrito por él desconsideradamente, pero con buena fe, nos ha dado en nuestra presencia sinceramente y de corazón su disposición para enseñar, rechazar y condenar hasta el final de su vida todo lo que enseña, rechaza y condena la Santa Sede Apostólica, y muy amorosamente en el Señor le impartimos la bendición apostólica como una señal de los dones celestiales y como prueba de nuestra benevolencia.
 
Dada en Roma, junto a San Pedro, el día 26 de Diciembre, año de 1910, octavo de Nuestro pontificado. PAPA PÍO X.

NOTAS
[1] Constitución “Nuper ad Nos” (16 de Marzo de 1743), que prescribe otra Profesión de Fe para los orientales.
[2] Alocución “Si fuit in re” (13 de Diciembre de 1880) a los Cardenales reunidos en el Vaticano. Publicada en Acta Sanctæ Sedis, tomo II, pág. 179; cf. Carta Apostólica “Præclára Gratulatiónis” (20 de Junio de 1894), en Acta Sanctæ Sedis, Tomo XIV, pág. 195.
[3] Decreto de la Congregación General de la Sagrada Romana y Universal Inquisición (24 de Enero de Enero de 1647).
[4] Cf. Benedicto XIV, Constitución “Etsi Pastorális” (26 de Mayo de 1742) para los ítalo-griegos, que declara írrita la confirmación conferida por el simple sacerdote de rito latino en virtud de la sola delegación del obispo.

viernes, 18 de agosto de 2017

ALEJANDRO VI: DATOS CURIOSOS QUE NO VERÁS EN NINGÚN LIBRO DE “HISTORIA”

Cortesía de MILES CHRISTI.
  
“La historia de Alejandro VI, como nos ha sido transmitida, es un tejido de falsedades” (Orestes Ferrara y Marino, abogado, historiador y héroe de la Guerra de Independencia Cubana)
 
Alejandro VI (detalle del fresco “La Resurrección de Cristo”, por Pinturicchio).
  
Independientemente de su vida privada, el Papa Alejandro VI (Rodrigo Borja):
  1. Sugirió a los Reyes Católicos líneas de acción para la Evangelización del reino de Granada, y se preocupó que hubieran buenos y sabios misioneros en el Nuevo Mundo.
  2. Creía en la necesidad de la Fe Católica para la salvación eterna: Citaba frecuentemente las actas del Concilio de Florencia, que definió ex cátedra que todo el que muere fuera de la Iglesia Católica irá al Infierno; y al Gran Duque Alejandro I Jallegón de Lituania le escribió amonestándolo que hiciera todo en su poder para persuadir a su esposa Elena Ivanovna de Moscú (cismática ‘ortodoxa’) a que aceptase la Religión Católica.
  3. Tuviere o no razón para ello, usó su autoridad apostólica para contener la predicación de Savonarola.
  4. Fue sumamente devoto de Jesús Sacramentado, y propagó constantemente esta devoción: Junto a su pecho llevaba siempre una teca de oro que contenía la Sagrada Forma Consagrada, alentó la Comunión frecuente y favoreció la oración ante el Santísimo Sacramento.
  5. Fue muy devoto de la Santísima Virgen: Desde sus días de cardenal iba a rezar ante la imagen de Santa María del Popolo, sus discursos y escritos expresaban confianza y gratitud a Nuestra Señora (a cuya intercesión atribuía la protección frente a sus muchos enemigos), mandó tallar el artesonado de Santa María la Mayor y propagó el rezo del Ángelus (compuesto por su tío Calixto III) en todo el mundo.
  6. Promovió el ofrecimiento del Santo Sacrificio de la Misa en sufragio de las Ánimas del Purgatorio.
  7. Atento con los demás hasta la extravagancia, modesto consigo mismo: Fue muy frugal en el comer (en su mesa se servía un solo plato) y abstemio durante toda su vida.
  8. Aunque protegió a los judíos que vivían en los Estados Pontificios, combatió a los marranos (judíos falsamente convertidos al Catolicismo), que alentaban libelos infamatorios de la Fe y oprimían a los pueblos de América y alentaban la rebelión en España.
  9. Aun antes de su elección, apoyó las artes y la ciencia (fundó la Universidad de Valencia, acogió al entonces ignorado Pinturiccio en su corte como pintor oficial, y contrató a Bramante para diseñar los planos para construir una nueva Basílica de San Pedro).
  10. Como estadista, actuó con prudencia, integridad y solicitud, reformando las finanzas pontificias quitándoselas a los agiotistas y ordenó que se cobrase en los préstamos un interés hasta de 6% anual. Además, destinó grandes sumas de dinero para la defensa y ornato de la ciudad de Roma, y mejorar las condiciones de vida de la población.
  11. Hizo respetar su país frente a los invasores franceses, combatió a los turcos otomanos, y restituyó al Papado el rol protagónico en las relaciones internacionales, rol que habían perdido por la «cautividad babilónica» de Aviñón y el Cisma Occidental: alentó la unificación de España y la paz de ésta con Portugal en cuanto a la repartición de las Indias, y fue de los primeros en intentar la unificación de los reinos italianos (cosa que le granjeó el odio de los Médici, los Colonna, los Orsini, los Savelli, los Bentivoglio, y parte de los Sforza).
  12. En el aspecto judicial, ordenó la creación de un Tribunal Supremo compuesto por cuatro grandes doctores de Jurisprudencia; y combatió la alta criminalidad que entonces campeaba en Roma, mandando capturar y colgar a los ladrones y homicidas, y que sus casas fueran derruidas.
  13. ¿Y los famosos “hijos”? En realidad eran sobrinos segundos, al ser hijos de Guillermo Raimundo Llangol y de Borja (sobrino de Rodrigo de Borja) con su esposa Violante de Castelvert, y nacieron en Valencia de España. Pero como Guillermo Raimundo murió joven, Rodrigo los tomó bajo su cuidado (y curiosamente, los llamaba “hijos” EN CRISTO).
  14. Proyectó un concilio que realizase una reforma de las costumbres en los hombres de Iglesia: proponer a los cardenales una dieta modesta (un plato de pastas, una carne hervida y un asado, y terminar con frutas) acompañada de la lectura de las Sagradas Escrituras, la exigencia de que los clérigos fueran examinados en la moral y que los obispos fueran doctores en Derecho Canónico, y castigar la simonía con la excomunión.

CATÓLICO, NO TE AVERGÜENCES DE TU FE NI DE TU PASADO, NI PERMITAS QUE OTROS (ASÍ TENGAN MITRA) LO HAGAN.

PATRIARCA SIROCATÓLICO: “OCCIDENTE TRAICIONÓ A LOS CRISTIANOS DE MEDIO ORIENTE”

Traducción de la noticia publicada en CATHOLIC HERALD (Inglaterra)
 
De izquierda a derecha: El arzobispo sirocatólico de Bagdad Yousif Abba, el patriarca Ignacio José III Younan de los sirocatólicos, y el obispo Yousif Habash de la Eparquía sirocatólica Nuestra Señora de la Liberación (fuente: The Southern Cross)
 
Occidente ha fallado en hacer lo necesario para proteger a las minorías cristianas en Medio Oriente, dijo el Patriarca sirocatólico.
  
“Puedo deciros que nosotros no solamente hemos sido abandonados por los países occidentales, sino que hemos sido traicionados”, afirmó el Patriarca Ignacio José III Younan a The Southern Cross, diario de la Diócesis de San Diego (California).
 
Él hizo los comentarios en una reciente entrevista que concedió en la parroquia sirocatólica Nuestra Madre del Perpetuo Socorro en El Cajón (condado de San Diego, CA).
  
Mientras la minoría cristiana en Siria e Iraq está compuesta por “gentes pacíficas” que han estado “trabajando honestamente para el bienestar de sus países”, dijo, estos cristianos ni son millonarios petroleros ni representan una amenaza terrorista para Occidente. Por tanto, sentencia, han sido esencialmente ignorados por Occidente y “abandonados a nuestra suerte”.
  
La Iglesia Sirocatólica es una iglesia oriental católica en comunión con el Papado. Entre la jerarquía católica, un patriarca sólo es superado por el papa.
  
El Patriarca Ignacio José III Younan, que tiene su sede en Beirut (Líbano), visitó la iglesia Nuestra Madre del Perpetuo Socorro el 24 de Julio como una etapa de su visita pastoral en la Eparquía sirocatólica de Nuestra Señora de la Liberación, que tiene su sede en Newark (New Jersey). La eparquía incluye todas las parroquias y misiones sirocatólicas en los Estados Unidos y Canadá.
  
El patriarca fue acompañado por la cabeza de la eparquía, el obispo Yousif B. Habash, y el arzobispo sirocatólico de Bagdad Yousif Abba.
  
En conversación con The Southern Cross, el patriarca lamentó la “horrenda guerra” en Siria que actualmente va por su séptimo año, y contestó el reclamo hecho por los gobiernos y la prensa occidental de que existe una facción musulmana moderada entre las fuerzas rebeldes al gobierno de Bashar al Assad. “Es una mentira”, dijo.
  
Mientras tanto, la situación en Iraq sigue siendo sombría, señaló. Dice que en ese país, desde la invasión liderada por Estados Unidos en 2003, el “caos” sigue reinando, y más de 140.000 cristianos —de los cuales alrededor de un tercio son católicos de rito siríaco— han huido del país.
  
Este éxodo ha sido una “tragedia real” y representa una grave amenaza para la continuada existencia de la comunidad cristiana en la región, que no busca ningún privilegio especial, sino simplemente poder vivir y practicar su fe sin miedo, dijo.
   
“Nosotros, los cristianos en Medio Oriente … somos las comunidades indígenas de esos países”, dijo el patriarca, señalando que el cristianismo nació en esta región. “Hemos estado aquí por milenios y siempre hemos sido perseguidos. Y ahora … nuestra misma supervivencia está en juego”.
  
Muchos sirocatólicos simplemente han renunciado a la posibilidad de un gobierno estable en su patria y se han restablecido en otros países, como los Estados Unidos, donde han sido capaces de practicar su fe libremente y con seguridad en parroquias con Nuestra Madre del Perpetuo Socorro.
  
El Patriarca Ignacio José III Younan, que como sacerdote ayudó a establecer la iglesia Nuestra Madre del Perpetuo Socorro en 1994, dijo que espera que las oportunidades que ofrece la vida en los Estados Unidos permita a estos miembros de su grey a crecer más firmes en su fe. A través de su visita pastoral, espera impartir un mensaje esperanzador para los inmigrantes de la primera generación y alentar a las nuevas generaciones a recorrer “un camino de servicio gozoso”.
  
Tristemente, sentenció el patriarca, los líderes occidentales han sucumbido al “celestineo” y el uso del “lenguaje políticamente correcto” en sus relaciones con el Medio Oriente.
  
Concluyó que, a menos que Estados Unidos y la Unión Europea demuestren que tienen la voluntad política de hablar honestamente con los líderes de la región, ayudándoles a crear “una constitución civilizada” y a separar la religión y la política, “no hay esperanza para el futuro”.

jueves, 17 de agosto de 2017

VLADIMIR PUTIN SOBRE GEORGE SOROS: “ES UN TIPO PELIGROSO”

 “George Soros, el especulador de fondos de cobertura, se volvió filántropo autoproclamado, y sus fundaciones exentas de impuestos son una parte integral de esa máquina de guerra preventiva”. (Frederick William Engdahl)
  
Noticia publicada por J. M. Álvarez en OCTUBRE ROJO

George Soros, “el agitador”
 
Vladimir Putin ha advertido a Estados Unidos que George Soros está conduciendo al país hacia la guerra civil, utilizando políticas de división, violencia y propaganda de los medios de comunicación para promover sus objetivos.
 
En una reunión de gabinete en el Kremlin, el presidente Putin dijo a altos asesores que George Soros está usando su vasta red de agitadores para atacar los puntos más sensibles de Estados Unidos y causar turbulencias.
No se equivoquen, su final es la revolución a través de la guerra civil. En Estados Unidos está usando exactamente las mismas tácticas que usa en todas partes. George Soros es un conocido pirómano con fósforos en su bolsillo trasero que vierte la gasolina en una hoguera”.
  
Putin también tuvo un mensaje para los estadounidenses. Deben rechazar a George Soros y su peligrosa influencia, o correr el riesgo de perder el país ante los intereses globalistas.
“No es dueño del mundo y no tiene derecho a hacer lo que quiera. El pueblo debe unirse y rechazar a este dragón. No tenemos espacio para su política de división en Rusia, y creo que todos estarán de acuerdo en que somos mucho mejores para eso. Con todo respeto, Estados Unidos debe rechazar la visión de George Soros”.
  
En esta reunión, el presidente golpeó con el puño sobre la mesa y prometió arrestar a George Soros, y de acuerdo con una fuente del Kremlin, Putin disfrutaría de nada más que lanzar al multimillonario convicto en una celda de la cárcel y arrojar la llave.
  
En el mundo financiero Soros es conocido por sus estrategias de división y conquista. En innumerables entrevistas, investigables en Youtube, se puede presenciar riendo y reconociendo su personalidad extremista. Las tácticas financieras de Soros le han redimido miles de millones, pero también le han ganado condenas penales.
  
Disturbiosamente, Soros utiliza exactamente las mismas tácticas mientras se entromete con las democracias, intentando tomar el poder y socavar la voz del pueblo en naciones soberanas.
  
Rusia declaró oficialmente que el multimillonario George Soros es un hombre buscado en su país, citándolo a él y a sus organizaciones como una “amenaza a la seguridad nacional rusa”.
  
Putin prohibió a Soros y sus organizaciones operar en Rusia el año pasado debido al hecho de que Soros intentó estrellar la economía rusa a principios de los años noventa. Desde entonces, Soros ha utilizado su riqueza e influencia política para incitar a los levantamientos violentos y desestabilizar las democracias en toda la región.
  
Putin ha observado crisis tras crisis en países vecinos. Ahora está advirtiendo, en un lenguaje claro, que Soros está usando las mismas tácticas en los Estados Unidos.
  
COMENTARIO (Luciano Lago, para CONTROINFORMAZIONE.INFO):
La Rusia había expulsado a Soros del país por buenas razones. Él había ayudado a arruinar las economías de Rusia y Polonia en la década de 1990.
 
Como un gran tiburón blanco, Soros se mueve en todas partes del mundo en busca de sus presas.
 
Lo primero que se necesita saber de él es que Soros es como un gran calamar vampiro que incesantemente se enreda en la cara de la humanidad, succionando la sangre a todo lo que huela a dinero.
  
 
Soros en Italia fue recibido recientemente por el presidente del Consejo de Ministros de la República, el conde Paolo Gentiloni Silveri (izquierda en la foto), y no ha trascendido comunicación alguna sobre el contenido de las conversaciones. Las ONG’s de Soros operan libremente en Italia y cumplen su papel particularmente en el sector de migración, para abolir las fronteras, haciendo campaña por los “derechos civiles” (parejas “gais”, aborto, educación genderista, eugenesia, etc.).
  
Al servizio di Soros se encuentran en Italia varios exponentes políticos de diversos partidos, periodistas de varios periódicos, intelectuales y líderes de opinión (siempre presentes en la televisión). Algunos de estos son fácilmente reconocibles en cuanto definien a Soros como “un mecenas”.
  
Aparte de la Emma Bonino (premiada por Soros), otros exponentes políticos en el interior de las instituciones (también en altos cargos) italianas están vinculados con Soros y realizan su trabajo de propaganda a favor de la migración incontrolada, para hacer aprobar el Jus soli como modo de adquirir la nacionalidad y para abolir en la legislación italiana todas las normas a favor de las familias tradicionales.

IMPRESIONES DE UN ANGLOCATÓLICO SOBRE EL ORDINARIATO

Traducción del artículo de Andrew Sabisky para CATHOLIC HERALD. El autor del artículo es parte de la Iglesia de Inglaterra, pero es interesante su análisis de por qué los anglocatólicos en su país prefieren seguir en el anglicanismo que no acogerse a la figura contemplada en el Motu Próprio Anglicanórum Cœ́tibus de Benedicto XVI.
 
POR QUÉ LOS ANGLOCATÓLICOS NO SE UNEN AL ORDINARIATO
Además de la teología, hay razones prácticas y personales que hacen que los anglicanos altos no se conviertan al catolicismo.
  
Adoración solemne al Santísimo en la iglesia anglocatólica de San Silas (Kentish Town, Londres)
 
La semana pasada en este sitio, Francis Phillips notó las muchas “características tradicionalmente católicas” de algunas parroquias anglicanas de la High Church, y se asombraba de por qué muchos anglocatólicos (como yo) no nos unimos al Ordinariato [de Nuestra Señora de Walsingham]. Tenemos nuestras razones teológicas, por supuesto. Pero también razones más prácticas y consideraciones inmediatas que los lectores católicos quizá no toman en cuenta.
   
Primero, el sistema de supervisión episcopal alternativo lleva a nuestras parroquias a ponerse bajo la supervisión de un “obispo vagante” [visitador episcopal provincial] varón que no ordena mujeres al sacerdocio. Las facciones anglocatólica y evangélica conservadora de la iglesia, con estructuras de “iglesia dentro de la iglesia” están creciendo y floreciendo. Estas estructuras parecen tornarse cada vez más poderosas conforme pasa el tiempo.
  
Segundo, a pesar de los mejores esfuerzos del Papa Benedicto XVI, es un secreto a voces que la jerarquía católica en Inglaterra y Gales nunca ha tenido en bien al Ordinariato. Se convirtió en una suerte de gueto desfavorecido. Incluso si un sacerdote o parroquia tiene una relación dudosa con la jerarquía de la Iglesia de Inglaterra, es poco probable que mejore su situación cruzando el Tíber.
  
Tercero, al clero de la Iglesia de Inglaterra se les permite cierta libertad para manejar sus parroquias como mejor consideren. Muchas de las parroquias anglopapalistas usan íntegramente el Rito Romano. Algunas otras usan el Misal Inglés, una liturgia singularmente maravillosa que combina una bella traducción del Rito Tridentino en un dialecto hierático del siglo XVI con los destellos del Libro de Oración Común. Esto es casi ciertamente contrario al Derecho Canónico, pero los obispos generalmente se hacen de la vista gorda. Tal libertad no es la práctica general de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales, que, desde una perspectiva externa, parece en cambio más controladora sobre sus sacerdotes y parroquias.
 
Cuarto, el Anglocatolicismo tiene su propio martirologio, fuente de gran orgullo. Ve a los grandes santuarios anglocatólicos e inevitablemente escucharás con cuidado la historia del sacerdote del siglo XIX que fue a prisión por los delitos de poner velas sobre el altar y vestir ornamentos eucarísticos. Hombres como el Padre Alexander Heriot Mackonochie (el “mártir de St. Alban’s”), el Padre Arthur Tooth y el Padre Thomas Pelham Dale lucharon heroicamente por su visión de la catolicidad de la Iglesia de Inglaterra. Sus sucesores encuentran poco probable abandonar fácilmente el camino antiguo.
 
Por encima de lo anterior, por supuesto, todo sacerdote anglicano que vaya a Roma tiene que suscribir Apostólicæ Curæ, admitiendo la invalidez de su ministerio anterior. ¿Sorprende que la mayoría no lo hace?

OTRAS PLUMAS: EL DINERO NO PUEDE SALVAR AL CATOLICISMO ALEMÁN

Traducción del artículo escrito por Anian Christoph Wimmer para CATHOLIC HERALD (Inglaterra).
 
Obispos de camino a la Basílica de los Catorce Santos Auxiliadores, cerca de Bad Staffelstein (Baviera)
  
Hay una paradoja en el corazón del catolicismo alemán contemporáneo. Por un lado, las cifras oficiales pintan un severo cuadro de declive continuo en términos de membresía eclesial, asistencia a Misa y participación en los sacramentos. Por el otro, la Iglesia en Alemania es enormemente rica y continúa teniendo influencia significativa en el interior y en el exterior, no solamente en el Vaticano. La combinación de una exigua influencia espiritual y mayor poderío financiero no se ve saludable: no sorprende que un obispo, Rudolf Voderholzer, haya llamado por una nueva “Reforma” diferente a la de Lutero hace 500 años.
 
Las últimas cifras de la Conferencia de Obispos Católicos de Alemania (DBK) muestran una imagen familiar. Más de 160.000 católicos abandonaron la Iglesia en 2016, mientras que sólo 2.574 se convirtieron a ella (la mayoría desde el luteranismo). El número total de sacerdotes en Alemania en 2016 era de 13.856 –una caída de más de 200 desde el año anterior-. Matrimonios, confirmaciones y otros sacramentos todos en declive. El sacramento de la Confesión, del cual la DBK no provee datos, para todos los intentos y propósitos desapareció de muchas, si no de casi todas las parroquias.
 
Estas últimas estadísticas son sólo el más reciente ejemplo de una tendencia de larga data. A lo largo de la década de 1950 y 1960, el número de católicos alemanes que iban a la iglesia el Domingo era casi estable, siendo conservadores, entre 11,5 y 11,7 millones por año. Pero desde 1965, la asistencia súbitamente comenzó a bajar: de 10,2 millones en 1970 a 7,8 millones en 1980, bajó a 4,4 millones en 2000. Para 2015, apenas 2,5 millones de católicos iban a la iglesia el Domingo. Mientras tanto, el el número de católicos permanece en 23,8 millones –poco menos que la tercera parte de la población-. Así que no es de sorprenderse que el año pasado, solo uno de cada diez católicos alemanes adorara a Dios el Domingo asistiendo a la Santa Misa (y esa estadística es menor en un tercio a la del 2000).
 
Hay un alto nivel de diversidad regional a lo largo de Alemania, resultando en marcadas diferencias en el número de feligreses dependiendo de dónde vives. La asistencia es la más baja en las regiones históricamente católicas a lo largo del Rin, con las diócesis de Aquisgrán y de Espira registrando un promedio de sólo 7,8 % de católicos que van a Misa el Domingo.
 
Las tasas de asistencia más alta pueden encontrarse en las pequeñas comunidades de la diáspora en el otrora sector comunista oriental, en lugares como Sajonia y Turingia. Aquí, los promedios están cerca del 20 %. Un cerrado segundo puesto lo ocupan algunas partes de Baviera, patria del Papa Emérito Benedicto XVI, donde una larga historia de identidad católica continúa mostrando señales de vida, creciendo, a veces aleatoriamente, en un área famosa por sus iglesias barrocas. Estas hermosas estructuras, evidencia de la Contrarreforma, aún están en pie gracias al apoyo de la Iglesia; incluso si la exuberancia de la Reforma Católica, confianza y la Lebensfreude hoy en día son una añoranza.
 
La razón de por qué estas iglesias y muchos otros edificios, desde Baviera hasta el Mar del Norte, continúan siendo cuidadosamente mantenidos, aún cuando cada vez menos son frecuentados, es la misma razón por la cual las diócesis tienen miles de empleados, y por qué la Iglesia es uno de los mayores empleadores en el país: es porque la Iglesia puede pagarlos.
 
Como está prescrito en el sistema de impuestos de la Iglesia alemana, los católicos pagan un monto equivalente al ocho o nueve por ciento –dependiendo de en qué estado viven– adicional en su planilla por ingresos. De esta fuente, la Iglesia recibió la suma récord de 6 millardos de euros (5,4 millardos de libras esterlinas) en 2016. Gracias a la boyante economía alemana, la salida de miles de católicos cada año no ha afectado (todavía) las arcas eclesiales. Aún más, muchas actividades de la Iglesia son patrocinadas total o parcialmente por los estados, incluyendo instituciones educativas y hasta el salario de muchos obispos. Ellos por lo general reciben mensualmente más de £9.000.
 
En cada diócesis, prolifera una plétora de empleos y encargos, desde comisiones artísticas diocesanas decorando museos y exhibiciones hasta ingenieros ambientales asesorados por expertos en ecología sobre cómo hacer los edificios parroquiales sustentables. De hecho, la Iglesia Católica, junto con la Iglesia Evangélica Luterana alemana (EKD), es el segundo mayor empleador del país, justo detrás del sector público. Desde jardines infantiles a escuelas, hospitales a casas de retiro, comida en camiones a la mayoría de servicios de Cáritas, la Iglesia está involucrada en cada etapa y en cada área de la vida alemana.
 
Ella también maneja una gran red de organizaciones de caridad que contribuye con ayudas y asistencia en cifras que llegan a cientos de millones de euros. En 2015, proyectos en África, Asia, América latina y Europa oriental recibieron más de 451 millones de euros en fondos de organizaciones de ayuda católica alemana.
 
Con tanta influencia y dinero a la mano, uno podría esperar que los obispos usaran ese dineral para predicar el Evangelio y evangelizar a una sociedad crecientemente secular.
  
Y todavía, esto es lo único que elude la Iglesia en Alemania, que nada en dinero: su razón social de predicar el Evangelio y velar sobre las ovejas, ayudando a un creciente rebaño a conocer, amar y servir mejor a Dios.
 
“La fe se ha evaporado”, me dijo un nostálgico cardenal Friedrich Wetter en 2014. Wetter, un clérigo profundamente espiritual y orante, fue arzobispo de Múnich y Frisinga entre 1982 y 2007. Él sucedió a Joseph Ratzinger en este rol, y fue predecesor del cardenal Reinhard Marx. Habíamos pasado la última hora hablando casi principalmente sobre Edith Stein, una santa que admira grandemente. Cuando le pregunté por qué pensaba que esta “evaporación” había tenido lugar, encogió los hombros, mordiéndose los labios. Era el tipo de encogimiento que haces cuando te preguntan sobre fuerzas deterministas, cosas que no puedes cambiar.
  
Cuando la realidad presente de la Iglesia –espiritualmente empobrecida y en decadencia, aunque rica en recursos materiales– es discutida, se presentan dos sugerencias. Algunos proponen que el impuesto eclesial debe ser abolido. Ellos parecen asumir que si el dinero no resuelve el problema, entonces su ausencia lo hará (aunque hay algo de mérito a la idea, raramente se piensa lo que sigue). La otra respuesta es un apelo por más heterodoxia.
 
El obispo Voderholzer, de la diócesis de Ratisbona, reciente notó cuán “inusuales” eran estas sugerencias. En un sermón que atrajo multitudinarias atenciones, el obispo bávaro dijo: “De nuevo y de nuevo, hemos vendido la idea de que hay una solución universal para revertir estas tendencias y mantener el prestigio social. Habíamos dicho que debemos –cito– ‘abrirnos aún más y desechar los dogmas conservadores’. Habíamos hablado también de estos medios: abolición del celibato sacerdotal; delegar diferentes responsabilidades y vocaciones de mujeres y hombres en la Iglesia y también la admisión de mujeres al ministerio apostólico”.
 
En lugar de esos debates y demandas, Voderholzer propuso algo completamente diferente. En el aniversario de un cisma que es comúnmente llamado “reforma”, el obispo le recordó a su rebaño un significado diferente, que es el único camino hacia adelante para la Iglesia alemana:
“El primer y más importante paso en este camino es la lucha diaria por la santidad, escuchar la Palabra de Dios y estar preparado para comenzar la reforma de la Iglesia desde uno mismo. Eso es lo que la reforma significa: renovar la fe desde adentro, restaurar la Imagen de Cristo, que es impresa en nosotros en el bautismo y la confirmación. Lo que nos ha sido dado, por la gracia de Dios, donde esto suceda, también hace a la gente de nuestro tiempo una vez más curiosa sobre la fe que llevamos. Y entonces también seremos capaces de llevar testimonio de la esperanza que nos llena”.
 
Anian Christoph Wimmer es editor de CNAdeutsch.de

SAN LIBERATO Y SUS COMPAÑEROS, MÁRTIRES

“Que nadie de vosotros tenga que sufrir como asesino, ladrón, malhechor o delator; pero si sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que glorifique a Dios por llevar ese nombre”. (I Pedro 4, 15-16)
  
Martirio de San Liberato y sus compañeros 
  
Grandes fueron los estragos que hizo en África el furor del rey vándalo llamado Hunerico, que seguía la secta de los herejes arrianos; pero en el año séptimo de su reinado, publicó un edicto sobremanera impío y sacrilego, por el cual mandaba que se arrasasen todos los monasterios, y se profanasen todas las iglesias consagradas a honra de la santísima Trinidad. Vinieron, pues, los soldados de Hunerico a un convento de monjes que vivían con gran ejemplo y opinión de santidad, debajo del gobierno del santo abad Liberato, entre los cuales se hallaba el diácono Bonifacio, los subdiáconos Servo y Rústico, y los santos monjes Rogato, Séptimo y Máximo: y habiendo los bárbaros derribado las puertas del monasterio, maltrataron con gran inhumanidad a aquellos inocentes siervos del Señor, y los llevaron presos a Cartago, y al tribunal de Hunerico. Les ordenó el tirano que negasen la fe del bautismo y de la santísima Trinidad; mas ellos confesaron con gran conformidad, un solo Dios en tres Personas, una sola fe y un solo bautismo: y añadió en nombre de todos san Liberato: “Ahora, oh rey impío, ejercita, si quieres, en nuestros cuerpos las invenciones de tu crueldad; pero entiende que no nos espantan los tormentos, y que estamos prontos a dar la vida en defensa de nuestra fe católica”. Al oír el hereje estas palabras, bramó de rabia y furor, y mandó que le quitasen de delante aquellos hombres y los encerrasen en la más oscura y hedionda cárcel. Pero los católicos de Cartago hallaron modo de persuadir a los guardas, que soltasen a los santos monjes; y aunque éstos no quisieron verse libres de las prisiones que llevaban por amor de Cristo, aprovecharon alguna libertad que se les concedió en la misma cárcel, para esforzar a otros muchos cristianos que por la misma fe estaban cargados de cadenas: lo cual habiendo llegado a oídos del tirano, castigó severamente a los guardas, y con despiadados suplicios a los santos monjes. Dio luego orden que aprestasen un bajel inútil y carcomido, y que habiendo echado en él buena cantidad de leña, pusiesen sobre ella a los santos confesores atados de pies y manos, y los abrasasen en el mar. Mas aunque los verdugos una y muchas veces aplicaron hachas encendidas en las ramas secas amontonadas en el barco, nunca pudo prender en ellas el fuego. Atribuyó el bárbaro monarca aquel soberano prodigio a artes diabólicas y de encantamiento: y bramando de rabia, mandó que a golpes de remos les quebrasen las cabezas hasta derramarles los sesos, y los echasen en la mar. Arrojaron las olas a la playa los sagrados cadáveres de los santos mártires; y habiéndolos recogido los católicos, los sepultaron honoríficamente.
  
Flos Sanctorum, P. Francisco de Paula Morell, 1890
  
REFLEXIÓN
La historia de todas las herejías ha sido siempre la historia de los odios sangrientos, de los sacrílegos desmanes, y de las más insoportables tiranías. Semejantes acciones propias de aquellos Vándalos, han hecho en nuestros días, en muchas partes, los enemigos de la fe católica, robando monasterios, profanando sacrílegamente los templos de Dios, y asesinando villana y cruelísimamente a indefensos religiosos, sacerdotes y vírgenes consagradas a Dios. Inhumanos han sido pues como los Vándalos, pero más hipócritas y traidores que ellos porque han cometido tales crímenes a pesar de andar pregonando humanidad, tolerancia y libertad de pensamiento.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que nos concedes la dicha de celebrar el nacimiento para el cielo de san Liberato y sus compañeros, mártires; otórganos también la gracia de gozar de su compañía en la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

miércoles, 16 de agosto de 2017

LA DEVOCIÓN A LA SANTA FAZ EN LA ORTODOXIA

En la Ortodoxia y el Catolicismo de Rito Oriental, se tiene en gran veneración un icono que llaman “no hecho por mano de hombre” (en griego Ἀχειροποίητος y en ruso Нерукотворные), el cual representa generalmente la Santa Faz de Jesucristo. De hecho, puede considerarse como uno de los iconos que más devoción tiene en estas iglesias.
 
La Santa Faz de Laon (Francia). Icono de estilo Acheiropoietos
  El Mandylion de Edesa surgió, según la tradición, después de que el rey Agbaro (ܐܲܒ݂ܓܵܪ) V de Edesa enviase en el año 32 una carta a Jesús, cuya fama había llegado a su atención, para pedirle que fuera a su corte para sanarlo de una enfermedad incurable (Eusebio de Cesarea dice que era lepra), y Le ofreció asilo en su ciudad frente al odio de los judíos. Entre la delegación enviada por el monarca estaba Ananías, cronista y jefe de los reales archivos, que además era pintor. Ananías llegó cuando Jesús predicaba a una multitud de gentes (por lo que no pudo acercarse a Él). Trató de pintar a lo lejos, pero no pudo captar su imagen al quedar deslumbrado por la luz que irradiaba el rostro de Jesús. En respuesta, Jesús le mandó decir que
“es preciso que Yo cumpla aquí todas las cosas para las cuales he sido enviado, y que, después de haberlas cumplido, vuelva a Aquel que me envió. Y, cuando haya vuelto a Él, te mandaré a uno de mis discípulos, para que te cure de tu dolencia, y para que comunique a ti y a los tuyos el camino de la bienaventuranza”. 
  
Curación del rey Abgaro de Edesa
   
Tiempo después, San Judas Tadeo (los griegos y siríacos aseguran que San Tadeo de Edesa, discípulo de Santo Tomás) se presentó ante el rey Abgaro, con un retrato de Jesús. Al hacer ostensión de la imagen de Jesús, el rey sanó de su enfermedad y posteriormente se hizo bautizar con toda su corte y el pueblo. Abgaro conservó en gran devoción la imagen de Jesús, poniéndola en lo alto de la puerta de la ciudad con la inscripción “Oh Cristo Dios, no dejes confundidos a quienes esperan en Ti”, pero al morir, uno de sus sucesores apostató y quiso perseguir a la Iglesia. Frente a esto, el obispo recibió mandato de ocultar la imagen con una lámpara encendida tras un azulejo. Pasaron muchos años, y la gente se olvidó del Mandylión. Pero en el 545, durante el asedio del emperador persa Cosroes I a Edessa, la Santísima Virgen se apareció al obispo Eulabio y le ordenó sacar la imagen del nicho que tenía en la muralla, y de esa manera la ciudad se salvaría de sus enemigos. Al abrir el nicho, encontraron el Mandylión y la lámpara aún ardiendo, pero la imagen se copió en el azulejo, el cual pasó a llamarse el cual pasó a llamarse “Keramidión” (se cree que dicho icono está actualmente en la iglesia de San Bartolomé de los Armenios en Génova, donde llegó luego de que el Dux Leonardo Montaldo lo recibiera del emperador bizantino Juan V Paleólogo). Al realizar una procesión con la Imagen, las tropas persas se dieron a la fuga.
     
El Mandylion desapareció durante la conquista sasánida de Edesa en 609, reapareciendo en el año 944 al ser canjeado por un grupo de prisioneros musulmanes. La imagen de Edesa se llevó a Constantinopla y fue recibida con todos los honores por el emperador Romano I, que la depositó en el Palacio Imperial, donde permaneció hasta que los cruzados saquearon la ciudad en 1204 y se llevaron gran parte de los tesoros a Occidente. De ahí en adelante, las hipótesis varían: unos afirman que llegó a Francia con otras reliquias y desapareció con la Revolución, mientras que otros aseguran que en realidad se trataba de la Sábana Santa de Turín, doblada en forma conveniente para ser guardada en un cofre.
 
Durante el período de la herejía iconoclasta, aquellos que defendían la veneración de las imágenes. y que por ellas derramaron su sangre, cantaban el tropario del Mandylión. Como prueba de la validez de la veneración de los iconos, el papa Gregorio II (715-731) envió una carta al emperador bizantino, en la cual destacaba la curación del rey Abgaro y la estadía del icono Acheiropoietos en Edessa como un hecho de conocimiento general. El calendario litúrgico bizantino consagra el 16 de Agosto como el día del Mandylión, con motivo de su traslación a Constantinopla en el 944. En Rusia (nación que tenía el Mandylión como estandarte en las batallas), la costumbre es que el creyente, antes de entrar a un templo, lea el tropario del icono del Salvador, junto a otras oraciones:
Veneramos tu imagen purísima, oh Dios, y pedimos perdón de nuestros pecados, oh Cristo Dios. Por tu propia voluntad quisiste ascender a la Cruz en la carne, para liberar a tus creaturas de la esclavitud del Enemigo. Por esto, en acción de gracias Te clamamos en alta voz: “Tú lo has llenado todo de gozo, oh Salvador nuestro, viniendo a salvar al mundo”.

UN EPISODIO DE LA PRIMERA CRUZADA

El 12 de Agosto de 1099 las milicias cruzadas guiadas por Gogofredo de Bouillon, “Advocátus Sancti Sepúlchri”, y por Arnulfo de Roeux, Patriarca latino de Jerusalén, desbarataron en Ascalón el ejército mahometano comandado del visir fatimida Al-Afdal Shahanshah. Dios, a pesar de la discordia de los príncipes cristianos reluctantes a obedecer al sabio Godofredo, llevó a buen término la obra de la Primera Cruzada, demostrando cual fuese el poder de la Cruz sobre la Medialuna. El mismo jefe mahometano, desconcertado por la derrota, exclamó: “Oh Mahoma! Será verdad que el poder del Crucificado es más grande que el tuyo, visto que los cristianos han dispersado a tus discípulos”. Al día siguiente, para agradecerle al Señor de los ejércitos por la victoria alcanzada, el estandarte del visir, capturado por los cristianos, fue depuesto en la Basílica del Santo Sepulcro.

AKATHISTOS DE NUESTRO DULCÍSIMO SEÑOR JESUCRISTO

Traducción del artículo publicado en FULL OF GRACE AND TRUTH
 

El siguiente es un reconocido y bello akathisto en honor de Nuestro Señor Jesucristo. Fue escrito originalmente en Griego, atribuido a varios escritores monásticos, y probablemente escrito entre los siglos IX y XI. En un libro de servicio en alabanza del Santo Mandilión (la Santa Faz, entendámonos) publicado en 1745, este akathisto está prescrito para ser cantado intercalado con el Orthros (Maitines) en la fiesta del Mandylion (16 de Agosto) (similar al famoso Akathisto a la Madre de Dios, prescrito para ser cantado el Quinto Sábado de la Gran Cuaresma). Aunque este Akathisto puede recitarse en cualquier momento del año, pienso que esta es la ocasión apropiada para ello, pues adoramos a Jesús nuestro Señor, nuestro verdadero Dios, que verdaderamente se encarnó para salvarnos. ¡Que Él tenga misericordia de nosotros y nos salve!

HIMNO AKATHISTOS DE NUESTRO DULCÍSIMO SEÑOR JESUCRISTO

KONTAKION: A ti, General campeón y Señor, Conquistador del Hades, yo, creatura y siervo tuyo, ofrezco un himno de alabanza, porque Tú me has librado de la muerte eterna. Tú, que tienes inefable bondad, líbrame de todos los peligros, para que pueda clamar a Ti: Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
  
A
Creador de los Ángeles y Señor de los Ejércitos, así como antes Tú abriste los oídos y la lengua de aquél que era sordo y mudo, también abre ahora mi mente perpleja y mi lengua para alabar tu santísimo Nombre, para que pueda clamar a Ti:
Jesús, admirabilísimo, Admiración de los Ángeles.
Jesús, poderosísimo, Liberación de los Antepasados.
Jesús, dulcísimo, Exultación de los Patriarcas.
Jesús, gloriosísimo, Dominador de los reyes.
Jesús, deseabilísimo, Cumplimiento de los Profetas.
Jesús, laudabilísimo, Fortaleza de los Mártires.
Jesús, júbilo maravilloso, Consuelo de los monjes.
Jesús, sumamente compasivo, Dulzura de los presbíteros.
Jesús, misericordiosísimo, Abstinencia de los ayunantes.
Jesús, ternísimo, Alegría de los justos.
Jesús, purísimo, Sobriedad de las vírgenes.
Jesús, preeterno, Salvación de los pecadores.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
  
B
Viendo llorar amargamente a la viuda, oh Señor, Tú fuiste movido a compasión, y resucitaste a su hijo que estaba siendo cargado al sepulcro; del mismo modo ten compasión de mí, ¡Oh Amigo de los hombres!, y levanta mi alma que ha sido muerta por los pecados, que grito en alta voz: Aleluya.
 
C
Buscando conocer la sabiduría desconocida, Felipe dijo: "Señor, muéstranos al Padre"; y Tú le respondiste: "He estado con vosotros largo tiempo, ¿y todavía no sabes que Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí?" Por ello, ¡oh Inescrutable!, con temor a Ti clamo:
Jesús, Dios antes de todos los siglos.
Jesús, Rey todopoderoso.
Jesús, Sabedor de dolencias.
Jesús, Salvador misericordiosísimo.
Jesús, mi Guardián bondadoso.
Jesús, sé benigno sobre mis pecados.
Jesús, aleja mis iniquidades.
Jesús, perdona mis injusticias.
Jesús, mi Esperanza, no me abandones.
Jesús, mi Auxilio, no me rechaces.
Jesús, mi Creador, no me olvides.
Jesús, mi Pastor, no me pierdas.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
  
D
Tú revestiste con el poder de lo alto a tus Apóstoles que permanecieron en Jerusalén, oh Jesús. Revísteme a mí también, que estoy desnudo de toda buena obra, con el calor de tu Espíritu Santo, y concédeme que pueda cantarte con amor: Aleluya.
  
E
En la abundancia de tus misericordias, ¡oh compasivo Jesús!, Tú has llamado a los publicanos y pecadores e infieles. Ahora, no me desprecies a mí, que soy como ellos, antes acepta este himno como preciosa mirra:
Jesús, Poder invencible.
Jesús, Misericordia inagotable.
Jesús, Belleza radiante.
Jesús, Amor inexpresable con palabras.
Jesús, Hijo del Dios vivo.
Jesús, ten piedad de mí, que soy pecador.
Jesús, escúchame, que fui concebido en iniquidad.
Jesús, límpiame, pues nací en pecado.
Jesús, enséñame, que soy ignorante.
Jesús, ilumíname, que estoy en tinieblas.
Jesús, purifícame, que estoy contaminado.
Jesús, restáurame, el pródigo.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
  
F
Teniendo dentro de sí una tormenta de pensamientos confusos, Pedro estaba hundiéndose. Pero sosteniéndolo Tú, ¡oh Jesús!, encarnado y caminando sobre las aguas, él supo que Tú eres el verdadero Dios; y recibiendo la mano de salvación, exclamó: Aleluya.
  
G
Cuando el ciego escuchó que Tú, oh Señor, pasabas, él gritó: "¡Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí!" Y Tú le llamaste y le abriste los ojos. Por ello, ilumina con tu Misericordia los ojos espirituales de mi corazón pues clamo a Ti diciendo:
Jesús, Creador de los que están en el Cielo.
Jesús, Redentor de los que estamos en este mundo.
Jesús, Destructor de los poderes del Infierno.
Jesús, Ornamentador de cada creatura.
Jesús, Comfortador de mi alma.
Jesús, Iluminador de mi mente.
Jesús, Alegría de mi corazón.
Jesús, Salud de mi cuerpo.
Jesús, mi Salvador, sálvame.
Jesús, mi Luz, ilumíname.
Jesús, líbrame de todo tormento.
Jesús, sálvame, que soy indigno.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
  
H
Desde antiguo, Tú nos redimiste de la maldición de la ley por el derramamiento de tu Sangre divina, oh Jesús, así también rescátanos de las redes que la serpiente nos tendió por las pasiones de la carne, las incitaciones lujuriosas y peligroso letargo, pues gritamos a Ti: Aleluya.
   
I
Viendo en forma humana a Aquel que con Sus manos creó al hombre, y reconociéndole como su Señor, los niños hebreos corrían con ramos para rendirle homenaje, gritando "¡Hosanna!". Pero nosotros Te ofrecemos un himno de alabanza, diciendo:
Jesús, Dios verdadero.
Jesús, Hijo de David.
Jesús, Rey glorioso.
Jesús, Cordero inocente.
Jesús, Pastor maravillosísimo.
Jesús, Protector de mi infancia.
Jesús, Guía de mi juventud.
Jesús, Gloria de mi vejez.
Jesús, mi Esperanza en la muerte.
Jesús, mi Vida después de la muerte.
Jesús, mi Descanso en tu Juicio.
Jesús, mi Deseo, no permitas que sea avergonzado.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
   
J
Cumpliendo las palabras y proclamaciones de los Profetas portadores de Dios, oh Jesús, Tú apareciste sobre la tierra, y siendo Tú incontenible, habitaste entre los hombres. Por tanto, siendo sanados por Tus llagas, aprendimos a cantar: Aleluya.

K
Cuando la luz de Tu verdad brilló en el mundo, el engaño del diablo fue desterrado; porque los ídolos, oh Salvador nuestro, cayeron por tierra, incapaces de resistir a Tu poder. Pero nosotros, que hemos recibido la salvación, clamamos a Ti:
Jesús, Verdad que destierra la falsedad.
Jesús, Luz que trasciende toda luz.
Jesús, Rey que supera en fuerza a todos los reyes.
Jesús, Dios constante en la misericordia.
Jesús, Pan de vida, lléname, que estoy hambriento.
Jesús, Manantial de sabiduría, refréscame, que estoy sediento.
Jesús, Ornamento de alegría, vísteme, que estoy desnudo.
Jesús, Puerto de gozo, protégeme, que soy indigno.
Jesús, Dador para todos los que te piden, concédeme el dolor de mis pecados.
Jesús, Encontrador de los que te buscan, encuentra mi alma.
Jesús, Abridor para los que a tu puerta llaman, abre mi corazón endurecido.
Jesús, Redentor de los pecadores, límpiame de mis pecados.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.

L
Deseando correr el velo del misterio oculto desde todos los tiempos, Tú fuiste conducido como oveja al matadero, oh Jesús, y como un cordero mudo ante el esquilador. Pero como eres Dios, Tú te levantaste de entre los muertos y ascendiste con gloria a los Cielos, y junto a Ti mismo, levántanos a cuantos gritamos: Aleluya.

M
Nueva fue la creación que el Criador nos reveló cuando Él apareció, porque sin simiente se encarnó de una Virgen y se levantó del Sepulcro sin romper los sellos, y se presentó físicamente ante los Apóstoles mientras las puertas estaban trancadas. Por tanto, maravillados ante esto cantamos:
Jesús, Verbo incontenible.
Jesús, Inteligencia insondable.
Jesús, Poder incomprehensible.
Jesús, Sabiduría inmensurable.
Jesús, Divinidad indescriptible.
Jesús, Dominio inabarcable.
Jesús, Reino invencible.
Jesús, Soberanía inextinguible.
Jesús, Fuerza sublime.
Jesús, Autoridad eterna.
Jesús, mi Creador, renuévame.
Jesús, mi Salvador, sálvame.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.

N
Viendo la insólita Encarnación de Dios, desprendámonos de este vano mundo y elevemos nuestra mente a las cosas divinas. Para este fin Dios descendió a la tierra, que Él pueda llevarnos al Cielo a cuantos le exclamamos: Aleluya.
  
O
Estando plenamente en la tierra, sin estar ausente en el Cielo, estuvo el Incircunscrito, cuando de Su propia voluntad sufrió por nosotros; por Su Muerte, nuestra muerte fue vencida, y por Su Resurrección, concedió la vida a nosotros que cantamos para Él estas palabras:
Jesús, Dulzura de mi corazón.
Jesús, Fortaleza de mi cuerpo.
Jesús, Luz de mi alma.
Jesús, Vitalidad de mi mente.
Jesús, Gozo de mi consciencia.
Jesús, Esperanza inmejorable.
Jesús, Memoria eterna.
Jesús, muy exaltada Alabanza.
Jesús, mi Gloria muy sublime.
Jesús, mi Deseo, no me apartes de Ti.
Jesús, mi Pastor, sal a buscarme.
Jesús, mi Salvador, sálvame.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
 
P
Todos los órdenes de los Ángeles en los Cielos glorifican incesantemente tu santísimo Nombre, oh Jesús, exclamando: ¡Santo, Santo, Santo! Pero nosotros, pecadores en la tierra, con nuestras lenguas de arcilla, cantamos: Aleluya.
   
Q
Vemos a los oradores más elocuentes estar mudos como peces ante Ti, ¡oh Jesús, Salvador nuestro!, porque ellos no pueden explicar cómo Tú eres hombre perfecto y Dios inmutable al mismo tiempo. Pero nosotros, maravillados ante este misterio, exclamamos con fe:
Jesús, Dios de dioses.
Jesús, Rey de reyes.
Jesús, Señor de Señores.
Jesús, Juez de vivos y muertos.
Jesús, Esperanza de los desesperados.
Jesús, Consuelo de los dolientes.
Jesús, Provisión de los pobres.
Jesús, no me castigues como merecen mis pecados.
Jesús, límpiame por tu misericordia.
Jesús, disipa mi abatimiento.
Jesús, ilumina los pensamientos de mi corazón.
Jesús, hazme pensar siempre en la muerte.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
  
R
Deseando salvar al mundo, ¡oh Amanecer del Oriente!, Tú viniste al oscuro Occidente de nuestra natura y te humillaste hasta la muerte. Por ello, tu Nombre es exaltado sobre todo nombre, y de todas las creaturas de los Cielos y de la tierra, Tú oyes: Aleluya.

S
Que tus Santos Ángeles sean una fortaleza para nosotros, ¡oh Cristo, Padre del siglo futuro!, y límpianos de toda mancha, como Tú limpiaste a los diez leprosos; y sánanos, como sanaste el alma codiciosa de Zaqueo el publicano, que compungidos nosotros clamamos a Ti y decimos:
Jesús, Tesoro inagotable.
Jesús, Riqueza irremplazable.
Jesús, Alimento supersubstancial.
Jesús, Bebida inexhaustible.
Jesús, Vestido de los pobres.
Jesús, Defensor de las viudas.
Jesús, Protector de los huérfanos.
Jesús, Campeón de las penurias.
Jesús, Compañero de los viajeros.
Jesús, Piloto de los viajeros.
Jesús, Puerto tranquilo de los atormentados.
Jesús, levántame que estoy caído.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
  
T
Yo, indigno, Te ofrezco un himno de contrición, y como la mujer cananea, clamo a Ti: "¡Jesús, ten compasión de mí!" No por una hija, sino por una carne que tengo que está violentamente poseida por las pasiones y aquejada con furia. Grant healing to me, who cries aloud to You:Alleluia.
  
U
A Ti, la brillante Antorcha encendida para aquellos en las tinieblas de la ignorancia, Pablo una vez persiguió; pero, iluminado por tu luz y percibiendo el poder de tu voz de la divina sabiduría, la furia de su alma fue aliviada. Del mismo modo, ilumina los ojos de mi alma oscurecida que te invoca así:
Jesús, mi Rey poderoso.
Jesús, mi Dios omnipotente.
Jesús, mi Señor inmortal.
Jesús, mi Creador gloriosísimo.
Jesús, mi Guía supremo en la bondad.
Jesús, mi Pastor compasivísimo.
Jesús, mi Amo rico en misericordia.
Jesús, mi Salvador, amigo de los hombres.
Jesús, ilumina mis sentidos, oscurecidos por las pasiones.
Jesús, sana mi cuerpo, herido por mis pecados.
Jesús, limpia mi mente de los vanos pensamientos.
Jesús, preserva de mi corazón de los malos deseos.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
  
V
Concédeme tu gracia, ¡oh Jesús!, Perdonador de toda deuda, y recíbeme a mí que estoy arrepentido, como recibiste a Pedro quien te negó; y llámame que estoy abatido, como desde antiguo llamaste a Pablo quien te persiguió; y escúchame que Te exclamo: Aleluya.
  
W
Mientras salmodiamos Tu Encarnación, Te alabamos, y con Tomás creemos que Tú eres nuestro Señor y Dios, que estás sentado junto al Padre, y que has de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Concédeme que pueda entonces estar a Tu derecha, que ahora te canto:
Jesús, Rey de Paz, envía tu Paz sobre mí.
Jesús, Rosa de agradable aroma, hazme fragante.
Jesús, Calor deseado, caliéntame.
Jesús, Templo eterno, refúgiame.
Jesús, Ornamento espléndido, adórname.
Jesús, Perla de gran precio, enriquéceme.
Jesús, Piedra preciosa, ilumíname.
Jesús, Sol de justicia, resplandece sobre mí.
Jesús, Luz santa, hazme radiante.
Jesús, líbrame de enfermedad de alma y cuerpo.
Jesús, rescátame de las manos del adversario.
Jesús, sálvame de los eternos tormentos.
Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.
 
X
O dulcísimo y amorosísimo Jesús, recibe esta nuestra humilde súplica, como recibiste el óbolo de la viuda; y preserva Tu heredad de todos los enemigos visibles e invisibles, de la invasión extranjera, de la enfermedad y del hambre, de todas las tribulaciones y heridas mortales, y libra de los castigos futuros a todos cuantos te aclaman diciendo: Aleluya.
  
KONTAKION: A ti, General campeón y Señor, Conquistador del Hades, yo, creatura y siervo tuyo, ofrezco un himno de alabanza, porque Tú me has librado de la muerte eterna. Tú, que tienes inefable bondad, líbrame de todos los peligros, para que pueda clamar a Ti: Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.

martes, 15 de agosto de 2017

VISIÓN EXTÁTICA DE SAN IGNACIO EN MANRESA

NOTA, Y APUNTE DE LO QUE NUESTRO PADRE SAN IGNACIO VIO Y ENTENDIÓ EN EL ÉXTASIS, O RAPTO DE OCHO DÍAS, QUE TUVO EN MANRESA
 
San Ignacio de Loyola haciendo penitencia en la Cueva de Manresa (Juan de Valdés Leal)
    
En el primer día tuvo una clara visión de toda su vida pasada, de los pecados cometidos y de los beneficios recibidos de Dios.
  
En el segundo día le fue revelado el modo que había de tener en adelante en su vida, las gracias y dones que le quería dar o comunicar Dios, y por cual había de ser llevado a la perfección.
  
En el tercero vio la alteza del instituto de la Compañía, que Dios quería fundar por él, y todo su progreso; y en esta ocasión se le dio a entender en particular, cómo la Compañía había de degenerar de su primer fervor por los muchos defectos, principalmente por la soberbia, doblez y espíritu político de muchos de ellos.
  
En el cuarto le fueron impresos altísimamente todos los misterios de la vida y pasión de Cristo, conforme aquello de San Pablo: Hoc enim sentíte in vobis, quod in Christo Jesu.
  
En el quinto día le fue dada una clarísima cognición de los ejercicios espirituales que en Manresa hizo, sacando los sentimientos que tuvo de la vida de Cristo.
  
En el sexto día le fue mostrada la forma que había de tener en tratar y comunicar con toda suerte de personas, Prelados, Príncipes, Magistrados, etc., acomodándose al genio de todos, como lo hizo Cristo.
  
En el séptimo le dio a ver la pérdida de todo el lustre de la Compañía y de todas las cosas dichas, a lo cual se resignó él con grandísima prontitud; y por esto en su Vida se dice: que si bien le sería molesta la ruina de la Compañía, pero que no perdería su paz [1].
  
En el octavo tuvo claro conocimiento de la orden que debía tener en sus acciones cotidianas, tanto para con Dios, como para consigo y con los próximos, Roma, etc.
 
En el tercer día de su rapto vio Nuestro Padre San Ignacio la gran caída que daría la Compañía por las causas siguientes:
  1. Por haberse introducido en ella un gobierno político;
  2. Por la mucha ambición;
  3. Por el mucho doblez en el trato;
  4. Por mucha soberbia, y otros varios defectos en muchos de sus hijos.
     
Hállase esta revelación en el Colegio de la ciudad de Termini en Sicilia en un papel manuscrito del P. Domenech, que fue secretario de Nuestro Padre San Ignacio.
 
El padre Flayva, varón ilustre (que floreció en el Brasil a principio de este siglo de 700) escribió una carta al padre provincial de Portugal, en que dice, que eran tres los motivos porque Dios castigaba a la Compañía en Portugal. Primero: la soberbia oculta, que sumamente desagradaba a los divinos ojos, comparándose la Compañía con preferencia a las demás religiones; y que por esta soberbia había de ser abatida más que nunca. Segundo: la falta y desatención al Culto Divino, principalmente en celebrar el Santo Sacrificio de la Misa y en rezar el Oficio Divino, en lo que nos hacían ventaja las demás religiones en que había Coro; y que supuesto no le había en la Compañía, nos debíamos perfeccionar y esmerar en el Rezo Divino. Tercero: porque ya desdecía la Compañía de aquella obediencia ciega en que deseó vernos muy señaladamente Nuestro Padre San Ignacio. Últimamente dijo el padre Flayva que con este azote quería Dios castigar la Compañía, y restituirla a su primer espíritu y ardiente celo de la salvación de las almas; y que así no lo extrañasen, ni sintiesen, aun cuando se viesen despojados de sus propias haciendas.
Es copia del original, que de letra del Padre Procurador de Provincia Antonio Miranda, se halló en su aposento en el Colegio de Córdoba del Tucumán, entre los demás papeles recogidos después de la ejecución del Decreto. Buenos Aires, 12 de Septiembre de 1767. El Obispo de Buenos Aires.
    
PADRE JUAN DE MARIANA SJ. Discurso de las Enfermedades de la Compañía. Madrid, Imprenta de don Gabriel Ramírez, 1768. Págs 277-280.
  
NOTA
[1] San Ignacio dijo: Que la cosa más sensible que podía sucederle, sería ver extinguida su Compañía por declinar de su instituto; pero que con un cuarto de hora que Dios le concediese para resignar su voluntad en la divina, quedaría muy conforme y sin pesar. En estas palabras se descubren vestigios bastantemente claros de la revelación que se ha referido. El Padre Rodríguez en sus Ejercicios Espirituales tuvo aquellas expresiones por un acto heroico de su resignación, y no por una profecía; y pudo ser uno y otro.

SECUENCIA “Índuant Justítiam”, EN HONOR A LA ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN SANTA MARÍA

Secuencia introducida en el Misal Parisino por el Cardenal Louis Antoine de de Noailles en 1706.


LATÍN
Índuant justítiam,
Prædícent lætítiam
Qui minístrant Númini.
 
It in suam réquiem,
Infert cœlo fáciem
Arca viva Dómini.
  
Christum, cum huc vénerat,
Quo mater suscéperat,
Non est venter púrior.
  
In quo, dum hinc révocat,
Matrem Christus cóllocat,
Thronus non est célsior.
  
Quæ te, Christe, génuit,
Quæ lacténtem áluit,
Nunc beátam dícimus.
  
Immo, quod credíderit,
Quod sibi vilúerit,
Hinc beátam nóvimus.
 
O præ muliéribus,
Quin et præ cœlítibus,
Benedícta fília.
 
Hauris unde plénior,
Hoc e fonte crébior
Stillet in nos grátia.
 
A Deum ut ádeant,
Per te vota tránseant:
Non fas matrem réjici.
  
Amet tuam Gálliam,
Regi det justítiam,
Plebi pacem súpplici.
Amen. Allelúja.
 
TRADUCCIÓN
Revestidos de justicia
Proclaman la alegría
Los ministros del Altísimo.
  
Yendo a su retiro,
Dirige su faz hacia el Cielo
El Arca viva del Señor.
 
Ningún seno más puro
Que el que recibió a Cristo
Se encontró en este mundo.
 
Ningún trono el más elevado
Este que Cristo a su Madre le ofrece
Luego de llamarla de aquí abajo.
 
A la que te engendró, oh Cristo,
Y con su leche te alimentó,
Nosotros llamamos Bienaventurada.
  
Mas ¡quién podrá creer
Que aquella que se humilló
es la que nosotros proclamamos Bienaventurada!
 
Tú, oh Hija, eres bendita,
Más que las mujeres de la tierra,
Más que los moradores del Cielo.
 
En la fuente de la gracia,
De la cual tú eres llena,
Infúndela en nosotros abundantemente.
 
Para llegar hasta Dios,
Que por ti atiende nuestras oraciones:
Él no puede rechazar a su Madre.
    
Ámete la Galia tuya,
Dale justicia a sus reyes,
Y paz a su pueblo orante.
Amén. Aleluya.