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jueves, 27 de abril de 2017

EL ADOCTRINAMIENTO POLÍTICO EN LAS UNIVERSIDADES CHINAS

Noticia tomada de ASIANEWS.IT
  
En China sigue creciendo el adoctrinamiento ideológico en las universidades, incluso a pesar de que aumentan las señales de rechazo de los estudiantes. Es la tesis de Zi Yang, investigador independiente y consultor de la Fundación Jamestown sobre cuestiones chinas. Él tiene un curso de doctorado en la Universidad de Georgetown y otro en la Universidad George Mason. Por gentil concesión de la Fundación Jamestown, (Traducción a cargo de AsiaNews).
 
Estudiantes chinos en uno de los eventos organizados como propaganda del Partido
  
Pekín (AsiaNews)- En un sistema en el cual los ministros son incentivados a señalar sólo las buenas noticias, el pasado 12 de marzo la declaración pública del Ministro de Educación sobre los fracasos de la Educación Política e Ideológica (思想 政治 教育 -sī xiǎnɡ zhènɡ zhì jiàoyù-, en adelante EPI) en las universidades chinas tomó a todos de sorpresa (FRI12 de marzo). El 9 de diciembre de 2016, en ocasión de una conferencia sobre el trabajo ideológico y político en las universidades, se inició una campaña para intensificar la EPI. Durante la conferencia, el presidente Xi Jinping reafirmó con fuerza la supremacía del marxismo y del socialismo en las instituciones chinas de aprendizaje superior y alentó para reforzar el trabajo ideológico y político para adoctrinar a los 37 millones de estudiantes universitarios en el país (Xinhua9 de diciembre de 2016). Sin embargo, las críticas del Ministro de Educación indican que la Epi no está teniendo éxito.
  
El statu quo de la EPI
Las universidades chinas tienen una larga historia de radicalismo que suscita miedo entre las elites del Partido. Ya sea el movimiento de la Guardia Roja, como las demostraciones estudiantiles de 1989 o las recientes protestas nacionalistas, el campus universitario, con su propensión al pensamiento libre, es un lugar en el cual el Partido no puede permitirse dejar irse a las redes. Las universidades chinas son controladas firmemente por el Estado a través de las financiaciones y el nombramiento de la dirección administrativa. También las universidades privadas independientes están cayendo bajo el control de los secretarios del Partido, nombrados recientemente con la clara intención de ser “la espina dorsal del trabajo ideológico y político (China Wenming Online13 de enero)”.
   
Según las investigaciones conducidas por los investigadores chinos, el Partido goza del apoyo de la mayoría entre los estudiantes universitarios. Un sondeo demuestra que el 73,3% “apoya” o “sostiene fuertemente” a la dirigencia del Partido [1]. Aunque si debemos ser conscientes que el clima político de China influencia a fondo el modo en el cual los entrevistados responden a un sondeo, la investigación demostró que el Partido tiene un buen nivel de consentimiento entre los estudiantes universitarios [2]. Sin embargo, el apoyo de los estudiantes a la EPI, el programa de adoctrinamiento firmado por el Partido es relativamente bajo.
 
Mezclando marxismo, patriotismo y algunos valores tradicionales chinos, la EPI mira a recoger la aprobación de masa del Partido, su ideología y su gobernancia. Enseñada como curso obligatorio, un estudio demuestra que el 64% de los estudiantes está “insatisfecho” de la EPI, con otro 17,9% “muy insatisfecho” [3]. Además el 505 de los entrevistados en otro estudio encuentra que la EPI es “casi inútil”, pero se esfuerza en frecuentarla a causa del poco entusiasmo de los estudiantes [4]. No obstante el interés por la Cultura Roja (红色 文化, hóngsè wénhuà), una serie de valores culturales publicitados por el gobierno y basados en la experiencia revolucionaria del Partido comunista chino, una notable minoría (28,3%) de los estudiantes considera aburridos los eventos de la Cultura Roja (un componente de la EPI). Más de la mitad (53,2%) declaró que está obligado a participar y el 60,5% ve a estos eventos como irrelevantes para la vida real [5].
  
¿Por qué la EPI es tan mal vista?
El adoctrinamiento político es raramente divertido, en particular para los estudiantes que viven en una sociedad relativamente abierta. Mientras los estudiantes piden más discusiones, debates y trabajo en el campo, los docentes de la EPI pueden continuar solo con las lecciones monótonas porque cualquier ejercicio que implique un análisis crítico destruiría la imagen perfecta del marxismo [6]. Así, mientras los estudiantes universitarios chinos odian la EPI por ser un “curso de una sola voz” (一言堂, yī yán táng), donde el docente domina la conversación, los cambios son menos probables desde el momento que podrían destruir la EPI en su integridad [7].
 
La EPI está combatiendo una batalla en subida en tres áreas. El aumento del uso de internet por parte de los estudiantes universitarios chinos está corroyendo la mordaza de la ideología oficial. Por ejemplo, el decantado mito del Partido comunista chino como pilar de la expulsión de los invasores japoneses está lentamente perdiendo apoyadores, porque siempre más estudiantes están aprendiendo la verdad por internet [8]. El 80% de los estudiantes universitarios chinos gastan más de dos horas diarias navegando en la Web, el 92% afirma que usa internet como fuente de información y el 88,9% usa Weibo (el equivalente chino de Wahtsapp), dos app que permiten a los estudiantes un mínimo de privacidad cuando se habla de cosas actuales [9].
 
La llegad de la religión organizada en los campus chinos constituye otra amenaza para la ideología oficial. Además de ofrecer tranquilidad mental, los grupos religiosos organizados representan una red de seguridad social para los estudiantes, respecto a las organizaciones políticas comunistas que están llenas de corrupción y de exclusivismos. Estudios recientes demuestran que el interés por la religión está adquiriendo fuerza en las escuelas chinas, hasta en la Liga de la Juventud Comunista [10]. El 38% de los estudiantes no sabe que los miembros del Partido deben ser ateos y un tercio (31,4%) no teme al proselitismo en los campus, actividad prohibida por el Estado [11]. Mientras que el creciente interés por la religión no puso en discusión el dominio del Partido en los campus, una tendencia podría crear problemas en el futuro próximo. En un sondeo en las universidades de Xinjiang, el 5,8% de los entrevistados cree que se pueda imponer una religión [12]. En modo más alarmante, el 8,6% concuerda con la extrema posición de difundir la propia religión con medios violentos [13].
  
Los educadores de la EPI enfrentan ulteriores dificultades en las áreas dominadas por las minorías étnicas y religiosas, en particular entre los tibetanos y musulmanes turcos de Xinjiang. Pocos de estos grupos han desarrollado un rol importante en los eventos del siglo XX que hayan condicionado la psique china contemporánea. Frente a los mongoles y a los musulmanes hui, que se aliaron con los comunistas en la lucha contra Japón, los tibetanos y los musulmanes turcos no han jugado un rol en la guerra de resistencia contra Japón (1937-1945), que constituye el núcleo de la narrativa nacional del PCCh. Además, la doctrina anti-religiosa del marxismo hace difícil la enseñanza de la EPI a los estudiantes universitarios tibetanos, que tienen en gran consideración al lamaísmo. La mayor parte de los tibetanos viven toda su vida según los preceptos del budismo y mantienen una profunda reverencia por sus líderes religiosos. Enseñar que la religión es una cosa obsoleta no sólo es profundamente ofensivo para los tibetanos, sino también contraproducente para la EPI en general [14]. Lo mismo se puede decir por Xinjiang, donde los musulmanes turcos constituyen más de la mitad de la población de la provincia. También si los estudiantes ofrecieran una adhesión de fachada en modo de poder licenciarse, el sistema de la pedagogía doctrinaria no es en realidad ganadora en sus corazones y en sus mentes.
  
El rol del consultor político
Fuera de las clases, los consultores políticos (政治 辅导 员 -zhènɡ zhì fú dǎo yuán-, en adelante los CP) atienden las necesidades globales de un estudiante que asiste a la universidad y son los encargados de modelar sus valores ideológicos y políticos. Como “columna dorsal de la educación ideológica y política de los estudiantes universitarios, los CP son los “organizadores, los que ponen en acto y los mentores de los estudiantes universitarios en la educación y en el manejo ideológico y político en el día a día” (Ministerio de Educación, 23 de julio de 2006).
 
Al trabajar en estrecho contacto con los cuadros académicos seleccionados, los CP difunden el mensaje del Partido cuando los estudiantes se encuentran fuera del aula. Si bien la ley prevé que haya un CP por cada 200 estudiantes, en realidad la falta de personal hace que la brecha en esta relación sea mucho más alta. Uno por cada 300 o 400 no deja de ser un número habitual. En casos extremos, se ha referido que un CP puede tener que ocuparse de incluso 1000 estudiantes, lo cual torna imposible el trabajo [15].
 
Además de estar sobrecargado de trabajo, el 56% de los CP está insatisfecho con su salario y con los beneficios que recibe. Sumado a un ambiente laboral ya de por sí tenso, los CP están gobernados por un régimen de doble comando, en el cual la dirección académica y el departamento competente pueden emitir, de tanto en tanto, directivas contrastantes entre sí [16].
  
En semejantes circunstancias, no es ninguna sorpresa descubrir que algunos CP ni siquiera están de acuerdo con la línea del Partido. Un sondeo muestra que el 31,92% de los CP no cree en el dogma marxista de que una sociedad comunista es inevitable. Lejos del relato del gobierno, casi la mitad de los CP (47,%) no cree que la brecha salarial vaya a cerrarse en 10 años [17].
 
El rol de las Divisiones de Protección
Si los docentes de la EPI y los CP son la “zanahoria” del adoctrinamiento político, entonces las Divisiones de Protección (保卫 处, bǎowèi chù) son el “bastón” que controla el comportamiento a nivel político. Presente en toda burocracia universitaria, la División de protección tiene varias funciones: la seguridad pública, la prevención de incendios, el registro de los visitantes y de los trabajadores temporarios y, sobre todo, la policía política. Bajo el mando de cada División de Protección hay una Sección de Protección Pública (政 保 科 -zhèng bǎo kē-; en adelante SPP). Mientras que el nombre cambia según la universidad, la misión del PPS siempre sigue siendo más o menos la misma: propagar la ideología oficial y contrastar cualquier intento de influenciar a los estudiantes por parte de las “fuerzas hostiles”. Si bien la SPP no es una fuerza de la seguridad pública, está facultada para indagar [18]. Los informantes de la protección política (政 保 信息 员, zhèng bǎo xìnxī yuán), que son seleccionados del cuerpo de estudiantil, son los “ojos y oídos (耳目, ěrmù)” de la SPP (Xi’an Shiyou University, 6 de junio de 2014).
 
En vista del secreto que rodea el trabajo que realizan, la mayor parte de las SPP no publica las funciones que desempeña, pero la SPP del Instituto de Tecnología de Harbin, denominada Oficina Política de Protección y Seguridad del Estado (政 保 国 安 办, zhèng bǎo guó ān bàn), afirma claramente las responsabilidades que le competen según se enumera a continuación:
  1. Responsable de la propaganda y la educación para el concepto de la seguridad nacional, la conciencia enemiga y la estabilidad política.
  2. Responsable de la comprensión, el control, la supervisión y la educación ideológica de las personas clave que pueden influir en la estabilidad política.
  3. Responsable de investigación y recopilación de información; captar las tendencias ideológicas entre los profesores y estudiantes de una manera oportuna y precisa, para proporcionar la base para la toma de decisiones de los directivos.
  4. Colaborar con la seguridad pública y la policía de seguridad del Estado en la detección e investigación de casos que ponen en peligro la seguridad del Estado.
  5. Responsable de la seguridad de los líderes importantes y de los dignatarios extranjeros. Ayudar a los organismos pertinentes en la aplicación de medidas de seguridad para los expertos extranjeros, profesores, estudiantes de intercambio, compatriotas de Hong Kong, Macao, Taiwán y los visitantes extranjeros.
  6. Ayudar a los organismos competentes para prevenir y sancionar la infiltración, la incitación y el sabotaje de las escuelas por parte de las fuerzas hostiles nacionales y extranjeras, las fuerzas religiosas ilegales y las fuerzas separatistas étnicas.
  7. Ayudar a los organismos que se ocupan de gestionar de modo seguro el sistema de red informática del campus e identificar las fuentes de información perjudiciales.
  8. Ayudar a los organismos competentes en el trabajo reservado.
  9. Llevar a cabo una revisión de la política del personal escolar, de acuerdo con los requisitos de los organismos pertinentes.
  10. Ayudar a los organismos competentes en la gestión de las asociaciones de estudiantes.
  11. Ejecutar el trabajo básico. Establecer y mejorar la gestión de los distintos archivos de datos.
  12. Ayudar a otras secciones y oficinas en el cumplimiento de las tareas. Completar cualquier misión asignada por el director de la división (Harbin Institute of Technology).
  
En esencia, la SPP es el monitor de la seguridad en el campus y la uniformidad ideológica, además de servir como un trabajo de contrainteligencia. Mientras que el personal del EPI se centra en la pedagogía, la misión de la SPP es mantener apartados a gente e ideas no oficiales. Es probable que este régimen represivo reciba más inversión estatal debido a los riesgos asociados a la liberalización de la EPI.
 
Conclusiones
Entre los estudiantes universitarios chinos, el apoyo al Partido y el gobierno sigue siendo fuerte, al menos en lo formal. Sin embargo, la mayoría de los estudiantes mostraron su descontento con la EPI y su imposibilidad de asistir a cursos de formación adicionales privados de métodos liberales de enseñanza. En el futuro, es probable que el Estado refuerce la EPI de la siguiente manera: En primer lugar, el Estado va a tratar de ejercer un mayor control en la esfera de la informática, el bloqueo de las fuentes alternativas de información popular entre los estudiantes, incluso intensificando la propaganda y la contra-propaganda en Weibo y WeChat.
  
En segundo lugar, se formará un mayor número de ordenadores para paliar la falta de personal actual. En tercer lugar, se dedicará más atención al adoctrinamiento en las zonas étnicas, especialmente entre los tibetanos y los turcos musulmanes, más susceptibles a lo que el Estado define como los "tres males": el terrorismo, el separatismo y el extremismo religioso. Por último, habrá un nuevo impulso contra la propagación de la religión en las escuelas, una tendencia que, de no controlarse, presentará importantes desafíos a la hora de ganarse las mentes jóvenes más brillantes de China.
  
NOTAS
[1] Jianbo Dai, “‘90后’大学生政治认同实证研究——基于湖北七所高校的调查分析 [An Empirical Study of Political Identity of College Students Born after 1990—a Study Based on Surveys of Seven Hubei Universities]”, en Higher Education Exploration, no. 7 (Julio de 2016), p. 105.
[2] Yingna Huang, “大学生践行社会主义核心价值观的现状调查——基于沈阳高校的证据 [The Current Situation of University Students’ Socialist Core Values]”, en Modern Education Management, no. 11 (Noviembre de 2016), p. 99.
[3] Xingyu Chen, “高校思想政治理论课实践教学调查研究——以云南省7所高校为例 [Investigation on Practical Teaching of the Ideological and Political Theory Course in Colleges and Universities: Taking Seven Colleges and Universities in Yunnan Province as Examples]”, en Journal of Dali University, no. 5 (Mayo de 2015), p. 89.
[4] Weixia Zhang et al., “地方院校大学生时政参与现状反思研究——以S高校为例 [Reflections on College Students’ Political Participation in Local Universities: Taking S University as an Example]”, en Meitan Higher Education, no. 3 (Mayo de 2016), p. 71; Xingyu Chen, p. 91.
[5] Shengqi Luo, Chao Wang, y Qingzhi Zheng, “‘大学生对高校红色文化教育认同与要求’的调查及启示 [A Survey of ‘Student Recognition and Demand of Red Culture Education in Universities’ and Its Enlightenment]”, en Shanghai Journal of Education Evaluation, no. 5 (Octubre de 2016), p. 55; Ibid, p. 57.
[6] Haoye Wang y Wu’er Yan, “95后大学生对思想政治教育的认识探析——以北京交通大学为例 [An Analysis of Post-1995 Undergraduates’ Understanding of Ideological and Political Education—using Beijing Jiaotong University as an Example]”, en Journal of Chinese Youth Social Science, no. 4 (Julio de 2016), p. 104.
[7] Tingjian Lang y Bingzhuo Bai, “高校思想政治理论课的困境及对策——基于一线从教人员的观点 [Dilemma and Countermeasures of Ideological and Political Course in Colleges and Universities—Based on the Viewpoints of Teaching Faculty]”, en Social Sciences Journal of Universities in Shanxi, no. 6 (Junio de 2016), pp. 44–45.
[8] Qingxin Shi y Anzhou Fu, “‘中国共产党抗战中流砥柱作用’的认同及其影响因素——基于武汉市四所高校的问卷调查 [Identity and Its Influencing Factors of the Idea ‘The Chinese Communist Party as the Mainstay in the War of Resistance against Japan’— Based on the Questionnaire Survey of Four Universities in Wuhan]”, en Theory and Reform, no. 3 (Mayo de 2016), p. 83.
[9] Na Chen, “新媒体环境下高校思想政治理论课教师媒介素养面临的挑战和应对 [Challenges to Teachers of Ideological and Political Course in Colleges on Their Media Literacy in the Circumstances of New Media]”, en Journal of Urumqi Vocational University, no. 3 (Septiembre de 2016), p. 15; Qing Min, “高校大学生网络政治参与现状与对策研究——基于鄂西北四所高校为例实证分析 [Current Situation of College Students’ Online Political Participation and the Countermeasures: An Empirical Research in Four Northwest Universities of Hubei Province]”, en Journal of Jilin Institute of Chemical Technology, no. 4 (Abril de 2016), p. 46.
[10] Jianhui Liang, “高校宗教热与思想政治教育现状的对比与分析——基于对全国1200名大学生的实证调查 [Comparative Analysis on the Current Situation of Religious Fever and Ideological and Political Education in Colleges and Universities— Based on an Empirical Investigation of 1200 National College Students]”, en Journal of Guangzhou Institute of Socialism, no. 3 (Julio de 2016), p. 104.
[11] Hongmei Wang y Lin Gui, pp. 55–56.
[12] Fayang Chen, “新疆高校大学生宗教渗透现状调查结果分析 [An Analysis of the Survey of Religious Penetration of College Students in Xinjiang]”, en Inheritance & Innovation, no. 10 (Octubre de 2015), p. 119.
[13] Ibid, p. 120.
[14] Shuguang Liu, “藏区高校思想政治理论课教学中的困境与宗教资源的有效利用探析——以甘肃民族师范学院为例 [Difficulties in the Teaching of the Ideological and Political Theory Course and the Effective Use of Religious Resources in Tibetan Universities—Taking Gansu Normal University for Nationalities as an Example]”, en Course Education Research, no. 23 (Agosto de 2016), p. 64; Longhua Wang, “浅谈高校政治辅导员选用学生干部的方法 [On Political Counselor’s Methods of Choosing Student Cadres in Colleges and Universities]”, en Journal of Harbin Vocational & Technical College, no. 2 (Marzo de 2013), p. 76; Hongxia Zhou, Xuelong Yang, and Kui Liu, “高校辅导员心理健康状况及对策分析——基于浙江省2231名辅导员的实证调查 [Analysis of Status Quo of and Solutions to Mental Health of College and University Counselors: Empirical Investigation into 2231 Counselors in Zhejiang Province]”, en Journal of Zhejiang Normal University (Social Sciences), no. 6 (Noviembre de 2015), p. 92.
[15] Yaya Li y Guodong Zhang, “人本视域下高校辅导员队伍建设探析——基于甘肃省897名辅导员的调查 [Construction of College Advisors Team with Humanistic Vision—Based on the Investigation of 897 Counselors in Gansu Province]”, en Journal of College Advisor, no. 5 (Octubre de 2016), p. 38; Haijun Zhao y Junping Fan, “高校政治辅导员思想政治工作的心态现状 [The Mental State of Ideological Political Work of Political Instructors in Colleges and Universities]”, en Heilongjiang Science and Technology Information, no. 36 (Diciembre de 2012), p. 231.
[16] Yaya Li y Guodong Zhang, p. 36; Nan Zhao et al., “马克思主义信仰困境与境界超越——对20所高校辅导员的实证研究 [The Plight of Marxist Beliefs and beyond Based on a Survey of College Counselors from 20 Universities]”, en Journal of Chongqing University (Social Science Edition), no. 2 (Marzo de 2016), p. 197.
[17] Ibid, p. 195.
[18] Tianling Wang y Haobin Chi, “新形势下高校保卫工作的创新 [The Innovation of College Security Work in the New Situation]”, en Ability and Wisdom, no. 27 (Septiembre de 2016), p. 164.

miércoles, 26 de abril de 2017

OTRAS PLUMAS: EL ANTICRISTIANISMO EN FRANCIA

Traducción del artículo publicado en inglés por FIRST THINGS-THE INSTITUTE ON RELIGION AND PUBLIC LIFE. Aunque NECESARIAMENTE existe una diferencia ideal entre nuestro blog y Jean Duchesne, el autor del artículo (sobre todo en que él juzga como contraproducente la condena eclesial al modernismo y considera católicos a los modernistas Henri de Lubac, Yves Congar y Jacques Maritain), el artículo presenta un resumen de la historia y actualidad de la alguna vez “Hija predilecta de la Iglesia” para comprender la presente contienda electoral en la V República Francesa.
 
De izquierda a derecha: Emmanuel Macron (¡En marcha!, centro), François Fillon (Los republicanos, centroderecha), Jean-Luc Mélenchon (Coalición Francia Insumisa, ultraizquierda), Benoît Hamon (Partido Socialista, centroizquierda), y Marine Le Pen (Frente Nacional, ultraderecha)
  
Un día después de la victoria de François Fillon en la primaria republicana en Francia el pasado Noviembre, el encabezado del diario izquierdista Libération era: «Au secours, Jésus revient!» (¡Auxilio, Jesús está de vuelta!) La razón para este llamado angustioso era que Fillon es conocido como un católico practicante, un fiel esposo (algo inusual entre los políticos contemporáneos), y un visitante regular de la abadía benedictina de Solesmes, símbolo del alegadamente reaccionario avivamiento religioso neomedieval decimonónico. Peor aún, es apoyado por muchos de los militantes que organizaron las espectaculares (aunque infructíferas) protestas masivas contra la legalización del matrimonio homosexual en 2013.
 
En retrospectiva, el grito de auxilio de Libération no generó pánico entre los secularistas; que anunciaron su determinación en torpedear la candidatura de Fillon. En cuestión de semanas, Fillon fue acusado por la prensa escarbabasuras de hacer lo que muchos políticos en todos los partidos hacen: poner a su esposa e hijos que trabajaron para él en trabajos asalariados —lo que es ilegal solamente si no se hace ningún trabajo actual—. Un fiscal fue súbitamente designado por el gobierno socialista y predeciblemente indició al líder de la oposición conservadora. Los cargos quedaron discutidos, por decir lo menos. No ha habido reportes de instituciones públicas o privadas que paguen salarios a miembros de la familia Fillon. Detalles de la investigación preliminar fueron filtrados a la prensa, que entonces agregó nuevas acusaciones.
  
Fillon era consciente de que contratar a miembros de su familia no era muy listo, y se disculpó por ello. Pero él ha sido incapaz de deshacer las sospechas de deshonestidad. Antes del escándalo, él era el puntero para la presidencia; actualmente es el tercero, detrás de Le Pen y el centrista Emmanuel Macron.
  
La acusación de corrupción contra Fillon no fue solo una sucia treta política. Fue motivada por una ideología, y refleja la hostilidad hacia el Cristianismo en varios círculos donde la religión en general, y el Catolicismo en particular, es vista como una enfermedad infantil. No es solo la idea de los marxistas impenitentes aún prestos a enfilar contra “el opio de las masas”, o de otros materialistas izquierdistas. La aversión al Cristianismo puede también encontrarse en la extrema derecha, con su mística que desprecia el amor y la misericordia, y entre los centristas cuya moderación asimila la fe con el fanatismo.
 
Marine Le Pen, la candidata del populista Frente Nacional, también es acusada de incluir a trabajadores del partido en la nómina del Europarlamento, del cual ella es miembro electo. Pero ella no ha sido perseguida tan salvajemente como Fillon. Una razón es que ella parece ser menos que una amenaza: Se espera que vaya a segunda vuelta y entonces pierda. Pero la principal razón de que los medios han cazado a Le Pen con menos fiereza que a Fillon es que ella no es enemiga del “progreso” en el área que más le preocupa a los “ilustrados”: la autodenominada liberación sexual. Ella se divorció dos veces y es “gay-friendly.” Ella no puede y no reclama ser una buena católica.
 
La hostilidad hacia la Iglesia no es nada nuevo en la Francia. Algunos historiadores apuntam que el país nunca fue suficientemente evangelizado. Las misiones provinciales fueron necesarias hasta el siglo XIX, cuando el creciente secularismo eventualmente forzó al clero a retirarse a posiciones defensivas. Después del bautismo de Clodoveo rey de los francos por el obispo San Remigio de Reims en el 496 A.D. (considerado el nacimiento de la nación), la Iglesia tendió a cubrirse en el poder real, proporcionándole en retorno a la monarquía un aura de sacralidad (a veces contra el papa en los tiempos del “Galicanismo”) y súbditos obedientes. La alianza fundante Trono-Altar fue desafiada primero durante la Reforma (cuando la aristocracia protestante amenazó la unidad nacional laboriosamente alcanzada en la Edad Media bajo los reyes), luego más seriamente en los siglos XVII y XVIII, con el ascenso de la burguesía, la nueva clase rica mercante.
 
La Revolución Francesa no tiene sentido sin el preexistente peso de los nuevos ricos en la sociedad y su odio tanto al régimen como a la Iglesia que lo apoyaba. Porque ellos no fueron admitidos en la alta burguesía (como en el caso de Inglaterra, por ejemplo), los plebeyos ricos financiaron a los intelectuales librepensadores. Esos escritores produjeron historias, obras teatrales y panfletos que difundieron entre las clases bajas la noción de que la pobresa y el hambre se debían al orden social injusto garantizado por la religión establecida. Una turba sitió el convento des Carmes de París donde cientos de sacerdotes y monjes estaban detenidos como “enemigos de la nación” en Septiembre de 1792, y los masacró a todos. Esa turba no salió de la nada. Tampoco lo hicieron las multitudes que aplaudieron cuando monjas indefensas fueron guillotinadas por el simple delito de haber tomado votos religiosos.
  
Napoleón, que inesperadamente emergió del caos revolucionario, trajo la paz al reconocer al Catolicismo como “la religión de la mayoría de los franceses”. Pero también le concedió reconocimiento oficial al protestantismo y al judaísmo para mejor controlarlos. Esto facilitó el trabajo a los secularistas que estaban en el poder un siglo después para denunciar y revocar el Concordato que había firmado con la Santa Sede. Por supuesto el clero y sus rebaños desde la Revolución han sido notablemente reconocidos por apostar a los caballos equivocados en la política. Ellos apoyaron todos los regímenes que se sucedieron en el siglo XIX, antes de volverse contra ellos cuando probaban ser o demasiado autoritarios o demasiado liberales: suscesivamente el imperio napoleónico, una monarquía menos absoluta entonces, una segunda república, un segundo imperio…
 
Luego de que un debilitado Napoleón III perdiera la guerra que los prusianos le tendieron en 1870, los católicos hubieran preferido una segunda restauración, pero una tercera república basada en los ideales de la Revolución de 1789 finalmente prevaleció por el voto popular. Ellos fallaron al aceptarla (aunque el Papa León XIII les había advertido), y la separación Iglesia-Estado de 1905 fue facilitada por dos crisis simultáneas: los católicos estuvieron una vez más del lado equivocado del caso Dreyfus, que polarizó el país, y la represión de la exégesis y la teología “modernista” sugirieron que la fe era incompatible con la razón y la ciencia.
 
Puesto que eran patriotas, los católicos franceses pelearon el la Gran Guerra, ignorando al Papa Benedicto XV; pero continuaron perdiendo terreno político y cultural, hasta que los alemanes volvieron en 1940 y trajeron el archiconservador y antisemita (sic) gobierno de Vichy, que muchos clérigos y fieles acogieron, de nuevo equivocadamente. A ellos no les agradaba mucho Charles de Gaulle, incluso aunque pertenecía a este gremio, y fueron lentamente marginados después de la II Guerra Mundial, cuando el crecimiento económico y la urbanización socavaron las estructuras de la Iglesia rural, y Marx, Nietzsche y Freud devinieron en las nuevas lumbreras intelectuales confirmando que la Cristiandad estaba acabada.
 
En las recientes décadas, la creencia de que el Catolicismo no estaba solamente desactualizado sino peligroso ha estado basada en el sexo y no en la política. La Modernidad considera que sus luchas por el divorcio, la anticoncepción y el aborto han sido decisivamente ganadas, y ahora busca imponer la aceptación de todos los tipos de actualidad sexual en nombre de los derechos de las minorías. En esas circunstancias, la Iglesia es más que nunca el enemigo.
 
Luchos ciudadanos franceses no son activamente hostiles al cristianismo. Simplemente son indiferentes a una religión que conocen cada vez menos. Pero existen unos pocos grupos de presión prestos a desacreditar a la Iglesia. Esta prontitud para eliminar la religión ahora se estrella con la inaudita expansión del islam, que formalmente niega que la secularización sea irresistible. Pero esta no es razón para evitar al Catolicismo, puesto que no puede ayudar a controlar el fanatismo musulmán y permanece como un blanco fácil.
  
Francia no es la excepción entre las otrora naciones cristianas. La asesina ira anticlerical campeó en México y durante la Guerra Civil Española. Y el rechazo de la Unión Europea a reconocer cualquier raíz espiritual muestra que el anticristianismo no está limitado a los militantes dogmáticos, sino que está esparcido entre todas las élites “ilustradas” del Viejo Continente.
  
Este estado de cosas no justifica el pesimismo. Artistas cristianos de talla mundial pudieron haber requerido el apoyo de una civilización donde la fe era omnipresente, proporcionándole un ambiente favorable y una fuente de inspiración. Pero las combatidas Iglesias nacionales, no menos que las triunfantes, han producido misioneros, santos y teólogos. En Francia, el auge del secularismo en torno a 1900 coincidió con Santa Teresa de Lisieux, y las conversiones de Charles Péguy, Paul Claudel y Jacques Maritain. Los totalitarismos del siglo XX coexistieron con Georges Bernanos, Henri de Lubac, Jean Daniélou, Yves Congar y Louis Bouyer. Algunos de los filósofos franceses hoy reconocidos internacionalmente (Jean-Luc Marion, Rémi Brague) son católicos. La Iglesia da frutos también cuando es malentendida y despreciada. Ella no estará sin oposición hasta el fin de los tiempos. Esta es una de las lecciones de la Cruz de Cristo.
 
Jean Duchesne es profesor emérito en el Condorcet College y consejero especial del Arzobispo de París.

martes, 25 de abril de 2017

NOTICIAS ORTODOXAS: CONCILIO ANTIECUMENISMO EN UCRANIA ESTE VERANO

Noticia de PRAVOSLAVIE.RU. Traducción nuestra.
  
 
Una coalición internacional opuesta a las decisiones del Concilio “Pan-Ortodoxo” realizado en la isla de Creta el pasado mes de Junio está planeando realizar un Concilio “Pan-Ortodoxo” en Ucrania en los meses de Junio y Julio para anatematizar el ecumenismo y a los que lo apoyan, reporta el sitio Religion in Ukraine.

La decisión para la sinaxis (asamblea) en Ucrania fue resultado de la reciente “Sinaxis Inter-Ortodoxa de Tesalónica” realizada el 4 de Abril. Aunque la reunión fue prohibida por los jerarcas de la iglesia griega, congregó a casi mil clérigos, monjes y laicos de las Iglesias ortodoxas griega, rumana y rusa opositores al ecumenismo y al globalismo.
 
Saludos y bendiciones fueron dirigidas a la reunión por el obispo Longinos (Zhar), vicario episcopal de la Diócesis de Chernivtsi de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana (Patriarcado de Moscú) y fundador del Monasterio de la Santa Ascensión en Bachensk, que cuida alrededor de 500 niños, algunos de los cuales son discapacitados y portadores del VIH.
   
La sinaxis llamó al clero griego a cesar la conmemoración del Patriarca Ecuménico Bartolomé I, diciendo: “Hemos suspendido la asociación con el Patriarca Bartolomé de Constantinopla como el principal organizador del Concilio, y con los representantes y predicadores de la pan-herejía del ecumenismo, y con todos los obispos que aceptan el Concilio de Creta como ortodoxo”.
  
Los allí reunidos condenaron el ecumenismo y el Concilio de Creta. Además, los participantes de Tesalónica tienen planes de realizar un Concilio Pan-Ortodoxo antiecumenismo en el Monasterio de Bachensk entre Junio y Julio, en el cual buscarán anatematizar al Patriarca Bartolomé y a los otros que ven como auspiciadores del ecumenismo.
 
El obispo Longinos también dio una declaración estricta respecto a la declaración conjunta del Patriarca Cirilo de Moscú y el Papa Francisco de Roma en Febrero de 2016. Al mismo tiempo, el Vladyka (abad) Longinos ha permanecido como miembro de la Presencia Inter-consejos de la Iglesia Ortodoxa Rusa, un grupo que aconseja a la máxima autoridad de la Iglesia Rusa en materias concernientes a la vida interna y las actividades externas de la misma.
 
Su Beatitud el Metropólita Onofre de Kiev y Toda Ucrania celebró la Divina Liturgia en el Monasterio de la Santa Ascención en Bachensk ayer (23 de Abril), Domingo de Santo Tomás o Anti-Pascua [N, del T. Domingo ‘In Albis’ en el Rito Romano Tradicional], concelebrada por el Metropólita Melecio de Chernivtsi y Bukovina y el Obispo Longinos.

VATICANISTA ANDREA TORNIELLI: “BERGOGLIO NO TIENE INTENCIÓN DE ACOGER A FELLAY” (Por lo menos para el 13 de Mayo)

Elementos tomados de TRADITIO y THE EPONYMOUS FLOWER
  
Andrea Tornielli, uno de los más reconocidos periodistas sobre el Vaticano y conocido confidente del Antipapa Francisco Bergoglio, ha informado que, contrario al cotilleo común, Bergoglio no tiene la intención de convertir a Bernardito Fellay y su Neofraternidad en una “Prelatura Personal” de la Deuterovaticanidad.
Hay demasiada disensión dentro de la fraternidad: Uno de sus obispos salió (expulsado “convenientemente”), 100 de sus sacerdotes salieron y muchos de sus superiores de distrito rechazan capitular ante la Secta Novus Ordo.
 
Andrea Tornielli, visitante regular de Domus Sanctæ Marthæ, la residencia de Francisco I, frenó un artículo de Vatican Insider sobre el informe de otra publicación bergogliana, nominativamente Il Faro di Roma, que había informado el lunes 10 de Abril, que el Papa Francisco anunciaría el reconocimiento canónico de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X como prelatura personal el 13 de Mayo en Fátima (Portugal). ¿Fue sólo un globo de prueba del Vaticano para sondear las reacciones?
  
Esto es casi concebible, pero aún hay movimiento tras bambalinas. El informe de Faro fue reforzado por una referencia a la página del Seminario Sagrado Corazón de Jesús en Zaitzkofen (Alemania), dirigido por la Fraternidad. Primeramente decía:
Tal vez para entonces [Junio de 2018] la Fraternidad ya habrá sido establecida por Roma como Prelatura personal
 
La oración fue luego eliminada del informe. Aparentemente, no fue publicada con el consentimiento del administrador del sitio, o la publicación de tal hipótesis fue considerada inapropiada por el momento.
  
La información de primera mano de Tornielli
Cuando el reporte de un posible anuncio del reconocimiento canónico de la Fraternidad en conexidad al centenario de la primera aparición de la Virgen María en Fátima, fue tomado por numerosos medios de comunicación, Andrea Tornielli le frenó en la noche del 12 de Abril. Tornielli es considerado un vaticanista de casa y corte papal. El contenido de su informe puede no ser interpretado con exactitud. Con todo, el hecho de su intervención se debe probablemente al deseo del propio Francisco.
 
Tornielli recalcó en su artículo que “el Papa Francisco dio dos pasos importantes en favor del grupo tradicionalista pensando en ambos casos en los fieles que siguen a la Fraternidad”. Agregó que:
Algunas fuentes hablaron de una posible aceleración, y del anuncio de una inminente concesión del estatus de Prelatura Personal durante el viaje que el Papa realizará a Fátima entre el 12 y 13 de Mayo con motivo del centenario de las apariciones marianas, que han influenciado la historia del siglo XX”.
 
Pero entonces sigue la frenada con alguna información de fondo:
“Sin embargo, la situación no ha cambiado desde hacía pocos meses. La dirigencia de la Fraternidad, encabezada por el obispo Bernard Fellay, aún no ha firmado la declaración doctrinal modificada y simplificada, que contiene la proféssio fídei, que de acuerdo a la Congregación para la Doctrina de la Fe y la Comisión Pontificia Ecclésia Dei, es un paso necesario antes del proceso legal para el pleno retorno de la [Fraternidad] San Pío X a la comunión”.
 
Tornielli entonces proporciona indicaciones básicas de la hoja de ruta vaticana:
El papa y los dicasterios vaticanos no tienen afán y no quieren presionar a Fellay, sabedores de que tiene que llegar al acuerdo con diferencias de opinión internas en la Fraternidad. Es también previsible que la Santa Sede, antes de establecer la Prelatura Personal, adecuadamente informe a las conferencias episcopales afectadas de estos países donde los lefebvristas están presentes y operantes”.
  
“El tiempo no está maduro aún”
Tornielli enfatiza que “los seguidores de la Fraternidad tienen una especial veneración hacia la Virgen de Fátima”, y una peregrinación de la Fraternidad a Fátima tendrá lugar en el marco del centenario de esta aparición de la Virgen María.
 
Pero el tiempo, de acuerdo a fuentes importantes ultratiberinas (vaticanas), no está maduro aún”. Un fragmento de información un tanto críptico, que no está explicado con mayor detalle, por qué y en qué aspecto, “el tiempo no está maduro aún”. Tornielli explica porqué no habrá anuncio concerniente a la FSSPX el 13 de Mayo en Fátima: la “canonización” de los niños videntes Francisco y Jacinta Marto, y el centenario de las apariciones marianas “pasarían a un segundo plano”.
 
Dijo Tornielli que “el retorno de los lefebvristas (sic) a la plena comunión sería un mensaje con repercusión mundial puesto que sellaría el fin de la ruptura de 1988”. Según el vaticanista de la casa papal, esta ruptura fue ya “parcialmente restaurada con el levantamiento de las excomunione de aquellos que habían recibido la consagración episcopal”, decisión tomada por Benedicto XVI en 2009.
 
Desde 2012 -in illo témpore, reinaba todavía Benedicto XVI-, cuando se rumoraba de una inminente reconciliación, se supo que hay oposición en el Vaticano y sectores de la iglesia institucional con respecto a la reconciliación con la Fraternidad. Los distintos informes de los medios cercanos al papa parecían confirmar cierto tira y afloja. El hecho es que la voz de Andrea Tornielli es indudablemente más importante que la de Faro di Roma. El reporte de Tornielli, con algunos detalles completos sobre el procedimiento intentado, confirma lo referente a su conocimiento, si no de primera mano, sí al menos del círculo inmediato al papa. El hecho es que hay también partes en el Vaticano, como en 2012, que están en pos del reconocimiento canónico de la fraternidad.
 
Verdaderos Católicos, al pérfido Fellay le gusta azuzar nuevas historias sobre sí para sus propósitos particulares. Al igual que su señor el modernista Francisco Bergoglio, Bernard Fellay es un narcisista in extrémis. Si el Arzobispo Lefebvre no hubiera muerto en 1991, uno podría ver los recursos de la primera Fraternidad San Pío X tradicionalista siendo empleados para conducir a muchos feligreses de vuelta a la verdadera Doctrina y Moral Católica y a la verdadera Misa y Sacramentos Católicos. Fellay, contrário sensu, ha dilapidado el dinero y los recursos de la Neofraternidad participando en las inútiles jugadas políticas de la contraiglesia y su antipapa. De todos modos, la capitulación sucederá, y si tardare, esperad con paciencia. Y en cuanto a la consulta a las conferencias episcopales para establecer las prelaturas personales, conviene recordar que en 1982, cuando el Instituto Secular Opus Dei fue erigido en Prelatura Personal (previo “donativo” de un millardo de dólares para salvar al Vaticano de la quiebra tras el escándalo del Banco Ambrosiano, y apertura del proceso de “canonización” de José María Escriba y Albás), Juan Pablo II se impuso a la Conferencia Episcopal Española, que POR PETICIÓN EXPRESA DE “LA OBRA” no fue consultada sobre el particular.
  
FRATÉRNITAS, FRATÉRNITAS, CONVERTÉRE AD DÓMINUM DEUM TUUM!

DE LA CONDENA APOSTÓLICA AL PAPA QUE ES NEGLIGENTE EN VELAR SOBRE SU SALVACIÓN Y LA DE SUS HERMANOS

“Item ex gestis Bonifácii Martyris: III Pars: Si papa suæ et fratérnæ salútis négligens deprehénditur, inútilis et remíssus in opéribus suis, et ínsuper a bono tacitúrnus, quod magis offícit sibi, et ómnibus nihilóminus, innumerábiles pópulos catervátim secum ducit primo mancípio gehénnæ, cum ipso plagis multis in ætérnum vapulatúrus. Hujus culpas istic redárguere præsúmit mortálium nullus, quia qui cunctos ipsæ judicatúrus, a némine est judicándus, nisi deprehendátur a fide dévius. Pro cujus perpétuo statu univérsitas fidélium tanto instántius orat, quanto suam salútem post Deum ex íllius incolumitáte animadvértunt propénsius pendére” [También de las gestas de San Bonifacio Mártir: Tercera parte: Si el Papa, negligente de su propia salvación y la de sus hermanos, es hallado inútil y remiso en sus obras, y sobre todo calla cuando debería hablar por la causa del bien, lo que es más nocivo para sí y para todos, no hace más que llevar consigo a una innumerable multitud de pueblos al primer esclavo del Infierno, donde será golpeado con muchas varas por él por toda la eternidad. Ningún mortal presuma de redargüir sus culpas, porque quien juzga a todos de nadie puede ser juzgado, a menos que se descubra que se ha desviado de la Fe. Pues por su perpetuo estado ora la totalidad de los fieles con tanta instancia, que concluyen que, después de Dios, su salvación depende de la incolumidad de aquél].

(Concordia de Graciano, Primera parte, distinción XL, cap. 6)

lunes, 24 de abril de 2017

EL TRASFONDO GNÓSTICO DE KASPER Y LA REFORMA LITÚRGICA

Tomado de GLORIA.TV
 
Walter Kasper, el valido de Bergoglio

El filósofo austríaco Thomas Stark analiza en un reciente panel de discusión en Viena la base de los errores teológicos modernos. El panel fue organizado por el grupo “Una Voce Austria”. Un vídeo de ello hay aquí: “There are sinister ideologies underlying the New Mass” (Hay ideologías siniestras bajo la Nueva Misa).
 
Trío erróneo: Mentalidad de cambio - Evolucionismo - Gnosticismo
Stark apunta a una reciente entrevista del nuevo General de los jesuitas, Arturo Sosa, que sugirió reinterpretar las palabras de Jesús de acuerdo a un lenguaje, contexto y cultura cambiantes. Stark resumió esta posición en la siguiente mentalidad: “Las cosas siempre cambian. No sabemos qué dijo realmente nuestro Señor. Todo depende de varios contextos cambiantes”.
   
Para Stark, la capa ideológica detrás de la mentalidad descrita es el evolucionismo: La Historia es -en la naturaleza y en la sociedad- vista como un desarrollo continuo, que hace las cosas -siempre y automáticamente- mejores cada vez.
  
Stark ve debajo de la mentalidad de cambio y la ideología de la evolución otra capa más profunda: la metafísica del gnosticismo: “Dice en su núcleo, que no solo el mundo es cambiante, sino que el Absoluto en sí se desarrolla fluyendo en su propia creación”.
  
Tres visiones del mundo: Paganidad, Cristiandad o Gnosticismo
En el gnosticismo la Causa divina de todo se desarrolla en la evolución de la naturaleza y la cultura: “La metafísica gnóstica ha sido construida al mismo tiempo, cuando la Iglesia Católica comenzó a realizar su fundamento teológico por medio de la filosofía griega en el siglo segundo”.
  
El gnosticismo, según Stark, es la “alternativa" al Cristianismo: “Todos y cada uno de los movimientos heréticos en la historia de la Iglesia desde los tiempos antiguos a través de la Edad Media hasta la actualidad siempre se han basado en esta metafísica gnóstica”.
   
El auge del gnosticismo en el siglo XV, preparando la reforma litúrgica
Stark explica que las enseñanzas gnósticas han envenenado la cultura europea especialmente desde el siglo XV. Los papas del siglo XIX combatieron el liberalismo (y el modernismo, que es “el liberalismo dentro de la Iglesia”): “La Iglesia estuvo bajo presión y algunos intelectuales pensaron que la manera de tratar el problema era adaptar el pensamiento y las enseñanzas Católicas a algunas ‘nuevas’ ideas metafísicas que fueron inventadas a comienzos del siglo XIX”.
 
Esas ideas estaban -de acuerdo a Stark- conectadas con el idealismo alemán, especialmente con los filósofos protestantes Schelling (+1854) y Hegel (+1831). Algunos teólogos intentaron basar la doctrina Católica en el terreno metafísico del idealismo alemán y fundaron la denominada “Escuela de Tubinga”. Stark señaló que el cardenal Walter Kasper es miembro orgulloso de esta “Escuela de Tubinga”.
 
Stark concluye además, que el pensamiento evolucionario -basado y culminado en el gnosticismo- proveyó el contexto en el que la Liturgia fue cambiada y reinterpretada.
   
Un falso concepto de identidad
Finalizando el panel de discusión, Stark calificó la alternativa entre Heráclito (+ 460 AC) y Parménides (principios del siglo quinto antes de Cristo) como “la gran lucha en la filosofía griega”: “Ambos lo hacían mal”. Stark ve en Heráclito (“todo fluye”) el núcleo de Hegel y en Parménides al filósofo panteista holandés Baruch Spinoza (+ 1677 AD).
 
Heráclito y también Parménides negaron que hubiese algo fuera del cosmos e identificaron lo Divino de diferentes maneras en el cosmos. Es por eso que Starks los describe como paganos. Él explica que Platón (+348 AC), que enseñaba la trascendencia divina, estaba en lo cierto: “Él inventó una posibilidad de pensar el cambio dentro de la estabilidad o la estabilidad dentro del cambio”.
 
Falsa Tradición: No basada en la fe, sino en la estructura de una iglesia
Muchos teólogos modernos usaron -de acuerdo a Stark- el falso concepto de identidad y tradición influenciada por Heráclito. En su filosofía, nada tiene identidad excepto las estructuras donde circula el flujo de las cosas.
 
Esta influencia conllevó -sin ser conscientes de ello- a un concepto de tradición e identidad que Stark describe como gnóstico y al cual identifica con Walter Kasper. En Kasper ningna traducción es estable sino la tradición misma. El desarrollo no pasa por la sustancia, sino que solo demanda estar conectados con un algo previo. “Dentro del desarrollo todo puede cambiar. No hay nada idéntico”.

DE “MÁRTIRES ECUMÉNICOS” Y “CAMPOS DE CONCENTRACIÓN”®

 
En la basílica de San Bartolomé en la Isla Tiberina de Roma, regentada desde 1993 por la ecumenista Comunidad de San Egidio, hay seis capillas que custodian “memorias” de “católicos”, protestantes y “ortodoxos” asesinados por odio a la fe en las últimas décadas. Por ejemplo, cartas del pastor luterano Paul Schneider ejecutado por predicar en un campo de concentración, y la biblia de Clemente Shabaaz Bhatti, el ministro cristiano de Pakistán asesinado por su labor a favor de las minorías religiosas y acusado por los musulmanes de blasfemia.
 
Durante la “Liturgia de la Palabra”, celebrada por Francisco, intervinieron también parientes y amigos de tres de los numerosos “testigos de la fe”, cuya memoria se conserva en la iglesia de la Isla Tiberina: Karl Schneider, hijo de Paul, pastor luterano ejecutado en 1939 en el campo de Buchenwald porque había definido los objetivos del gobernante Partido Nacionalsocialista Alemán como «inconciliables con las palabras de la Biblia», y Roselyne, hermana del P. Jacques Hamel, asesinado por dos militantes del autoproclamado EI en Ruán de Francia el 26 de julio de 2016, cuando acababa de simular el servicio Novus Ordo.
  
En la homilía que diera Francisco Bergoglio (cuya traducción a la lengua de Cervantes los neoconsuchos de Secrétum no pudieron encontrar, partida de flojazos estos), dijo las siguientes palabras: “los campos de refugiados –muchos de ellos– son campos de concentración, para toda la gente que está allí”, que han suscitado la furia del grupo de presión autodenominado Comité Judío Estadounidense, que ese mismo día expidió el siguiente comunicado:
COMITÉ JUDÍO ESTADOUNIDENSE CRITICA LA REFERENCIA DEL PAPA FRANCISCO A LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN
  
22 de abril de 2017-Nueva York
  
El Comité Judío Estadounidense [AJC] criticó al Papa Francisco por haber llamado a los lugares en Europa donde los migrantes y refugiados están, “campos de concentración”. El Papa hizo sus observaciones durante una visita hoy a una basílica de Roma donde encontró migrantes y recordó su propia visita a la isla griega de Lesbos.
  
“Las condiciones en las que los migrantes viven actualmente en algunos países europeos pueden ser difíciles, y merecen una mayor atención internacional, pero ciertamente no son campos de concentración”, dijo David Harris, presidente del AJC. “Los nazis y sus aliados erigieron y usaron los campos de concentración para el trabajo esclavo y el exterminio de millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial. No hay comparación con la magnitud de esa tragedia”.
  
Refiriéndose a los lugares en Europa donde se encuentran detenidos los migrantes y refugiados, el Papa dijo: “Estos campos de refugiados, tantos son campos de concentración, llenos de gente”.
  
“Respetuosamente instamos al Papa a reconsiderar su lamentable elección de palabras”, dijo Harris. “La precisión del lenguaje y de los hechos es absolutamente esencial cuando se hace referencia histórica, sobre todo cuando se trata de una figura mundial tan prominente y admirada”.

En limpio podemos sacar dos cosas: la primera es que desde Juan Pablo II ha aparecido el “Ecumenismo de los mártires”, enarbolado ad náuseam por Francisco Bergoglio y reflejado en el icono que actualmente preside la infausta basílica tiberina, donde aparecen retratados personajes tan variopintos como el luterano Dietrich Bonhoeffer, Oscar Arnulfo Romero, el obispo copto etíope Abuna Petros y Giuseppe Girotti OP (quien acuñó la tristemente célebre frase “hermanos mayores” para referirse a los judíos):
  
  
La segunda, sobre la pretensión estúpida e inútil del AJC de que Francisco Bergoglio reconsidere sus palabras so pretexto de “La precisión del lenguaje y de los hechos [que] es absolutamente esencial cuando se hace referencia histórica”. Además de parecer ellos estar predicando moral en calzoncillos (porque si en algo los judíos contemporáneos se destacan es precisamente por el Holocuento), decimos que es inútil y estúpida esa pretensión porque en los cuatro años y contando que el antipapa Bergoglio regenta la Secta Deuterovaticana NUNCA SE HA RETRACTADO DE LAS BLASFEMIAS Y ASNADAS QUE DICE, NI DE APOYAR A LOS MARXISTAS Y PEDÓFILOS QUE LO RODEAN.
  
No se entienda por ello que estamos negando que han habido asesinatos y genocidios a lo largo de la historia reciente. Simplemente, se trata de recordar que no toda muerte puede clasificarse como martirio, porque sólo existe tal en el Catolicismo; y nadie fuera de la Iglesia puede salvarse, ni aún diciendo morir por Cristo:
“[La sacrosanta Iglesia Romana] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica”. (Papa Eugenio IV, Bula Cantáte Dómino. Concilio de Florencia, 14 de Febrero de 1442)

Alguno habrá que por esto venga a “misericordiarnos” tildándonos de blasfemos, supersticiosos, apologistas del odio y demás lindezas, y “caritativamente” emplazándonos ante el Tribunal de Dios. Sepan esos cipayos mendicantes y delicuescentes que NO LES TENEMOS MIEDO, y que seguiremos combatiendo contra el mundo y el correctismo político.

domingo, 23 de abril de 2017

TRECE HECHOS CONTRA LA “SHOÁ”

Tomado de FORO CATÓLICO y de BANDERA EN ALTO
 
Sin lugar a dudas la acusación más grave hecha en contra del Nacional-Socialismo es el supuesto extermino de 6 millones de judíos en las cámaras de gas.
 
Durante décadas hemos sido bombardeados en forma permanente por la propaganda sionista, la cual nos ilustra gráficamente sobre la maldad e inhumanidad de los criminales “Nazis”. Esto es lógicamente la “verdad” que la “historia oficial” nos quiere enseñar, “verdad” que en realidad no es mas que una engaño perfectamente orquestado por los medios de desinformación del sistema, y que hoy nos permitimos develar a la ciudadanía, para que comprenda de que forma han sido manipuladas sus emociones, en exclusivo beneficio de una minoría criminal, que comete a diario, en contra del Pueblo Palestino, los mismos abusos de los cuales fue supuestamente víctima.
 
Es tiempo que la verdad salga a la luz…
 
A continuación reproducimos un extracto del libro “La Fabula del Holocausto” del historiador Arthur R. Butz.
  1. Nunca hubo 6 millones de judíos en el área efectivamente ocupada por las tropas alemanas.
  2. De los judíos que vivían en áreas ocupadas, no todos fueron arrestados, y de aquellos que sí lo fueron, la enorme mayoría ha sobrevivido. De los que murieron, la casi totalidad falleció por enfermedad, vejez u otras causas naturales.
  3. El gas “Zyklon B” con el que supuestamente fueron “gaseados” las víctimas del “holocausto”, fue usado desde la I Guerra Mundial no solo por las autoridades militares sino hasta por las civiles, ya que el gas en cuestión era un poderoso insecticida y desinfectante. Fue usado en los campos de concentración solamente para los fines específicos para los cuales fue fabricado.
  4. Si los alemanes hubieran querido efectuar “gaseos” masivos, lo lógico hubiera sido que emplearan gases letales como el “Tabún”, el “Sarín” o el “Somán”, que se habían desarrollado en una fecha tan temprana como 1936.
  5. Es sabido que poco después del cese de hostilidades de la II Guerra Mundial, todo judío que no pudo ser inmediatamente localizado, o que no se registró ante las autoridades aliadas, fue automáticamente considerado muerto por “exterminio”. Debido a este procedimiento absolutamente arbitrario se llegaron a producir casos bastante ridículos. Uno de ellos es el de Simone Veil, quien fue ministra de salud pública del gobierno francés de posguerra y hasta llegó a ser presidenta del parlamento Europeo. Se puede ver su nombre en la página 519 de la “Memoria de la deportación de los Judíos de Francia”, esta “buena” señora figura como persona ejecutada en la cámara de gas. Su resurrección sigue siendo un misterio.
  6. Nadie, en ninguna parte, ha podido, hasta el día de hoy, localizar a persona alguna que realmente haya visto “gasear” un solo ser humano por los alemanes. Además -y esto es realmente decisivo- ¡¡¡nadie, nunca, en ninguna parte, ha sido arrestado y OFICIALMENTE acusado de “gasear” prisioneros en los campos de concentración!!!
  7. El total de individuos que en absoluto fue registrado en Auschwitz asciende a tan solo 300.000 individuos. Los registros fueron tomados intactos por los aliados.
  8. Hasta el último mes de la guerra, la Cruz Roja Internacional inspeccionó regularmente los campos de concentración y los halló en estado satisfactorio hasta que el control aliado del espacio aéreo impidió los suministros básicos.
  9. A los prisioneros de Auschwitz siempre se les permitió recibir paquetes de ayuda provenientes de sus familiares, tanto en Alemania como en el extranjero. Además, los parientes y amigos de las personas internadas podían visitar a los reclusos y esto difícilmente se concibe con los procedimientos usuales para un campo de exterminio.
  10. El limitado testimonio de “gaseos” que existe, ha sido obtenido, o bien por falsificación de documentos ¡como el caso del judío Lev Vladimirovich Poliakov (לאון ולדימירוֹביץ׳ פוליאקוב)!, o bien por tortura de personas involucradas directa o indirectamente en los campos de concentración. Destacados miembros de Comisiones Investigadoras del Congreso de EE.UU han atestiguado que los prisioneros alemanes en institutos aliados fueron frecuentemente maltratados con salvajismo por interrogadores judíos. Se les rompieron las mandíbulas, se martillaron sus testículos, se les quebraron los dientes y se les “arrancaron” las uñas para obtener “confesiones”. También es de público conocimiento que en múltiples oportunidades los ciudadanos alemanes fueron amenazados por miembros de las tropas aliadas de ocupación con la pérdida de sus cartillas de racionamiento, con la violación de sus esposas por los negros del ejército norteamericano, con la ejecución lisa y llana o con su entrega a los rusos, si no “confesaban” determinados crímenes listados y tabulados de antemano. ¡Escrito en los Archivos del Congreso de los EE.UU!.
      
    En el “Archipiélago GULAG”, Alexander Solzhenitsyn apunta el caso de Jupp Aschenbrenner, un bávaro que fue obligado por los soviéticos (¡comisarios judíos!) a firmar un documento en el que admitía haber trabajado sobre supuestos “vagones de gas”. No fue hasta muchos años más tarde que pudo probar que, en la época en cuestión, se hallaba en Munich estudiando el oficio de soldador.
       
    La obtención de confesiones por torturas está a la orden del día en prácticamente todos los conflictos armados. Durante la guerra de Corea, nada menos que 38 pilotos norteamericanos hechos prisioneros por los coreanos, “confesaron” haber usado armas bacteriológicas. Por supuesto, nadie ha tomado en serio jamás las “confesiones” de estos pilotos. Solamente las “confesiones” arrancadas a exmiembros de las SS son presentadas como documentos de valor histórico…
  11. Los procedimientos de “gaseo” y de cremación, descritos por los supuestos testigos, son inconsistentes y físicamente imposibles. Por ejemplo, se afirma que el personal de los campos entraba inmediatamente en las cámaras de gas, sin ningún tipo de protección especial, para extraer los cadáveres. El procedimiento, de ser cierto, hubiera significado la muerte segura de ese personal ya que el Zyklón-B -precisamente por ser un pesticida de alto rendimiento- tiene un gran poder letal residual.
      
    Por otra parte, en cualquier libro de medicina forense, se puede constatar que se necesitan aproximadamente 40 horas para cremar un cuerpo humano usando madera o petróleo (¡ojo!) como combustible. Haciendo abstracción de la falta crónica de combustible de las fuerzas de combate alemanas, esto significa que para cremar 6 millones de cuerpos, se necesitan nada menos que 240 millones de horas-cremación. Suponiendo que se cremasen simultáneamente tanto como mil personas, aún tenemos que hubieran hecho falta 240.000 horas para cremar 6.000.000 de cuerpos. Doscientas cuarenta mil horas son, exactamente, 10.000 (diez mil) días, o sea: ¡¡¡poco más de veintiséis años!!! Si los alemanes hubieran cremado 1000 judíos, simultanea, incesante, eficiente e ininterrumpidamente a partir de 1940, ¡¡¡hubieran terminado de cremar al último de los 6 millones de judíos recién en 1967!!! Además, las cenizas que quedan luego de cremar un cuerpo humano, pesan entre 2,5 y 4,5 Kg. Para 6.000.000 de cuerpos esto significa que, en alguna parte, debería haber entre 15 a 27 millones de kilos de cenizas -sin calcular los residuos del combustible empleado-. ¿¿¿Dónde están estas 27.000 TONELADAS de restos???
  12. Según el “World Alamanac” del American Jewish Comitee, había, en 1938, tanto como 15.688.259 (quince millones y seiscientos ochenta y ocho mil y doscientos cincuenta y nueve) judíos en todo el mundo. Según el New York Times, en un artículo publicado por Hanson Weightman Baldwin, en 1948 la población mundial judía ascendía a 18.700.000 (diez y ocho millones y setecientas mil personas). Si de los 15 millones de 1938 restamos los supuestos 6 millones del “holocausto”, nos quedan apenas 9 millones. Es absolutamente imposible que estos 9 millones hayan podido reproducirse para constituir los 18 millones de 1948. Ninguna población del mundo es capaz de duplicar su número en tres o cuatro años. Ni siquiera en 10 años sería posible tal crecimiento demográfico. ¡¡¡Únicamente en las matemáticas de los maestros de la mentira encontramos estas multiplicaciones fabulosas!!!
  13. La cifra de judíos muertos y desaparecidos durante la II Guerra Mundial nunca pasó de 250.000 (doscientas cincuenta mil) personas. Esta cifra es la que manejó oficialmente tanto la ONU como la Cruz Roja Internacional. En esta cifra están incluidos tanto los judíos que murieron de muerte natural como los que simplemente desaparecieron y, reaparecieron sanos y salvos, como en el ya visto caso de Simone Veil, que por años estuvo cobrando indemnización bajo nombre de soltera, Simone Annie Jacob Steinmetz (סימון אנני ז׳אקוב שטיינמץ). Cabe aquí el mencionar que siendo esta “buena” señora ministra de Salud Pública, ella promovió la ley que permitió la interrupción del embarazo, lo cual ha producido un mega-holocausto en Francia (de ahí que con razón merece ser tenida como “la Margaret Sanger gala”)…
  
Nadie demuestra la existencia de irregularidades y brutalidades cometidas por miembros de las SS.
  
Elementos sádicos y anormales hubo en todas las tropas del mundo. Las matanzas de los Borres por los ingleses; las matanzas de Katyn por los judíos soviéticos, la matanza de My Lai por los norteamericanos en Vietnam son sólo muestras para ilustrar el punto. Nadie pretende afirmar que nunca un judío fue muerto o maltratado por un alemán. Pero seis millones de judíos no murieron jamás en los campos de concentración. Jamás hubo orden de exterminarlos.
  
Jamás los alemanes practicaron oficial, oficiosa o sistemáticamente el genocidio. El TAN manoseado “Holocausto” nunca tuvo lugar. El famoso “Holocausto”, bien mirado, no es sino un colosal “Holocuento” utilizado por los israelíes para COBRAR SUMAS SIDERALES EN CONCEPTO DE INDEMINAZIONES. Esa es la verdad: el “Holocausto” no es más que un siniestro mito-negocio de la Sinagoga.
  
Lo lamentable de todo esto es lo que reconoce Gustavo Le Bon:
El talón de Aquiles del hombre masificado es su insuficiencia mental, de donde saca toda su ventaja el Gran Parásito.

LA REVOLUCIÓN EN EL ARTE

Traducción del artículo escrito por Orlando Fedeli.
 
I - El alma, la belleza y el arte
 
Fue el Autor de la hermosura que creó todas las cosas (...) y por la grandeza y hermosura de la criatura se puede visiblemente llegar al conocimiento de su Creador, dice la Sabiduría de Dios (Sab. XIII, 3 y 5). Y San Pablo, en la Epístola a los Romanos, enseñó que las perfecciones invisibles de Dios, después de la creación del mundo, tornáronse visibles por la comprensión de las cosas creadas (Cfr. Rom. I, 20).
 
En todos los seres, el Criador dejó su marca. En los transcendentales del ser, contemplamos el sello de la divina Majestad, y en las formas de las criaturas, vemos la imagem de su hermosura. Dios es la Verdad. Dios es el Bien. Dios es la Belleza. En Él, Verdad, Bien y Belleza se identifican, puesto que Dios es simple, sin composición. Ahora, el Criador hizo el mundo a Su imagen y semejanza, Por esto, la verdad, el bien y la belleza existentes en el universo son reflejos de la Verdad, del Bien y de la Belleza de Dios.
  
Podemos encontrar estos reflejos de las infinitas cualidades de Dios en lo finito de las criaturas, examinándolas de dos modos diversos:
a) metafísicamente, en la consideración de los transcendentales del ser;
b) estéticamente, al tener en vista sus formas materiales y sus símbolos.
 
En el universo material, todo ser está compuesto de materia y forma. Además de esto, todo ser refleja analógicamente las cualidades de Dios. Todo ser, de algún modo, es símbolo de algún valor. Todas las cosas, de algún modo, hablan de Dios. Por eso, San Buenaventura dice que Dios escribió dos libros que hablan de Él mismo: La Sagrada Escritura y el Universo (Cfr. San Buenaventura, Breviloquio). El mundo es una gran parábola de Dios. Por tanto, al considerar la belleza de las cosas naturales o artísticas, se debe tener en cuenta la materia, la forma y el símbolo de ellas.
 
También desde un punto de vista metafisico, verificamos que todo ser es uno, verdadero y bueno. El verum de cada ente es él mismo, en cuanto ser capaz de ser comprendido por la inteligencia. El bonum de ellos es el mismo, en cuanto apetecible por la voluntad. Además de esto, todo ser es uno e indiviso. Del unum, verum y bonum del ser decorre su pulchrum, su belleza en cuanto el ser, belleza que es el bien claramente cognosible. De la unidad, verdad y bondad de los seres se irradia, cual luz agradabilísima, la belleza de ellos.
 
La identificación del unum, del verum y del bonum -y por tanto, del pulchrum- con el ens es un reflejo en las criaturas de la Identidad, Verdad y de la Bondad absolutas en la Unidad de Dios. De ahí que, aunque el verum y el bonum de las criaturas sean aspectos distintos del ser, su identificación con el ens y con el unum produce una profunda relación metafísica entre unidad, Verdad, bondad y belleza en las cosas. Es nuestra sensibilidad que se agrada racionalmente con la belleza de las criaturas, por la comprenión clara del bien que en ellas existe.
 
Esta profunda relación entre verdad, bien y belleza hace que llamemos de bellas las acciones que so moralmente buenas. También, por eso, las madres, al reprender los hijos, les dicen que no practiquen acciones malas, porque son feas. A su vez, toda acción virtuosa es racional, y, cuando alguno procede mal, dice que erró, esto es, que fue contra la razón. En fin, cuando la verdad aparece en todo su esplendor, decimos que ella es bella: “He ahí una bella verdad”. Toda belleza es buena y verdadera. En contrapartida, todo lo que es malo es feo y falso. Todo lo que es falso es malo y feo. Y lo feo contiene el mal y el error.
 
Al contemplar rectamente la belleza del universo criado, al meditar la grandeza y la hermosura de las criaturas, el alma humana encuentra una felicidad natural que es, de cierto modo, una anticipación -aunque apagada- de la felicidad celestial que nacerá de la visión de Dios en el Paraíso. Así, lo que Dante dice de la felicidad de los bienaventurados:
LUCCE INTELLECTUAL PIENA D'AMORE
AMOR DI VERO BEN PIEN DI LETIZIA
LETIZIA CHE TRANSCEDE OGNI DOLZORE
(Dante Aligheri, Divina Comedia. Paraíso, canto XXX)
[Luz intelectual llena de amor/ Amor del verdadero bien lleno de alegría/ Alegría que transciende toda dulzura], se puede aplicar, analógicamente, a la felicidad de quien, en la Tierra, contempla la belleza del universo, viendo en ella el reflejo de la luz de la eterna gloria de Dios.
 
LA GLORIA DI COLUI CHE TUTTO MUOVE
PER L'UNIVERSO PENETRA E RIISPLENDE
IN UNA PARTE PIU E MENO ALTROVE
(Dante Aligheri, Divina Comedia. Paraíso, canto I, 1.3)
[La gloria de Aquel que todo mueve/ por el universo penetra y resplandece/ en una parte más, y menos en otra].
 
Contemplar rectamente la belleza de las criaturas exige que se las mire “con occhio chiaro e con affeto puro” (Dante, Par. VI, 84), porque sólo “los puros de corazón verán a Dios” (San Mateo V, 8), reflejado en la hermosura de las criaturas.
 
El alma humana posee tres potencias: la inteligencia, la voluntad y la sensibilidad. La inteligencia tiene como fin propio el conocimiento de la verdad, en cuanto la voluntad quiere el bien. La sensibilidad es la potencia de nuestra alma más ligada al cuerpo. Por medio de ella sentimos alegría, tristeza, agrado, desagrado, amor, odio, simpatía, antipatía, etc. También por medio de la sensibilidad sentimos placer al contemplar lo que es bello. Pero, no basta sentir la belleza. Nuestra sensibilidad debe ser racional, y por eso debemos sentir racionalmente la belleza, procurando entender la razón del placer estético.
 
La más noble potencia del alma es la inteligencia, pero la más importante es la voluntad.
 
La inteligencia es más noble porque ella guía la voluntad, pues le muestra lo que es bueno. Este bien, todavía, podrá ser amado o no por la voluntad. El amor del bien completa el proceso racional, llevándolo a su término.
 
Si la sensibilidad acompaña o no las potencias superiores, sintiendo agrado con el bien y desagrado com el mal, esto es secundario. Lo normal, sin embargo, será que la sensibilidad se complazca con el bien conocido.
 
La voluntad solo puede querer el bien que fue comprendido antes por la inteligencia. Es imposible amar lo que no se conoce. Conocer un bien y no quererlo es impedir que el proceso racional llegue a su término. Es en eso que consiste el pecado: no amar el bien conocido, o no amarlo ordenadamente. Si es para no amar el bien, sería mejor no conocerlo, mejor sería no haber nacido, como fue dicho de Judas, que conoció el Bien y Lo odió. El Infierno fue creado para punir a Lucifer y todos los que, habiendo conocido el bien, o no lo amaron de modo ordenado, o lo odiaron. Por eso, no seremos juzgados por el conocimiento de nuestra inteligencia, sino por el amor de nuestra voluntad al bien. De ahí que, la voluntad, aunque menos noble que la inteligencia, tiene más importancia concreta. De ella depende nuestra salvación o perdición.
 
En todo lo que es bello hay, además de la belleza formal, el símbolo de una belleza transcendente y absoluta. Toda belleza de las cosas creadas contiene un apelo para lo Absoluto y para lo Trascendente. Toda belleza es teofánica. Por tanto, lo Bello es un medio de conocer a Dios. En lo que es bello -bonum claramente conocido por la razón- hay uma imagen del Bonum, Verum y Pulchrum divinos.
 
Lo que explica la inundación de felicidad del alma que saborea, en retidão de espíritu, la belleza del universo -casa de Dios- es que, en la belleza, la inteligencia humana ve el resplandor de la forma -lo verum- la verdad metafísica, que hace cada cosa ser lo que es; la voluntad encuentra el bien -lo bonum- que torna amable todo ser. En la verdad metafísica de cada ser idéntico a sí mismo, nuestra inteligencia encuentra reflejada la luz de la Verdad divina, que eternamente ideó cada ser criado. Pues Dios todo hizo en su Verbo -lumen de lúmine- luz de luz de Dios infinito. Es la comprensión del verum de cada ser que ilumina nuestra inteligencia con la luz intelectual -lucce intellectuale- natural proveniente de la Verdad de la Sabiduría divina, de aquella “luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” (San Juan I, 9). Por eso, del verum de cada ser, el hombre puede decir: “In lúmine tuo vidébimus lumen” (Salmo XXXV, 10). Es en la contemplación y posesión de la verdad que está la plenitud de vida de nuestra inteligencia, que le da plena felicidad en la consecución de su fin.
 
Ahora, todo verum, en cuanto tal, es bonum. Toda verdad, de suyo, es amable. Lo que la inteligencia nos muestra como verum, la voluntad debe amar como bonum. Y el amor del verdadero bien trae, de sí, gran gozo a la sensibilidad. El verum y el bonum generan el pulchrum, y ese Bello causa en nuestra sensibilidad un placer lleno de dulzura, superior a cualquier alegría puramente material, una leticia che trascende ogni dolzore, porque en ella hay un reflejo de la belleza de Dios, y un apelo para que Lo amemos: “¿Quién nos hará ver el bien? Levanta sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor” (Salmo IV, 7).
 
Por eso, lo bello fue definido como siendo el bien (objeto de la voluntad) claramente conocido (por la inteligencia), que tiene por objeto la verdad.
 
Por consiguiente, la contemplación de lo Bello trae plena satisfacción al alma recordando lo que dice Dante de la posesión del Cielo: Luz intelectual llena de amor: la inteligencia tiene esa luz amorosa por la posesión del verum, gracias a la comprensión fulgurante de la forma, alcanzando así su fin propio. La inteligencia, teniendo una comprensión fulgurante de la verdad y de la bondad de un ser, visto como bien, pasa a amarlo como bien. La voluntade reposa en la posesión del verdadero bonum, y este reposo en la posesión del bien es el amor del verdadero bien lleno de dulzura. Es esta satisfacción de la inteligencia y de la voluntad que produce en la sensibilidad el placer estético, la sensación de belleza. La sensibilidad, a su vez, se alegra en el placer estético, resultante del sentir agradable y racional de lo verum y de lo bonum en el unum del ser -sensación de la belleza, del pulchrum-, teniendo entonces una alegría que supera toda dulzura.
 
Dios no solo hizo las cosas bellas, sino que permitió también que el hombre las hiciese por medio del arte. Este es un dom de Dios al hombre para que él, por su ingenio y trabajo, cree bellezas que revelen el Bonum Absoluto de modo más claro que las bellezas naturales.
 
Toda belleza manifiesta de modo analógico las cualidades invisibles de Dios. Mas, si en las bellezas naturales hay un resultado fortuito del juego de las causas segundas, en las obras de arte hay la manifestación analógica, intencional y racionalmente comprendida, de una cualidad invisible del Creador. El arte es, entonces, un medio de conducir el alma humana por el camino de la contemplación de Dios a través de la belleza. Toda belleza es una teofanía, y todo arte debe ser una búsqueda amorosa de Dios por medio de la comprensión de la belleza. Y porque los hombres son hijos de Dios, las obras de arte son llamadas poéticamente por Dante como nietas de Dios. “Sí che vostr'arte a Dio quasi é nepote” [De tal modo que vuestro arte es como nieto de Dios] (Dante, Infierno XI, 105)
 
El verdadero arte debe alimentar el alma entera satisfaciendo la voluntad por el bonum, la inteligencia por el claro conocimiento de él (verum), y la sensibilidad por el agrado del pulchrum. Más aun, debe mostrar claramente que el bonum de las cosas es un reflejo del Bonum absoluto, pues la belleza es como un reflejo de Dios, en las cosas creadas. El arte verdadero, pues, tiene que ser moral, llevando a la voluntad a amar el bien. Una obra inmoral no es verdaderamente artística.
  
Por tanto, la verdadera obra de arte debe hacer que la inteligencia comprenda inmediatamente, en una visión súbita, el bien de algo. Debe dar a la inteligencia una verdad para contemplar. Para eso, ella debe presentar a la inteligencia una idea objetivamente verdadera. Ella alcanza esa finalidad al representar conveniente y claramente la verdade de un ser, su forma, en el sentido metafísico. Consigue esto cuando respeta las leyes objetivas de la Estética, que rigen la correcta expresión de la belleza material de un ser: leyes de la unidad, de la variedad, del orden, de la proporción, simetría, contraste, gradación, relación, etc. Finalmente, ella satisface la inteligencia revelando, por medio de las formas materiales, las realidades espirituales, gracias a la recta utilización de los símbolos. Por tanto, el arte para ser verdadero tiene que ser veraz y lógico. No hay obra de arte sin comprensión de algo, y no puede haber verdadera comprensión si no se obedecen las leyes estéticas. Por eso, era absurda la respuesta de Picasso a una joven comunista que lo entrevistaba, perguntando lo que se debería comprender de sus cuadros:
“¿Comprender? ¿Qué diablos esto tiene que ver con la comprensión?” (Cfr. Ariana S. Huffington, Criador e Destruidor, Ed. Best Seller, São Paulo 1988, p. 248).
 
O incluso, esta otra afirmación de Picasso sobre la irracionalidad del arte y del gusto modernos:
“Si yo escupo, van a tomar mi escupitajo, enmarcarlo, y venderlo como gran arte” (A. S. Huffington, op. cit., p. 392).
 
Finalmente, la obra de arte debe agradar. “Bello es aquello cuya vista agrada”, enseña Santo Tomás con Aristóteles. No hay agrado en lo feo, y no hay verdadero arte en la búsqueda de lo feo.
 
El arte, como dijo cierta vez Pío XII, es una ventana abierta al Infinito. Por esa razón, todo arte tiene que ser, de alguna forma, religioso. El arte de Picasso es un buraco abierto para el abismo del absurdo y del Infierno.
 
Fueron los griegos que descubrieron la causa de la belleza material en las proporciones. Cuando las medidas materiales de un ser son proporcionadas, en él existe belleza. La belleza material viene de los números. Y los números conducen al uno, símbolo de Dios. Por eso, preguntaba San Agustín: “¿Qué busca el ojo humano sino las medidas? En las medidas, ¿qué quiere encontrar sino los números? Y en los números, ¿qué busca sino el uno? Y en el uno, ¿qué busca sino a Dios?”
 
La Edad Media demostró que la belleza material no era suficiente. Junto y encima de ella, percibió una belleza más alta: la belleza espiritual o formal. No es solo la proporción material que causa la belleza. Una cosa es tanto más bella cuanto más claramente su forma demuestra lo que ella es. Así como Dios es aquel que es, así también cuanto más una cosa es claramente lo que debe ser, más bella es. Una anciana, aunque no tenga belleza material, por no tener bellas proporciones, tendrá belleza formal tanto más claramente refleje en su ser la idea de vejez, como más típicamente fuere anciana. Es de la identidad del ser que se deduce la belleza formal.
 
Fue con fundamento en estos dos factores de belleza (material y formal) que San Alberto Magno definió la belleza como el resplandor de la forma en la proporción de la materia.
 
Entretanto, la belleza material y a belleza formal no agotan la idea de belleza. Hay un tercer factor de belleza, en el ser creado, que le avise de su valor o expresión simbólicos. Es también por medio de su valor simbólico que el ser canta la gloria de Dios.
 
Tratando de los símbolos, es preciso señalar que ellos son siempre analógicos. Tomarlos unívocamente conduce directamente al panteísmo. Considerarlos equívocamente hace caer en la Gnosis. El símbolo es inteligible en lo sensible. Y es objetivo.
 
Es claro que su natureza analógica no permite que se haga de él una lectura de certeza matemática. La analogia le da contornos no totalmente precisos, del que se aprovechan los gnósticos para darle una interpretación que contraría tanto la Fe como la lógica. Esa adulteración gnóstica de los símbolos se torna incluso más fácil gracias a la ambigüedad de ellas. Los símbolos pueden representar tanto el bien como el mal; tanto la virtud como el pecado. Así, la serpiente representa el demonio y la traición, así como representa también la prudencia; la paloma simboliza la mansedumbre, visto que Nuestro Señor Jesucristo dice “Sed mansos como las palomas” (Mt. X, 16). Pero, la paloma también es símbolo de estupidez, pues está dicho: “No seáis estúpidos como las palomas”, Cristo es llamado el “león de Judá”, por tanto el león puede ser símbolo de Cristo por su majestad, así como puede ser también símbolo del demonio, pues, como dijo San Pedro, “el demonio como un león hambriento ruge entre vosotros, buscando a quién devorar” (I Pe.V, 8).
 
Especialmente después del pecado, ciertos animales pasaron a representar vícios humanos: “La propia vista de esos animales no muestra nada de bueno en ellos, porque fueron excluídos de la aprobación y bendición de Dios” (Sab. XV, 19). Con todo, la ambigüedad de los símbolos no debe llevar a creer que ellos sean irracionales, ni que puedan ser usados de modo subjetivo.
 
Para frisar el valor del lenguaje simbólico o analógico como medio de expresión artística capaz de revelarnos valores transcendentes y divinos, basta recordar que el mismo Verbo de Dios encarnado abrió su boca en parábolas y comparaciones cuando quiso enseñarnos.
 
Hay, pues, dos maneras de aprender lo real: por medio de la ciencia y por medio del arte. Ambas sirven a nuestra inteligencia, cada uno usando un lenguaje propio. Ambas, por medio del conocimiento, buscan, en última instancia, perfeccionar al hombre, llevándolo a amar a Dios.

Cuando la inteligencia conoce un bien como verdadero, ella lo tiene como luz intelectual. La voluntad puede amar ese bien o repudiarlo; puede incluso amarlo en grados diversos. Repudiar el bien verdadero para amar un falso bien es dar el calor del amor a lo tenebroso. Separar la luz de la verdad del calor del amor, es aquí cuando se constituye el pecado. El pecador, como Lucifer, separa la luz del calor, la verdad del bien, y, por eso el Infierno los castiga con fuego que quema sin iluminar. Tinieblas en el fuego ardiente serán dadas a los que vieron la luz de la verdad y no la amaron con ardor.
  
Si el arte debe ofrecer a la voluntad un verdadero bien al ser amado, se debe perguntar si es lícita la representación artística del mal y del pecado.
  
El arte, aunque distinto de la Moral, no es independente de ésta. Aunque sea legítimo representar artisticamente el mal moral, esto debe ser hecho de tal modo que no incite ni induzca al pecado, y sí a su condenación. Una sociedad relativista, que niega la existencia del bien objetivo, y que, por eso, perdió todo sentido moral, tiene que producir un arte del cual toda noción de bien está vetada, un arte en total desarmonía espiritual.
 
Enseñó Pío XII: 
“Espíritu y armonía son, pues, testimonios recíprocos, tal como la abundancia del espíritu debe corresponder siempre a la abundancia de armonía, así también toda disonancia, donde quiera que se verifique, en las ciencias, en las artes, en la vida, indica algún impedimento a la plena efusión de aquél.
 
Tal reciprocidad de relaciones apunta a la reprobación de los que, en el ámbito literario y artístico propagan el culto de la desarmonía, y, como ellos mismos lo afirmam, del absurdo. ¿Qué sería del mundo y del hombre si el gusto y la estima de la armonía se perdiesen? Es, en tanto, esto la mira de los que intentan revestir de belleza y seducción lo que es vergonzoso, pecaminoso, malo. Y también, más allá de la estética, su ofensiva hiere la propia dignidad del hombre que, imagen del Espíritu Divino, es esencialmente hecho para la armonía y el orden.
 
No se niega, todavía, que el propio mal pueda presentarse bajo la luz del arte verdadero, desde que, entre tanto, su representación aparezca al espíritu y a los sentidos como una contradicción opuesta al espíritu, como la señal de su ausencia. La dignidad del arte resplandece tanto más cuanto en mayor grado refleje el espíritu del hombre, imagen de Dios, y, consecuentemente, manifieste más su fecundidad creadora, su plena madurez, cuando desarrolle el tema diverso de la unidad y de la armonía por sus acciones y por los diferentes aspectos de su vida”. (Pío XII, Radiomensaje de Navidad de 1957).
 
El arte debe mostrar lo Bello, el Bien claramente conocido, como ya citamos, y no lo feo, que simboliza lo contrario del bien. El arte debe ser ético, para ser verdaderamente arte.
 
Finalmente, la verdadera obra de arte debe agradar racionalmente, proporcionando verdadero placer estético. Bello es aquello cuya vista agrada, enseñaron Santo Tomás y Aristóteles. No puede haber agrado en lo feo. Y, si tal ocurriere, es porque hay un error en la inteligencia, o un desvío ilegítimo en la voluntad.
 
Por todo eso, lleva razón Hans Sedlmayer al afirmar que el arte moderno
“Es un pensamiento que renunció totalmente a la lógica, un arte que renunció a la estructura, una ética que renunció al pudor, un hombre que renunció a Dios” (H. Sedlmayer, La rivoluzione dell'arte moderna, p. 111).
 
II - El Arte en la Edad Media
  
Fue en la Edad Media que el Arte cumplió más plenamente su función de transfigurar el mundo para dar al hombre el deseo del Cielo con el amor del verdadero bien. Los estilos románico y gótico marcan el ápice del arte occidental. Aunque no se tuviese aún el conocimiento de todas las leyes de la belleza (por ejemplo, no se conocía aún la perspectiva), el arte medieval, dentro de sus límites, buscó, más que ningún otro, el bien, la verdad y la belleza, reflejos de Dios en el mundo. Y por más que la Edad media sea denigrada en los manuales escolares y en los eslóganes de la prensa como la Edad de las Tinieblas, es su luz la que atrae contínuamente torrentes de turistas que, asombrados, contemplam el resplandor de sus vidrieras, la poesía de sus castillos, la majestad de sus catedrales. El mundo continúa teniendo saudades de la tan calumniada Edad Media, la “dulce primavera de la fe”.
 
El estilo gótico
En toda la historia del arte, no se puede encontrar un arte más católico, más religiosamente elevado, de lo que es el arte medieval.
 
El estilo gótico representa el apogeo del arte. Hasta en el siglo XX -siglo de lo feo y de lo monstruoso-, a pesar de la propaganda a favor del Arte Moderno y a pesar de las calumnias contra la “Edad de las Tinieblas”, multitudes van a Europa a extasiarse delante de la fachada de Notre Dame de París, admirar las torres que obligan a mirar a lo alto de Chartres, deslumbrarse con la luz cantando en las vidrieras de los rosetones.

Catedral de Chartres, uno de los mejores exponentes del estilo gótico en la arquitectura.
 
¿Por que el gótico trae tal satisfacción al alma humana?
  1. Religiosidad de lo gótico: En primer lugar porque ningún estilo es tan religioso como él. Gótico y religión son términos inseparables. Es esencial de ese estilo hablar de Dios y del Cielo. Incluso en los edificios y obras profanas, el gótico posee algo de religioso que recuerda a Dios.
     
    Si en el amago de la belleza está el bonum, en ningún otro estilo el bonum aparece en tan alto grado ni tan claramente. Toda belleza es una teofanía, mas la catedral gótica es la expresión artística de la Teología católica por excelencia. Fue bien definido el gótico por Erwin Pafnosky, cuando él dice que el estilo gótico es “la filosofía escolástica en la piedra”.
     
  2. Elevación moral: El estilo gótico, como ningún otro, respetó las leyes de la moral y procuró incentivar a los hombres hacia la virtud.
     
    En el gótico, encuéntrase por todas partes el pudor, el recato y la pureza. No se blasona el desnudo, no se da relevancia a las formas físicas. Los vestidos son decentes, los gestos y actitudes son recatados. Las líneas arquitectónicas son puras. La catedral es casta.
     
    Además de eso, el gótico es templado, e igualmente, a veces, austero. En él no hay excesos (no hablamos, evidentemente, del flamígero, que fue la decadencia del gótico y el comienzo del fin del verdadero arte católico), no hay exageraciones. Todo es equilibrado. En las abadías hay austeridad; en los patios de los castillos, alegría moderada. En todas las obras -religiosas o civiles-, en las catedrales, en las abadías, en los castillos y en las casas, hay seriedad.
     
    El gótico incentiva al bien y a la verdad porque todo en él incentiva a la lucha. En él hay, más que la simple fuerza, hay combatividad. Torres, fosos, almenas, barbacanas, murallas, todo en el castillo habla de la existencia del mal que es preciso combatir. En la catedral, las esculturas recuerdan continuamente el juicio, el Infierno y el demonio tentador. Diablos arrastrando al abismo infernal los reyes y hasta los príncipes de la Iglesia, e incluso a los Papas, para recordar que todos, si no combatieren, perderánse. Los torreones de los castillos hablan de guerra, y las torres de las catedrales recuerdan que la Iglesia es militante. Y la prudencia en el gótico avizora por las aspilleras y vigila por los caminos cubiertos.
     
    Todas las demás virtudes pueden ser encontradas simbólicamente en el gótico: la justicia, la caridad, la esperanza y principalmente la fe, porque todo en el gótico habla de Dios y conduce a Él.
     
  3. Lógica: Ya fue dicho que el gótico es una escolástica de piedra. Así como en el silogismo escolástico nada puede ser tirado y nada puede ser acrecentado, así también, en el silogismo arquitectónico gótico, todo es necesario y nada es supérfluo. Pilastras, arbotantes, columnas y ojivas se entrelazan, unos elementos sustentando los otros para, en lo alto, exaltar la cruz.
     
    La fachada o la planta de una catedral pueden ser comparadas, por la lógica y la claridad, con una quǽstio escolástica con todos sus argumentos, los sed contra, las soluciones y las respuestas a los argumentos. Y la catedral es, entonces, una “Suma” en piedra, por su ordenación lógica.
     
    En cunato a las reglas estéticas, la Edad Media no tuvo, desde el inicio, el conocimiento de todas. Mas, en la medida que las conocía, procuraba escrupulosamente respetarlas porque eran la voluntad de Dios regulando el arte.
     
  4. Lo Bello en el gótico: De la bondad y de la verdad del estilo gótico es que nacía su pulchrum. Bello, sereno y lleno de paz, resultante de la armonía de todos los valores, de la templanza com que los bienes eran amados, de la fuerza consciente de sí misma en la busca de la justicia.
     
    “Pureté, sérénité, majesté...”, dice alguno a respecto de la fachada de Notre Dame de París.
     
    Pureza en las formas materiales, serenidad en el alma, majestad en el conjunto, tales son algunos de los valores del gótico que lo tornan el más católico de los estilos de arte ya producidos, y, por esto mismo, el que más habla a Dios.
   
El flamígero
El estilo flamígero es la expresión de la decadencia del alma medieval. No queriendo progresar más en el amor a Dios, el hombre medieval principió a decaer, porque, o se ama a Dios, o se decae. El hombre medieval cansóse de buscar a Dios a través de la contemplación de las criaturas.
 
Tal cansancio le llevó a no buscar más a Dios en los valores espirituales y transcendentales, sino a procurar su felicidad apenas en las puras criaturas. Él pasó a buscar no el bonum más elevado, sino el bonum natural; lo puramente agradable, al inicio, y después, el placer.
 
La contracurva flamígera es el símbolo de esa inflexión que llevó al hombre a buscar el mero placer sensual. Otra prueba de eso está en el amor a la decoración excesiva que llevó a abandonar la pureza de las líneas y la lógica serena del gótico radiante.
 
El gótico flamígero perdió elevación. No buscaba el Cielo, y sí la tierra. Pásase a preferir lo gracioso a lo sublime, lo risueño a lo serio. Como resultado, las ojivas se fueron abajando y alargando cada vez más, hasta que desaparecieron en una horizontalidad chapada, símbolo del apego a lo terreno y de la falta de impulso para el Cielo. Las estatuas pasaron a ser de poca altura y, a veces, sensuales. La búsqueda intemperante del placer llevó al hombre decadente de fines de la Edad Mdia a perder el equilibrio ante la alegría y el dolor. En las catedrales surgen estatuas-caricaturas que exploran lo grotesco y lo ridículo.
 
Exageróse la risa y el dolor. Los yacentes (gisants), estatuas yacentes sobre las tapas de los sepulcros, perdieron la serenidad católica ante la muerte, resultante del dolor y de la esperanza y que eran bien manifestadas en las esculturas sepulcrales del gótico primitivo y del gótico radiante. Dolor, porque la muerte es un castigo terrible. Esperanza, porque es cierto que habrá resurrección.
 
El hombre del período flamígero exageró el dolor ante la muerte, porque no tenía más la misma esperanza. Y ya no tenía tanta esperanza, porque su fe tremuleaba.
 
Aparecerán, entonces, los gisants horrendos y monstruosos: cuerpos putrefactos, devorados por gusanos, esqueletos triunfantes, cadáveres descompuestos y atormentados, retorcidos en los estertores de una muerte que se pensaba sin resurrección. Por tanto, sin esperanza.

El gótico flamígero expresa la angustia imperante a finales de la Edad Media, época que presenció la cautividad babilónica de Aviñón, la herejía husita y la peste negra (gisant del médico y canónigo Guillaume Lefranchois, año 1446)
   
Las figuras de la muerte, del Juicio y del Infierno tornáronse obsesivas. Comenzada la era del placer, nacía con ella el desespero.
 
La pérdida de la templanza y de la pureza llevaría a la pérdida de la combatividad y de la fortaleza. No más murallas ni fosos. No más armaduras y yelmos de hierro. Paz, paz. Más vale la astucia y el fraude que la lucha. Sobre todo, lo que vale más para el hombre intemperante es el gozo.
 
Las armaduras se adelgazaron y enjoyaron. El penacho de plumas tornóse más importante que el yelmo, y la exhibición y la vangloria valían más que la proeza.
 
En las estatuas se buscó más lo real que lo ideal. De ahí el retrato que acariciaba el orgullo de los doantes y benefactores, esculpidos arrodillados a los pies de los altares que habían financiado, para que el pueblo, rezando a la Virgen, los admirase.
 
El flamígero no daba el bonum del cual el alma estaba sedienta. Luego vinieron lossofismas a crear falsos verum.
 
Con el nominalismo de finales de la Edad Media entró la gnosis, y la representación de lo que decía la Fe fue sustituida por el simbolismo hermético del “trobar clus” (cantar difícil) y del “dolce stil nuovo”, en cuyas ambigüedades se escondía la herejía.
  
La cábala irrumpió en los medios cultos, pretendiendo ofrecer la conciliación universal de todas las creencias.
 
El orgullo y la sensualidad fueron las causas de la decandencia medieval. En estos dos vicios están las raíces del estilo flamígero, que preparó la primera revolución en el arte, el Renacimiento.
  
III - El Renacimiento - Culto al Hombre y Negación del Bonum
  
Fue el Renacimiento que, en el campo del arte, puso fin a la “dulce primavera”. Su antropocentrismo rebelóse contra la cosmovisión teológica medieval. En cuanto la Edad Media Cristiana veía todo en función de Dios (principio, centro y fin de todas las cosas), el Renacimiento pagano colocó al hombre en el lugar de Dios, el ser contingente en el lugar del Ser Absoluto.
 
El Renacimiento renegó de todos los valores de la estética medieval y quiso revivir el arte greco-romano. Es claro que esto no era sino el fruto de la aceptación de la cosmovisón pagana que el renacimiento consideraba la única verdadera. El Renacimiento fue, por tanto, una apostasía.
 
La doctrina del humanismo renacentista era panteísta y gnóstica. Ella no aceptaba la existencia de un Dios trascendente y criador del universo a partir de la nada. En los escritos de los grandes teóricos renacentistas (Marsilio Ficino, Pico de Mirándola, Leonardo da Vinci, etc.), la idea de que Dios se identifica con el mundo está prudentemente subyacente en todos los pensamientos, y aun, por momentos, aflora aquí y acullá de modo más claro. Los pensadores y artistas del Renacimiento repetían las fábulas y mitos del paganismo y procuraban conciliarlos con los dogmas del Cristianismo. En las obras de arte, elaboróse un verdadero código, que permitía representar con temas cristianos los mitos paganos, y viceversa. La cábala sería la “ciencia” secreta que permitía conciliar el neoplatonismo pagano, el judaísmo y el catolicismo.
 
En una concepción gnóstico-cabalística, el simbolismo religioso fue sustituido por el simbolismo hermético. El velo de la materia no cubriría un símbolo teofánico, sino que ocultaría la propia divinidad, inmanente en cada criatura, transformada así en ídolo.
 
En vez de la “escala de Jacob” de los símbolos y alegorías sagradas, que el hombre debería subir por la contemplación, para llegar hasta Dios, habría una sucesión de velos y camadas de secreto que encubrirían el Dios oculto. De ahí, la iniciación. El hermetismo era la sustitución y la caricatura de la sacralidad. Ella era una anti-escala de Jacob, por la cual el hombre bajaría, como Orfeo, al ignoto infernal. El arte se tornó esotérico.
 
El panteísmo inmanentista del Renacimiento tuvo como resultado un naturalismo absoluto, negador de toda la sacralidad del universo.
  
No existía el Bonum absoluto y, consecuentemente, ningún bonum era símbolo sacral de una realidad, ni tampoco trascendente. El bonum de los seres sería solamente un valor natural, despojado de cualquier sacralidad. Por ello, la identificación del bonum con el placer, la belleza física, el poder, la gloria humana, etc. Los bienes supremos serían los valores naturales divinizados.
 
Los ángeles sonrientes de la catedral gótica, en los cuales todo hablaba del Cielo, pasaron a ser, en el Renacimiento, muchachos de rostro acanallado, como en las telas de Fray Filippo Lippi; seres de rostro vacío y misterioso, como en las obras de Piero de la Francesca, o, incluso, traviesos y regordetes cupidos desnudos, como en el cuadro Madonna di San Sisto (o Madonna Sixtina), de Rafael.

Madonna Sixtina (Rafael Sanzio). Los cupidos regordetes bajo el cuadro, tomados del arte romano pagano, serán populares desde entonces.
  
Para el renacentista, la palabra “virtud” no significaba virtud sobrenatural, pero sí poder, fuerza, riqueza, belleza, talento y cualquier otro bien natural. A modo de ejemplo, y siguiendo esa lógica, César Bórgia, asesino, tenía virtud.
 
Dejóse de aspirar a las bellezas celestiales y pasóse a vivir solamente para “questo bel mondo”. Al decir de Etienne Gilson, el Renacimiento fue la primera época de la historia en que el hombre se mostró no solo conforme, sino hasta contento con su expulsión del Paraíso.
 
El Renacimiento, como toda doctrina gnóstica, está lleno de contradicciones dialécticas. Al mismo tiempo que se divinizaba la naturaleza, decíase que el criador del mundo era el demiurgo, el dios del mal. Fue él, dicen los gnósticos, quien diera su ley a Moisés en el Sinaí. Por tanto, esa ley era mala intrínsecamente y no se debería obedecer los Diez Mandamientos.
 
Toda la moral católica pasó a ser atacada, y los que la praticaban pasaron a ser considerados o hipócritas o ñoños simplones.
 
El Renacimiento fue un movimiento inmoral por negar la moral verdadera. Él, por eso, separó el arte de la moral. De ahí el nudismo y la crápula de ciertas obras renacentistas. Muchos artistas de ese tiempo, además de esto, se ufanaban de crímenes contra natura y hacían apología de la sodomía. Otros fueron criminales, pero no por esto dejaron de ser idolatrados. Benevenuto Cellini era asesino, pero un Papa lo declaró por encima de la ley, a causa de su extraordinario talento artístico (Cfr. Lavisse, E. & Rambaud, A., Histoire Générale du IV Siècle à nos jours - tomo IV, pag. 3).
  
No era por la virtud y por la ascesis que el hombre se salvaría, sino por la gnosis y la magia.
  
Las leyes naturales que gobiernan el mundo físico habrían sido hechas por el demiurgo. Otras leyes más poderosas y verdaderas gobernarían el mundo real y oculto de las partículas divinas inmersas en la materia. Tales leyes ocultas serían manipuladas por la magia.
 
Casi todos los grandes maestros del renacimiento praticaron la magia. Ficino practicaba la magia órfica y hacía aparecer los espíritus de los planetas. Pico de Mirándola, Leonardo da Vinci, Ludovico Lazarelli, Agripa de Netelsheim y Tomás Campanella practicaron la brujería.
 
Edgar Wind muestra cómo los símbolos mágicos pululan en las grandes pinturas y esculturas renacentistas, y que ellas tienen un significado oculto, imposible de ser comprendido por el vulgo no iniciado en la gnosis (Cfr. Edgar Wind, Los Misterios Paganos del Renacimiento, Barral, Barcelona, 1972).
 
Con esto, todo el arte renacentista negó al alma el bonum que a ella apetece. Como compensación, procuróse hipertrofiar el valor del conocimiento, esto es, del verum. El Renacimiento divinizó la razón humana y procuró crear en la tierra un paraíso racionalista. El racionalismo es el inmoralismo de la obra de arte. La técnica artística pasó a ser alabada y admirada como un valor en sí mismo, poco importando si el contenido expresado era santo o blasfemo. Nunca las leyes estéticas fueron tan idolatradas y respetadas. La exclamación de Paolo Uccello, que despertaba a su esposa para decirle: “Se tu sapessi... quanto è bella la perspectiva!”, puede ser tomada como típica de toda la mentalidad estética del clasicismo: no es la belleza que es amable sobre todo, pero sí la técnica para alcanzarla. De ello derivó el tecnicismo del Renacimiento.
  
El Concilio de Trento y la Contra-Reforma católica pusieron freno a la obscenidad renacentista, pero no consiguieron destruir totalmente su espíritu pagano. El barroco vistió las ‘Venus’, mas no les cambió el alma: “Il lupo perse il pelo, ma non il vizio”. De modo general, el Barroco no fue tan inmoral como el Renacimiento, pero fue, entretanto, tan humanista y naturalista como él. No hubo una Contra-Reforma en el arte como sí en la Religión, y por eso, la revolución en el arte siguió adelante, después de un retroceso temporal y estratégico.
 
Repetimos: en síntesis, el Renacimiento, negando la existencia de un Dios Criador, negó el Bonum absoluto, y, como consecuencia, el bonum de la obra de arte renacentista era siempre un valor puramente natural, despojada de sacralidad, incapaz de dar verdadera satisfacción a la voluntad, dejando el alma humana sedienta del Absoluto.
 
Como compensación, el Renacimiento supervalorizó el verum creando un arte racionalista y técnico, en que la forma era el valor fundamental y casi único, poco importando el bien del contenido. Procuróse, así, satisfacer la inteligencia por la rígida obediencia a las leyes estéticas.
 
La obra de arte renacentista satisface parcialmente la sensibilidad gracias al agrado por la belleza material. Pero, en la obra de arte clásica no había Dios presente por lo sacral. Y la ausencia de Infinito frustraba el anhelo del alma por el Absoluto.
 
En el arte renacentista es posible distinguir dos corrientes que se entrelazan como las dos serpientes en el caduceo de Hermes: una es la corriente materialista, racionalista y panteísta; la otra es la corriente gnóstica, anti-racional y mágica. Ambas son naturalistas, pues el panteísmo solo reconoce la naturaleza visible como existente y divina, mientras la Gnosis pone la realidad divina en el espíritu enclaustrado en el fondo de toda criatura. Por eso, el Humanismo renacentista, ya en su forma panteísta, ya en su forma gnóstica, adoró al Hombre
 
a) El Humanismo Gnóstico del Renacimiento
Marsilio Ficino, el maestro de la Academia Platónica de Florencia, hizo al humanismo renacentista seguir las huellas gnósticas del hermetismo. No solo tradujo el Hermes Trismegisto, sino que propagó la tesis del Pimandro, según la cual “la grandeza del hombre reside en su esencia diversa. Su naturaleza íntima participa de la divindad; se trata de un dios decaído, pero que, sobre esta tierra, será siempre un exiliado guardando el recierdo de la patria lejana, a la cual debe, y no puede dejar de regresar” (E. Garin, Moyen âge et Renaissance, Gallimard, Paris, 1969, p. 226).
“En Asclepio los humanistas habían leído con emoción la célebre exaltación del poder humano que ellos adoraban: ‘El hombre es un ser admirable, digno de estima y de respeto, que asume la naturaleza de un dios como si fuese él mismo un dios’” (E. Garin, op. cit., p. 225).

Marsilio Ficino tradujo y difundió la filosofía de Hermes Trismegisto en la Academia Florentina. (Hermes Trismegisto, mosaico de Giovanni di Stefano, Catedral de Siena)
  
Según Ficino, la belleza de Dios se refleja en espejos: el ángel, el espíritu humano y la materia... “El brillo y la perfección de ese rostro [de Dios], cualquiera que sea el espejo en que Él se refleja, debe ser llamado belleza universal, y el deseo que impele hacia esa belleza tiene como nombre Amor” (E. Garin, op. cit., p. 229).
 
b) El Humanismo Panteísta del Renacimiento
La corriente panteísta del Renacimiento, a menudo, veía en el hombre el ápice y el rey del universo. La Naturaleza era el cuerpo de Dios que se manifestaría a través de la razón humana.
 
Tanto para la gnosis como para el Panteísmo naturalista, siendo el hombre un dios, no debería obedecer a nadie que no sea él mismo. Ningún mandamiento se le podría imponer. En consecuencia, el Renacimiento cayó en la más completa inmoralidad. Las costumbres tornáronse tan inmorales que el propio Maquiavelo -el mismo maestro del amoralismo más cínico- criticó las costumbres degeneradas de su tiempo (Cfr. Jacob Burckhardt - La cultura del Renacimiento en Italia, edic. Obras Maestras, Barcelona, 1959, pp. 328, 329, 2a edición).
 
De estas cosmovisiones -la gnóstica y la panteísta- tenía que nacer, entonces, un arte en que lo bello era separado del Ser absoluto y trascendente de Dios. Belleza y Ser fueron divorciados. La belleza y, por tanto, también el arte, perdieron su fundamento metafísico. El arte fue separado de la moral. Él dejó de ser um medio para hacer amar el Bien en sí, y la virtud. Mientras que la obra de arte estuviese bien ejecutada, podría representar o incitar al vicio. El arte pasó a manifestar una mentalidad naturalista y hedonista que buscaba el placer como bien supremo del hombre, y que pretendía reconstruir, en la tierra, el Paraíso perdido. La ciencia y la técnica serían las herramientas del Hombre para hacer del valle de lágrimas el Éden de los placeres sensuales. La Razón redimiría la Humanidad.
 
Para los herméticos gnósticos, seguidores de Ficino, se alcanzaría la divinización, no por la obediencia a los mandamientos de un Dios trascendente, y sí por una “visión interior que da el número y el ritmo, esto es, el alma de los seres”. (Garin, op. cit., p. 228). “Todas las cosas creadas tienen una parte de verdad, esto es, un alma, bien sean plantas, rocas o estrellas del cielo. Es allí donde reside su vida secreta, que es ritmo, forma, luz y belleza. Porque la verdade no es jamás un término de lógica, una abstracción, un concepto, sino un soplo divino, un principio de vida, una armonía, una gracia (...) Toda la filosofia de Ficino -si se le puede dar ese nombre- se resume en esa intuición de la realidad percibida como vida, orden y belleza” (E. Garin, op. cit. p. 228). “Filosofar es amar a Dios y retornar a Él. Filosofia y religión se confunden, y su fin es este momento de la vida espiritual en el cual la contemplación suprema conduce a la comunión con lo divino” (E. Garin, op. cit., p. 230).
  
Así, el arte sería uno de los medios de entrar en comunión substancial con la divindad. La comprensión puramente racionalista y naturalista de la belleza, o intuición mágica de lo Bello para la divinización del hombre serían arte.
   
La separación de la Belleza y del Bien
El arte del Renacimiento volvió la espalda a la belleza del mundo como medio para conocer las perfecciones infinitas de Dios. No le ofrecía  al alma sedienta de infinito el agua refrescante de la belleza. No ofrecía a la voluntad del hombre el Bien por el cual aspira. En compensación procuraba dar plena satisfacción a la inteligencia, haciendo obras, o enteramente racionales e inteligibles, u obras esotéricas, que sólo se comprendían a partir de la posesión de un código de señales. En los dos casos, era especialmente la inteligencia la que era satisfecha. Al mismo tiempo, procurábase hacer obras de arte que agradasen a la sensibilidad e igualmente a la sensualidad.
 
La incompatibilidad del arte inmoral del Renacimiento con la Fe
Que el arte renacentista fue inmoral y, por eso, anti-religioso, es confirmado de modo indirecto por John Addington Symonds. Él constata una oposición radical e inconciliable entre el Arte y la Religión. Erróneamente, él extiende la oposición de la Religión para con el arte del Renascimento, para el Arte en sí mismo, lo que es un absurdo. Mas, so aplicamos sus argumentos apenas al arte renacentista, Symonds tiene plena razón en lo que dice, porque demuestra la imposibilidad de conciliación entre el Catolicismo y el Renacimiento.
“El espíritu del Cristianismo y el espíritu de las artes figurativas [del Renacimiento, diríamos nosotros] son incompatibles entre sí, no porque estas sean inmorales, sino porque ellas no pueden subtraerse a las asociacionees sensuales. Las artes plásticas [del Renacimiento] lucham siempre para llevarnos a la amable vida de la tierra, de la cual la fe trata de salvarnos. Ellas nos recuerdan constantemente la existencia del cuerpo, que la devoción quiere que olvidemos. Los pintores y escultores glorifican lo que los santos y los ascetas siempre mortificaron. Las óperas primas de un Tiziano o de un Corregio, por ejemplo, apartan el alma de la compunción, de la penitencia y hasta de la adoración, para hacerla recrearse en los deleites de un rosto juvenil, de un color resplandeciente, de un movimiento gracioso, de una delicada emoción. Más aún, el artista puede abusar de los motivos religiosos para algo aún peor de lo que sugieren nociones puramente sensuales (...) Cuando el adorador suspira para volar en las alas del éxtasis hacia Dios, hacia lo infinito, o lo inefable y nunca realizado, ¿cómo va a tolerar el contacto con esas formas espléndidas, en las cuales el placer de la vista y el orgullo de la vida, aún cuando pretendan servir a la religión, le recuerdan toscamente la bondad de la vida sensual? (...) La sublimación y la elevación que el arte confiere a los encantos carnales son enemigos del espíritu que no da tregua a los impulsos de la carne, ni entra en acuerdo con ellos. El arte, tal como se desenvuelve en sus fases más perfectas en la escultura griega y en la pintura veneciana, dignifica la vida mundana del hombre, en la misma medida que Cristo, en un lenguaje religioso que no admite composiciones, predica lo más distante a ese modo de vida: la mortificación, la abstinencia de los placeres carnales, la fe en la bienaventuranza eterna en el más allá, la renuncia a todos los lazos sociales y familiares (...). Esta historia [un caso de una pintura de un San Sebastián de Fra Bartolomeo, discípulo de Savonarola, que escandalizaba y tentaba a las devotas] es un ejemplo natural del divorcio entre la devoción y las artes plásticas. La dificultad de unirlos, de tal modo que éstas fortalezcan aquella, no está al alcance de la capacidad ilustrativa del arte. La verdadera meta de la religión reside en la contemplación y en la conducta. El arte, por el contrario, aspira a una encarnación sensitiva de los pensamientos y sentimientos que den ao hombre un gozo espiritual. Hay, sin duda, muchos pensamientos que escapan a la posibilidad de ser expresados de ese modo: solo se revelan como abstracciones al intelecto filosófico, o como dogmas para la conciencia teológica. La alianza entre el arte y la filosofia, o el arte y la teología, en el campo específico de la religión o de la especulación, es, por tanto, irrealizable. Existen, a pesar de eso, muchos sentimientos que no pueden llegar a regresar, en rigor, a una forma sensible; tales son, precisamente, los sentimientos religiosos, en los cuales el alma abandona la esfera de los sentidos y se levanta por encima del mundo real, para buscar la libertad de la religión del espíritu. Entretanto, aunque reconociendo la verdad de ese raciocinio, carece de base científica sustentar que existe una hostilidad abierta entre la religión y el arte solo porque esos dos mundos no pueden entrar en perfecto contacto. Lo que acontece es que ellos se mueven en órbitas separadas; sus metas son distintas y cada una de ellas debe ser dejada en libertad para que se perfeccionen por su cuenta y modo”. (John Addington Symonds, El Renacimiento en Italia, Fondo de Cultura Económica, Mexico, Buenos Aires, 1957, volumen II -Renaissance in Italy, 1875 a 1886. Volumen I, pp. 674 a 677). [Los corchetes son nuestros]
  
El Renacimiento: primer paso de la emancipación del hombre moderno
“Entretanto, la pintura [renacentista] no podía llegar a la verdadera médula del cristianismo, tal como lo concebían los fanáticos. Y tampoco hizo lo que la Iglesia esperaba de ella. En vez de reforzar las cadenas de la autoridad eclesiástica, en lugar de robustecer el misticismo y el ascetismo, lo que la pintura [renacentista] hizo fue devolver a la humanidad el sentido de la dignidad y la belleza, ayudando a demostrar, así, la imposibilidad de mantener de pie el punto de vista medieval, pues el arte es algo esencial e irrefrenablemente libre; y todavía más, libre, precisamente en ese reino, del deleite de los sentidos, del cual la religión conventual abandona las costas en busca de su propia libertad estática de le contemplación.
 
El primer paso en la emancipación del espíritu moderno fue dado, pues, por el arte, al proclamar ante el hombre la alegre nueva de su bondad y de su grandeza, en un mundo lleno de gozos variados, creados precisamente para él”. (J. A. Symonds, op. cit. vol. 1, p. 678).
 
El Renacimiento fue, entonces, la primera revolución en el arte occidental, queriendo dar al hombre un fin puramente sensual, terreno, en um mundo nuevo. Había, entonces, en el arte renacentista, un repudio al cristianismo y a su moral y fe. Sin embargo, aún había algo más, y peor: la tentación de obligar al Cristianismo a reconciliarse con el paganismo, en una síntesis apóstata.
“Solamente el método científico puede, a largo plazo, permitir que llegasen al punto superior, situado ya fuera del cristianismo y del paganismo, en el cual el ideal clásico de una vida natural moderna y gozosa es restaurado en la consciencia educada por el Evangelio. Era esta, seguramente, la religión todavía innata o germinal, que vagamente profetizó Joaquín de Fiore cuando decía que el reino del Padre había pasado, el reino del Hijo estaba pasando y el reino del Espíritu Santo habría de venir. La esencia de esa religión va implícita en todo el proceso ascendente de la mente humana; y, aunque un credo tan altamente intelectualizado como este no pueda encontrar nunca expresión adecuada en las artes figurativas, no hay duda de que la pintura del siglo XVI constituyó um paso importante para él. Aquellos pintores fueron los primeros que lograron humanizar la religión de la Edad Media, proclamar el verdadero valor del paganismo antiguo que trae el espíritu moderno y hacer como que ambos regresen a los fines de un arte libre y sin estorbos” (J. A. Symonds, op. cit., p. 680).
 
En estos textos Symonds ve confirmado el plan que llevó al Occidente a apostatar del cristianismo y, peor, intentar hacer una fusión monstruosa entre paganismo y cristianismo.
 
Entre tanto, lo que se consiguió con la Revolución Renacentista fue frustrar el arte, impidiendo que él realizase su fin último: llevar al hombre a amar la Belleza-Bondad-Verdad, esto es, el Dios trino, trascendente, eterno e inmutable.
 
El arte naturalista, sensual y hedonista llevó al hombre al egoísmo, que solo produciría odio, guerra y muerte. Del casamiento del racionalismo con el hedonismo sólo nacieron monstruos (Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”, apud H. Sedlmayr, La Perdita del Centro, p. 177).
 
Ya en el propio seno del Renacimiento nació una corriente que, no queriendo el cristianismo, pero recusando el racionalismo, se lanzó en el abismo opuesto al del racionalismo naturalista: cayó en la gnosis intuicionista e irracional. Esta corrente manifestóse en aquello que se acostumbra llamar Manierismo, y que H. Read dice que mejor hubiera sido denominado Contra-Renacimiento.
  
Los principios de esa corriente, explicados por H. Read en el pensamiento de Montaigne, son claramente gnósticos, aunque Read no los clasifique como tales.
 
Contrarrenacimiento Manierista
Las características de ese Contrarrenacimiento, hijo del clasicismo hermético, son, entre otras, las siguientes:
  1. Rechazo de la Realidad Objetiva
    “El manierismo señaló una revolución en la historia del arte (...) por la primera vez el arte divergía deliberadamente de la naturaleza” (A. Hauser, Manierismo, Ed. Perspectiva, São Paulo, 1993, p. 16). 
  2. Dualismo metafísico y consecuente pensamiento dialéctico.
    Para el pensamento manierista “nada en este mundo existe de manera absoluta, y lo opuesto de toda realidad es también real y verdadero. Todo se expressa en extremos opuestos a otros extremos, y es a través de ese apareamento paradojal de opuestos que la afirmación significativa es posible. (...) la verdad tiene inherentemente dos lados, la realidad es bifronte y (...) adherir a la verdad y a la realidad implica evitar toda supersimplificación y abarcar las cosas en su complejidad” (A. Hauser, op. cit., pp. 21-22).
     
    De ahí que la paradoja sea una típica figura del manierismo.
    “La paradoja en general implica una vinculación de inconciliables, y discórdia concors, el rótulo frecuentemente aplicado al manierismo, indudablemente refleja un elemento esencial en él (...) expresa el principio dialéctico subyacente al conjunto de la perspectiva manierista. Esta se asienta no solamente en la naturaleza conflictante de una experiencia ocasional, sino en la ambigüedad permanente de todas las cosas, grandes y pequeñas, y en la imposibilidad de alcanzar la certeza  respecto de cualquiera cosa”. (A. Hauser, op. cit. p. 21).
  3. Negación del conocimiento racional y de certezas es, por tanto, la tercera característica del pensamiento manierista.
  4. Negación del ser, sólo existe el deber.
    Como escribió Montaigne:
    “Il n’y a aucune constante existence, ny de nostre estre, ny de celui des objects. Et nous, et nostre jugement, et toutes choses mortelles, vont coulant e roulant sans cesse. Ainsi il ne peut establir rien de certain de l’un à l’autre, et le jugeant et le jugé estans en continuelle mutation et branle” [No hay ninguna existencia constante, ni de nuestro ser, ni de los objetos. Y nosotros, como nuestro juicio, y como todas las cosas mortales, nos vamos corriendo y rodando sin cesar. Así, no se puede estabelecer nada de cierto de uno ni de otro, estando el juzgador y lo juzgado en continua mutación e inestabilidad]. (Montaigne, Apologie de Raimond Sebond, en Essais, Pléiade, Paris, p. 679; apud A. Hauser, op. cit. pp. 46-47).
  5. Negación de la identidad del ser.
    “No solamente la naturaleza de la realidad externa y objetiva se modifica de acuerdo con el punto de vista subjetivo, no solamente todo lo que percebemos es ‘alterado y falsificado por nuestros sentidos’, sino que el ‘yo’ también muda tan acentuadamente en caso que no tenga posibilidad de captar su verdadera naturaleza (...) motivo por el cual la duda es lanzada sobre la propia naturaleza y permanencia del yo. Este fue el golpe demoledor contra la fe en la identidad del ser humano, del cual la cultura del Renacimiento nunca se recuperó; sin eso no puede haber explicación para el manierismo, sea como visión de la vida, sea como estilo artístico. La distorsión en las artes visuales, el uso exagerado e impaciente de la metáfora en la literatura, la frecuencia con que los personajes en el drama cuestionan su propia identidad, son apenas medios de expresar el hecho de que, en cuanto el mundo objetivo se tornó ininteligible, la identidad del ser humano fue abalada y se volvió vaga y fluída. Nada era lo que parecía ser, y todo era diferente de lo que denotaba ser. La vida era disfraz y disimulo, y el mismo arte ayudaba no solo a enmascarar la vida sino a discernir su máscara” (A. Hauser, op. cit., p. 49).
  
Si nos extendemos en esta cuestión y en estas citas, es porque todo esto tiene profunda relación con el pensamiento y el arte de nuestros días.
 
***
 
El racionalismo renacentista tuvo su expresión mayor en la figura de Descartes (1596-1650). El siglo XVIII asistió al triunfo del racionalismo com los llamados filósofos ilustrados.
 
Conforme a Herbert Read, el racionalismo fue fatal para el arte que “mustia y muere en los (...) excesos de la razón. Y fue porque, no por la primera vez en la historia del hombre, la razón se tornó predominante en la filosofía del arte, que el arte del siglo XVIII sufrió un eclipse tan completo” (H. Read, A arte de agora, Perspectiva, S. Paulo, 1972, p. 15 - Original, Art now).
 
Entre tanto, si cabe al racionalismo cartesiano la explicación de varias de las leyes del arte y el revigoramiento de la ley de las tres unidades en el teatro (acción, tiempo y lugar), fue también Descartes que señaló que lo bello es lo que agrada por la proporción entre el objeto bello y aquel que lo contempla. De este modo, él ayudó a levantar el problema del subjetivismo en el arte, cuestión típica de la corriente irracionalista.
 
En contraposición a la estética racionalista se encuentra Giambattista Vico. En su obra Scienza Nuova, él sustenta la teoría de la sociedad como organismo y busca cuál es el lugar que en ella le corresponde al arte. Defiende una teoría estética totalmente opuesta a la del ideal clásico racionalista. Para Vico, la poesía fue la primera forma de metafísica del hombre primitivo, anterior al aparecimiento de la razón y de la formación de los conceptos universales. La poesía depende, según Vico, apenas de la imaginación y no de la inteligencia discursiva y abstractiva. “En épocas civilizadas la poesía solo puede ser escrita por aquellos que posean la capacidad de suspender la operación del intelecto, de colocar la mente en cadenas y de volver al modo irreflexivo de pensamiento, característico de la infancia de la raza” (H. Read, op.cit., p. 17).
 
Comentando la obra de Vico, Read expone allí el resurgimiento de un pensamiento irracionalista que se va a alternar, de modo pendular, con el más extremo racionalismo, en el proceso histórico de la sociedad occidental. Según Read, “la totalidad de la tradición moderna en el arte es un resultado directo de tal abordaje del arte; el arte ya no concebido como un ideal racional, un penoso esfuerzo rumbo a la perfección intelectual, sino el arte concebido como una etapa en la historia ideal de la humanidad, como un modo pre-lógico de expresión, como algo necesario, inevitable y orgánico, el lenguaje de la Era Heroica, la expresión del heroísmo imaginativo en la vida del artista en cualquier época” (H. Read, op. cit., p. 18). Expresión mayor de ese irracionalismo en el arte fue entonces el Romanticismo.
  
IV - Del Renacimiento al Romanticismo
 
Es patente la relación entre estos principios del manierismo y el pensamiento romántico. No es tan clara la relación entre Ficino y el idealismo romántico alemán que Garin pone en relevo al decir:
“El gran mérito de Ficino es el de haber sido traductor e ilustrador de las obras de Platón y Plotino, y de los escritos más importantes del platonismo hasta Psellos. Fue una obra insigne la de haber impuesto a toda la Europa esta filosofía, o antes esta actitud espiritual y este horizonte especulativo cuyos ecos se harán sentir en pleno idealismo romántico. Después de Ficino, no hay una obra que no traiga la marca directa o indirecta de su influencia. Sin él, este redescobrimiento de la interioridad y estos aspectos nuevos que caracterizan la vida moral y religiosa de los siglos XVII y XVIII serían incomprensibles. Heredero de la corriente más sutil de la filología humanista, él fue uno de los maestros de la conciencia moderna” (E. Garin, op. cit., p. 233.)
  
Vése por ahí que la influencia del hermetismo gnóstico de Marsilio Ficino fue más lejos de lo que en general se piensa...
 
El período posterior al Barroco y al Manierismo, revela una retoma del movimiento revolucionario en el arte, causada bien por las modificaciones tendenciales en el alma del hombre del siglo XVIII, bien por los sofismas dos filósofos e enciclopedistas racionalistas, bien por la “filosofía” irracional de Rousseau. Tales tendencias y sofismas corroyeron lentamente los principios del clasicismo y prepararon una segunda revolución política y estética: la Revolución “francesa” y el Romanticismo.
 
La Revolución Romántica: La Belleza separada de la Verdad
Así como el Renacimiento negó el bonum en la obra de arte, el Romanticismo negó el verum. Porque si lo Bello es el bien claramente conocido, no habiendo bien, nada hay para ser conocido.
 
El renacimiento separó el arte de la moral, mas respetó mucho las leyes de la estética, pues sobreexaltó la relación belleza-razón. Ahora, si el Decálogo no debía ser respetado en la obra de arte, ¿por qué se deberían respetar las leyes estéticas, mucho menos importantes que los Diez Mandamientos?
 
De este modo, el Romanticismo nada hizo más que llegar a las consecuencias lógicas de los principios estéticos del Renacimiento. Él es una consecuencia del Renacimiento y, además de la relación lógica com él, tiene también las mismas fuentes y principios doctrinarios: tanto como el Renacimiento, el Romanticismo es gnóstico y panteísta. En él también se pueden encontrar las dos serpientes enroscadas del caduceo de Hermes. En el romanticismo lírico y simbolista se oculta la serpiente gnóstica irracional y mágica. En el Romanticismo racionalista del Naturalismo y del Realismo se encuentra la serpiente del Panteísmo.
 
El Romanticismo llevará más adelante el proceso revolucionario en la estética, declarando que la belleza nada tiene que ver con la verdad. La belleza no debería ser ni moral ni lógica, sino apenas agradable, satisfaciendo entonces apenas a la sensibilidad y no a la inteligencia (por la verdad) y a la voluntad (por el bien). Y era lógico que el romanticismo rechazase la unión de la belleza con la verdad, dado que para la filosofía que lo engendró -el idealismo-, la verdad objetiva no existe.
 
Para los idealistas, así como para los románticos, en la correspondencia de la idea del sujeto al objeto conocido, el elemento determinante era la idea del sujeto. Era la idea que creaba el objeto. Por tanto, la verdad era subjetiva. Cada uno tenía su verdad particular, no existiendo verdad objetiva.
 
Consecuentemente, la belleza nada tenía que ver con la verdad. Bello era lo que agradaba, maguer que fuese objetivamente feo. El artista debería, pues, dejarse llevar por su agrado personal y no por la razón. El arte no tenía que obedecer a ninguna ley racional y objetiva. La estética caía en el subjetivismo y en el relativismo.
  
Como ya dijimos, si el arte no debía sujetarse a los Diez Mandamientos, ¿por qué debería acatar las leyes de la estética? Negadas las leyes morales, ¿por qué se obedecerían las reglas lógicas en el arte?
  
Son conocidas las raíces esotéricas, cabalísticas y pietistas del Romanticismo. Las tres raíces del Romanticismo -el esoterismo, el pietismo, el idealismo filosófico- eran irracionalistas.
 
Los esotéricos del siglo XVIII tenían una doctrina típicamente gnóstica. Ellos condenaban la razón y defendían el sueño como medio de aprehensión de lo real. El mundo concreto sería falso. Él era el producto del pensamiento, “el sueño de la razón”. El universo real sólo podía ser alcanzado por la anulación de la razón a través del sueño, de la hipnosis magnética, del sonambulismo, del “éxtasis” o de las drogas. La anulación y la destrucción de la razón acabarían con la dualidad sujeto-objeto, permitiendo la unificación del yo con el mundo. Y, en esta unión, sería reconstituida la propia divindad.
 
Los pietistas -secta protestante de carácter pentecostal y místico fundada por Felipe Jacobo Spener- inspiráronse en las doctrinas cabalísticas de Jacob Böhme. Ellos practicaban la alquimia teniedo en vista más la transmutación del hombre en Dios que la del plomo en oro. Admitían la dialéctica del ser, esto es, cada cosa sería resultante de principios opuestos e iguales. De ahí su defensa de la androginia de Adán. Esperaban en breve un reino de Dios en la tierra -que Böhme denominaba el “tiempo de los lirios”, Lilienzeit-, reino del Amor, en el cual la Ley sería abolida. Ese mesianismo cabalista repercutió en el sueño romántico de un futuro Reino del Amor, en el cual resonaban ecos de las teorías milenaristas del abad Joaquín de Fiore.
  
Todos los filósofos idealistas alemanes fueron seguidores de los ideales gnósticos de Böhme, de los esotéricos y de los pietistas. Cuando ellos descubrieron las obras del Maestro Eckhart, vieron en ellas la expresión de su pensamiento más profundo. La visión dialéctica del ser de la gnosis, de Eckhart y Böhme, será adoptada por Federico Schelling, Guillermo Hegel y, después, por el propio Carlos Marx.
  
De todos modos, esotéricos, pietistas e idealistas repudiaban la razón y levantaban contra ella la intuición, especie de capacidad mágica y no discursiva de que el hombre estaría dotado, y que le permitiría alcanzar el mundo invisible, pasando por encima de los datos de los sentidos y de los raciocinios lógicos.
 
Georges Lefebvre, en su obra sobre la Revolución “Francesa”, dice que ningún país fue tan dominado por el misticismo como Alemania, cuna del Romanticismo. Dice que el misticismo “anima el luteranismo, y, por el pietismo y los hermanos moravos, tiene filiación con Jacob Böhme, el remendero teósofo del siglo XVII y los románticos” (Cfr. Geoges Lefebvre, La Révolution Française, p. 613. Paris, P.U.F. 1951).
 
En la página siguiente de la misma obra, hablando de los orígenes del Romanticismo, dice Lefebvre: 
“La década no terminará aún cuando un grupo, separándose de Goethe, y más aun de Schiller, tomó como señales de ralliement las palabras ‘romántico’ y ‘romanticismo’, que el grupo hizo triunfar. En 1798, Federico Schlegel, con la ayuda de su hermano Augusto, lanzaba en Berlín una revista llamada Das Athenäum, que duró tres años. Primero en Dresden, y después en Jena, en 1799, ellos se unieron a Novalis, cuyo verdadero nombre era Barón Jorge Felipe Federico de Hardenberg, con Schelling y Juan Luis Tieck, que acababa de publicar Desahogos de un monje amante del arte, dejado por su amigo Guillermo Enrique Wackenroder, muerto prematuramente. Ellos esbozaron uma filosofía que jamás tomó forma coherente y sistemática. Discípulos de los clásicos, concibieron inicialmente el mundo como un flujo inagotable y perpetuamente cambiante de las creaciones de la fuerza vital; bajo la influencia de los clásicos y de Schelling, ellos introducirán una ‘simpatía universal’ que se manifestaba, por ejemplo, en la afinidad química, en el magnetismo y en el amor humano; habiéndolos impresionado los desahogos religiosos de Federico Schleiermacher, acabaron por tomar prestado a Böhme la idea del Centrum, alma del mundo y principio divino. De cualquier modo, es el artista del genio que, solo, por la intuición, o lo que es lo mismo, por el sueño y la magia, entra en contacto con a verdadera realidad, y, en él, esta experiencia misteriosa se transforma en obra de arte. El poeta es un sacerdote y esta filosofía confía en el milagro”. (Aut. cit., op. cit., p. 615).
  
Hicimos colocar esta larga cita de un autor que nada tiene de católico, muy por el contrario, para mostrar por medio de una fuente imparcial, que el romanticismo tiene una doctrina gnóstica y mágica que proviene de Jacob Böhme. Ahora, de ese autor, afirma Gershon Scholem:
“La doctrina de Böhme sobre los orígenes del mal tienen características del pensamiento cabalístico (...) Böhme, más que cualquier otro místico cristiano, muestra la más estrecha afinidad con el cabalismo (...) la conexión entre sus ideas y las de la cábala teosófica era bien evidente para sus seguidores, desde Abrahan von Franckenberg (m. 1652) a Franz von Baader (m. 1841), y quedó a cargo de la literatura moderna la tarea de oscurecerla”. (Cfr. Gershom Scholem, A Mística Judaica, p. 238-239, Ed. Perspectiva, São Paulo, 1972).
 
Georges Gusdorf, en su importante obra sobre el Romanticismo afirma explícitamente que
“el Romanticismo es un renacimiento gnóstico (...) Schelling es un gnóstico, cuyas convicciones se desarrollan en la medida que avanza en edad, de la misma forma Baader; la Naturphilosophie impone la investigación científica de códigos gnósticos. En Francia, siguiendo a Louis Claude de Saint-Martin y a Antoine Fabre D’Olivet, la Gnosis triunfa en los escritos de Pierre-Simon Ballanche; sustenta el genio poético de Víctor Hugo, está presente en las Visiones de Alphonse de Lamartine y en los Iluminados de Gérard de Nerval”. (G. Gusdorf, Le Romantisme, Payot, Paris, 1993, I vol. p. 512).
 
También Simone de Pétrement acusó la Gnosis escondida bajo los velos soñadores y las brumas misteriosas del Romanticismo. Dice ella:
“Puédese decir que reina, desde el romanticismo, una especie de dualismo pesimista y sentimental, análogo al de los gnósticos. Consiste sobre todo en el sentimiento que el hombre está mal adaptado en su propia condición, que él se halla angustiado, que precisa de otra cosa (como si fuese extraño a sí mismo y al mundo en que se encuentra, como si su verdadera naturaleza no estuviese en este mundo). Nosotros decimos que los gnósticos son románticos; podríamos decir igualmente que el Romanticismo es gnósotico”. (Simone de Pétrement, Le Dualisme chez Platon, les Gnostiques et Manichéens, PUF, Paris, 1947, p. 344).
 
Y una confirmación de que también el panteísmo está detrás del Romanticismo fue dada por Graça Aranha, en la conferencia de Apertura de la Semana de Arte Moderno el 13 de febrero de 1922, en São Paulo:
“Fue después de la filosofía natural del siglo XVII que el movimiento panteístico se extendió al Arte y la Literatura, y dio a la Naturaleza la personificación que raya en la poesía y en la pintura del paisaje”. (Apud Gilberto Mendonça Teles, Vanguarda Européia e Modernismo Brasileiro, Ed. Vozes. Petrópolis, 1977).
  
Gnosis y cábala, tales son las fuentes religiosas y doctrinales del Romanticismo, que Victor Hugo definió como el “liberalismo en el arte”.
  
En efecto, lo que la Revolución “Francesa” fue para la política, el Romanticismo fue para el arte, porque ambos, el Romanticismo y la Revolución, son hijos del liberalismo.
  
Ahora, para el liberalismo no existe verdad objetiva. En criteriología el liberalismo es subjetivista: verdad es lo que el sujeto considera como tal. La idea que el hombre tiene de un objeto variaría de un sujeto a otro.
 
No habiendo verdad objetiva, lo cierto y lo errado, el bien y el mal, lo bello y lo feo pasan a ser conceptos subjetivos. Bello es lo que la persona considera tal. Bello es lo que agrada a un sujeto. No habría, por tanto, belleza objetiva ni reglas de belleza.
  
El subjetivismo de lo romántico es una revuelta contra el racionalismo clásico y, al mismo tiempo, una consecuencia de él. Lutero pregonó el libre examen de la Biblia. El Renacimiento “endiosó” la razón humana. De esos dos errores nació el subjetivismo, puesto que, sobre una cuestión determinada, entonces, todas las opiniones son ciertas y verdaderas, aunque sean contradictorias entre sí.
 
El Romanticismo fue el triunfo de la imaginación sobre la razón, de lo subjetivo sobre lo objetivo, de lo sensible sobre lo abstracto. Bello era lo agradable, lo que causase emociones sentimentales profundas. Debíase apenas sentir la belleza, y no intentar comprenderla. Había en eso una negación de cualquier valor trascendental y sagrado aún mayor que la habida en el Renacimiento. No solo fue negado lo sagrado, sino también todo arquetipo. Por eso, el Romanticismo tenía como héroes los hombres comunes, prefería los burgueses a los nobles, y las palabras banales al vocabulario más elevado. El Romanticismo, como la Revolución de 1789, fue anti-aristocrático, burgués e igualitario. El Romanticismo es el sueño. Es la imaginación intentando negar la realidad y los sacrifícios que la vida trae consigo.
 
El romántico sueña que en la naturaleza no hay ningún espino ni lama. Sus héroes -hijos de Rousseau- no tienen pecado original, ni defectos, ni tentaciones.
  
El Romanticismo es una tentativa de negar que el hombre fue expulso del Paraíso terrestre, o de volver clandestinamente a él por la puerta del sueño.
El romántico es sentimental. Busca sentir de modo exacerbado. Ahora, nuestros sentimientos más profundos son de tristeza y no de alegría. De ahí el gusto romántico por el dolor y la derrota, continuamente rumiadas para sentir nuevamente lo que ya fue sentido. Por eso, los diarios íntimos, los héroes fracssados, los poetas tuberculosos, los amores perdidos, las hojas muertas, etc., y también, la complacencia en las separaciones, el amor que está mitificado por la distancia, el tiempo o el espacio. Shakespeare, ese romántico avant la lettre, habla del “sweet sorrow” de la separación (Romeo y Julieta).
 
En una primera fase, durante la Revolución “francesa” y el Imperio napoleónico, el Romanticismo fue heroico. Es el tiempo de La Marseillaise y de Beethoven. Esta fase heroica fue necesaria para servir de transición gradual de la concepción grandiosa del hombre, típica del barroco, para la concepción sentimental.
 
El heroísmo romántico se distingue por un ansia de exhibición inexistente en el verdadero heroísmo, que exige la humildad. El heroísmo romántico es aparatoso, fanfarrón, sin noción real del peligro, osado, o entonces quejica. Es un heroísmo de palco y de desfile, no de campo de batalla. Es un heroísmo que forma tenores, y no héroes.

Los cuadros “Oficial de cazadores dando carga” y “Coracero herido saliendo del fuego” (Théodore Géricault), reflejan el heroísmo temerario publicitado en el romanticismo
 
En una segunda fase, el Romanticismo se mostró en toda su naturaleza. Fue el romanticismo lírico de las muchachitas hechas de azúcar y miel, impolutamente virtuosas, de los mancebos perfectos, de los amores cursis y llorosos. Es el triunfo del “hombre bueno” de Rousseau. Es el imperio del sentimentalismo. La inteligencia no dirige más al hombre, sino su corazón.
 
El sentimentalismo exacerbado debía naturalmente redundar en sensualismo y, por eso, del lirismo pseudoangelical, se cayó en el sexualismo del realismo y del naturalismo: “Qui veut fait l’ange, fait la bête” (Quien quiera hacer de ángel, hace de bestia), sentenció Pascal.
 
La propia exageración del Romanticismo lírico, que soñaba con una naturaleza sin defectos, llevó a caer en otra exageración, inversa esta vez. El realismo y el naturalismo tenían una visión pesimista del hombre y de la naturaleza. Para estas escuelas el hombre es siempre bajo, y la mujer es siempre deshonesta. La vida sólo tiene amarguras o sexo, y la naturaleza sólo tiene lama y espinas.
 
Estas dos escuelas pretendían ser “científicas” investigando en el organismo o en la sociedad las raíces de los males humanos. El naturalismo llegaba ahora al materialismo. Una nueva revolución se preparaba, la cual se diría científica y materialista.
 
Si el Romanticismo lírico sólo daba satisfacción a la sensibilidad, dejó un gran vacío en el alma por la negación del bien y la verdad, el realismo y el naturalismo, materialistas, solo buscaban satisfacer la sensualidad y el cuerpo. El alma quedó enteramente vacía, y la desesperación la condujo al abismo de la gnosis declarada. Ella comenzó a buscar en el misterio y la simbología subjetiva, un sustituto de lo teológico y teofánico. Las corrientes estéticas que se sucedieron, ya visto el Simbolismo, buscaban en los símbolos esotéricos y herméticos la salida para el mundo creado por el Dios que odiaban. Sería de sorprender que el Simbolismo romántico no desembocase en el satanismo de Charles Baudelaire y Giosuè Carducci.
 
Por eso el simbolista y rosacruz Stanislas de Guaïta escribió en su Himno a Lucifer:
“Ángel del dolor, que no se puede consolar,
él tenía en el cielo dos alas extendidas.
De su cuerpo escurría el efluvio de las lujurias,
y raros deseos insatisfechos siempre”.
(En Alain Mercier, Les Sources Ésotériques et Occultes de la Poésie Symboliste - Le Symbolisme Français, Nizet, Paris, 1969, vol. I , p. 218).
 
Y declaró el simbolista Charles Maurice:
“Las ciencias ocultas constituyen uno de los principales ángulos fundamentales del Arte. Todo verdadero poeta es, antes de todo, un iniciado. La lectura de los discursos ininteligibles despierta en él secretos de los cuales siempre tuvo conocimiento virtual”. (Alain Mercier, op. cit. I vol., p. 252).
 
Y también escribió el mismo Charles Maurice:
“A los discípulos del señor Mallarmé, son necesarias alegorías y todo el esoterismo de las antiguas teúrgias. Nada de poesía sin un sentido oculto”.
y más adelante:
“No los critiquéis de más, señor, por ser místicos y de entusiasmarse con el esoterismo de las antiguas teúrgias. Si ellos procuran, más allá de todos los evangelois precisos -en esta hora en que todos los evangelios caen en ruinas- una religión que satisfaga, al mismo tiempo, su corazón y su razón, en el fondo común de todas las religiones y de todas las metafísicas, en los estremecimientos horripilantes del misterio, de que ciertas preguntas siempre hicieron a la humanidad estremecer, en los jeroglíficos del antiguo Egipto, en los discursos de Paracelso, y en las meditaciones de Spinoza -no los condenéis tan deprisa- ¿estáis seguros que ellos no tienen razón?” (Alain Mercier, op. cit., p. 253).
 
Y Schurré escribió:
“El sonido, el sueño y el éxtasis son las tres puertas abiertas para el Allá, de donde nos vienen la ciencia del alma y el arte de la advinación. La Evolución es la ley de la Vida. El Número es la ley del Universo. La Unidad es la ley de Dios”. (Edouard Schurré, Les Grands Initiés, en Alain Mercier, op cit. p. 207).
 
Son estas doctrinas que llevaron a las teorías del subconsciente de Freud y de Jung, así como al intuicionismo de Bergson, que son algunas de las principales fuentes del Arte Moderno.
   
V - El Arte Moderno: negación de la misma Belleza
 
El Renacimiento separó la belleza del bien. El romanticismo fue más allá, separando la belleza de la verdad. El arte moderno hará la última negación, al repudiar la Belleza misma. Llegábase al final del proceso antimetafísico. El rechazo al bonum llevó al repudio del verum y del pulchrum. Pero, lo que se hizo fue repudiar el propio ens, el propio ser. El arte moderno es la suprema manifestación de una revuelta metafísica. Ahora, la esencia de la revulta antimetafísica es la gnosis. El arte moderno es un arte que, repudiando el ser, reniega de Dios y el propio hombre, que es su imagem.
 
Pablo Ruiz Picasso y un detalle de su cuadro El Guernica. El arte moderno es la demolición del ser y de toda regla artística.
 
En el caos de las múltiples corrientes del arte moderno, se constata un común denominador en todas ellas: una revuelta antimetafísica que, en el fondo, es satanismo. Por eso, al arte moderno bien se le puede aplicar el verso de Claudel:
“...A la belleza, tanto como a Dios, aborrece la bestia inmunda”.
(Paul Claudel, A los mártires españoles)
 
Pierre Francastel demuestra que el arte abstracto deriva de Novalis por Amiel e Kirkgaard, siendo el arte moderno uno de los aspectos de la lucha de la intuición contra la razón (cfr. P. Francastel, Art et Techniques - Formes de l'Art au XIXème et XXème siècles, Ed. Gonthier, Suiza, 1956, p. 200).
 
Aniela Jaffé muestra que el arte moderno se constituyó como un rechazo o fuga de la Realidad. Paradójicamente, el arte moderno que rechaza los datos racionales pretende apoyarse en los descubrimientos de la ciencia moderna.
 
Dice A. Jaffé que el freudismo, la física nuclear y biologia celular revelaron que el mundo que vemos no es real. Así como nuestro verdadeiro yo estaría sumergido en las profundidades misteriosas del inconsciente, así también el mundo material, analizado atómicamente, se deshace en partículas que son casi nada o nada.
 
Llevado por ese mismo espíritu desintegrador -negador- de la realidad, el Arte Moderno niega la realidad objetiva, buscando ‘otra’ Realidad superior y opuesta a aquella en que vivimos. Busca una súperrealidad, desprovista de materia, exactamente como la que es propuesta por la Gnosis. Por eso, los artistas modernos, en general, consideran el universo creado como la obra de un Dios malvado, y que su enemigo, que la Biblia llama Serpiente y Lucifer, ese sí, sería el dios bueno.
 
Son abundantes los textos de artistas modernos que confirman lo que decimos. En un estudio que editaremos en breve, trataremos esto. Por ahora, bástanos mostrar que el Arte Moderno busca lo falso, lo malo y lo feo, que son como “imágenes” del enemigo del Criador, esto es, imágenes del demonio.
 
El Arte Moderno es diabólico.
No somos solamente nosotros los que lo decimos. Los propios artistas modernos lo afirman de modo indirecto al hacer declaraciones poco veladas.
  
André Breton, dice que la “Intuición poética” conductora del arte surrealista es la Gnosis.
“Solo ella [la Intuición poética] nos provee el fio que remite al camino de la Gnosis, como conocimiento de la Realidad suprasensible, invisiblemente visible en un eterno misterio". (André Breton, Do Surrealismo em sua obras vivas [1955] , en Manifestos do Surrealismo, ed. Brasiliense, São Paulo, 1985, p. 231).
 
Hans Sedlmayr afirmó que el Arte Moderno revela
“un pensamiento que renunció totalmente a la lógica, un arte que renunció a la estructura, una ética que renunció al pudor, un hombre que renunció a Dios" (Hans Sedlmayr, La Rivoluzone dell’ Arte Moderna, Garzanti, Milán, 1971, p. 111).
 
Joaquim Inojosa en su trabajo titulado O movimento Modernista em Pernambuco declaró:
“¡Guerra a la estética absoluta, al arte oficial, a la pintura de copia! ¡Guerra a lo bello como el fin del arte!” (Apud Gilberto Mendonça Teles, Vanguarda Européia e Modernismo Brasileiro, Vozes, Petrópolis, 1977, p. 274).
“Hagamos corajosamente lo ‘feo’ en la literatura, y matemos de cualquier manera la solemnidad (...) ¡Es preciso escupir cada día en el Altar del Arte! (...) Yo os enseñé a odiar las bibliotecas y los museos, preparándoos para odiar la inteligencia, despertando en vosotros la divina intuición (...)” (F.T. Marinetti, Manifiesto del Futurismo, Milán, 1912, apud G. M. Teles, op. cit. p. 93).
  
La misma insospechada Aniela Jaffé, tiene textos impresionantes confirmando lo que decimos.
“El espíritu en cuyo misterio el arte estaba sumergido era un espíritu terrestrem aquel al que los alquimistas medievais llamaban de Mercurio. Mercurio es el símbolo del espíritu que estos artistas presentían o buscaban detrás de la naturaleza y de las cosas, ‘detrás de la apariencia de la naturaleza’.
 
Su misticismo no era cristiano, pues el espíritu de Mercurio es extraño al espíritu ‘celeste’. En verdad, era el viejo y tenebroso adversario del Cristianismo que maquinaba su camino arte adentro. Comenzamos a ver aquí la verdadera significación histórica y simbólica del ‘Arte Moderno’ tal como la de los movimientos herméticos de la Edad Media, él debe ser comprendida como un misticismo del espíritu de la tierra, y, por tanto, una expresión de nuestra época de compensación al cristianismo”. (Aniela Jaffé, O Simbolismo nas Artes Plásticas, en Carl G. Jung, O Homem e seus Símbolos, Nova Fronteira, Rio de Janeiro, pág. 263).
 
Es claro que ese espíritu de la tierra, identificado como “viejo y tenebroso adversario del Cristianismo” tiene un nombre bien conocido, que la propia Aniela Jaffé acabará por exponer:
“En su aspecto positivo, aparece como un ‘espíritu de la naturaleza’, cuya fuerza creadora anima al hombre, las cosas y el mundo. Es el ‘espíritu ctónico’ o terrestre, que tantas veces mencionamos en este capítulo. En el aspecto negativo, el inconsciente (aquel mismo espíritu) se manifiesta como el espíritu del mal, como una propulsión destructora.
 
Como ya observamos, los alquimistas personificaron este espíritu como el ‘espíritu de Mercurio’, y lo llamaron muy adecuadamente como Mercúrius Duplex (El Mercurio de dos caras, dual). En el lenguaje religioso del cristianismo, lo llaman diablo”. (A. Jaffé, op cit., pg. 267).
  
Está entonces explícitamente dicho por una autora que no es católica: el espíritu del Arte Moderno es el diablo. El Arte Moderno es diabólico.