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sábado, 8 de abril de 2017

BERGOGLIO BLASFEMANDO (de nuevo): “JESÚS SE HIZO DIABLO”

Traducción de la noticia publicada en NOVUS ORDO WATCH.
  
 
Ya sabéis qué le falta.
  
Las blasfemias de Jorge Bergoglio (“Papa Francisco”) están siendo cada vez más espantosas. Apenas el otro día informamos de su broma sobre la Santísima Trinidad (ver aquí) durante una audiencia privada, y hoy tenemos otra blasfemia que añadir a la lista siempre creciente: En su homilía del 4 de Abril de 2017, Francisco dijo que nuestro Santísimo Señor Jesucristo ¡“se hizo diablo” por nosotros!
  
Aclaramos desde el vamos: Sí, realmente lo dijo (está en la página del Vaticano). No, no es un error de traducción. Y no, no es un malentendido tampoco.
  
En Italia, esto ya es portada: La edición del 6 de Abril del diario secular italiano Libero menciona en la página 1 con un artículo del vaticanista y autor Antonio Socci -el hombre que una vez salió a propagar la idea de que el Tercer Secreto de Fátima aún no ha sido revelado completamente pero que en el curso de su investigación descubrió cuál era-. A continuación un pantallazo de la portada completa y el comienzo del artículo de Socci en particular (clic a cada imagen para la versión a gran tamaño):
 
  
Socci, que es italo-hablante de nacimiento, también llamó la atención sobre el asunto en su página de Facebook. Su artículo en Libero es titulado “‘Ese diablo Jesús’. Palabras de Bergoglio”. Este artículo en sí mismo no está disponible en línea, pero el autor posteó una secuela que fue publicada en Libero el 6 de Abril:
  
¿Qué dijo Francisco exactamente? El resumen oficial (con numerosas citas verbales) de su sermón del 4 de Abril de 2017 en la Casa Santa Marta aparece en el períodico propio del Vaticano, Osservatore Romano, vol. CLVII, n. 79 (5 de Abril de 2017). También se le puede encontrar en el sitio web del Vaticano:
 
No se conoce una traducción oficial y completa del texto al inglés, pero Radio Vaticana ha publicado un resumen inglés, que, sin embargo, omite la parte más explosiva de la homilía y no hace justicia al texto original en italiano que se encuentra en la página del Vaticano:

En esta homilía, Francisco enfatiza contínuamente cómo Cristo “se hizo pecado” por nosotros (mencionando esta frase casi siete veces), y la exagera más allá de su significado ortodoxo. Aparentemente disfruta hacerlo por la animada repetición y el indebido énfasis de esta frase. Esto no es nuevo para él: ya lo hizo antes, por ejemplo, en su homilía del 15 de Junio de 2013, donde afirmó que Cristo “se convirtió en pecador” para nosotros, y en su sermón del 15 de Marzo de 2016, donde aseveró que Nuestro Señor “se convirtió en pecado” y “una serpiente”.
  
Esta vez, sin embargo, Francisco trató de superarse a sí mismo, virtualmente eclipsando sus osadías previas. Hablando de la Cruz, del Crucifijo como la insignia del Cristiano, Francisco la llamó “la memoria de aquel que se hizo pecado, que se hizo el diablo, la serpiente, para nosotros; él se humilló a sí mismo hasta el punto de la completa aniquilación”. Las palabras italianas exactas dicen: “come memoria di colui che si è fatto peccato, che si è fatto diavolo, serpente, per noi; si è abbassato fino ad annientarsi totalmente”. Estas palabras fueron impresas en el sitio web del Vaticano que enlazamos arriba.
  
So ropajes de admirar la humildad de Dios, ¡Francisco afirma que Jesucristo mismo es el diablo! Nuevamente, Bergoglio se muestra firmemente ensconced en el campo de sus verdaderos amos, los judíos apóstatas, porque este fue el mismo insulto que los incrédulos fariseos dirigeron a Nuestro Señor, como Él lamentó: “Al padre de familia le han llamado Belcebú” (Mateo 10, 25; cf. Mateo 12, 24-30; Juan 8, 52).
  
¡No puede imaginarse peor blasfemia que decir que Dios es Satanás!
Y aún hay otras, justo en los distintos sitios web del Vaticano.
  
Por supuesto podemos esperar que la francisquista maquinaria exoneradora de los apologistas profesionales (y no tan profesionales) Novus Ordo pronto se enardecerá y activará la sobremarcha. Trataremos de anticiparnos a cualquier intento a través de las siguientes consideraciones.
  
Fuera del contexto, haciendo claro que dan una apariencia de justificación para su blasfema chorrada, Francisco está aludiendo a dos pasajes escriturales, el primero de los cuales fue parte de las lecturas de la “Misa” del día:
“Por lo cual el Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, por cuyas mordeduras y muerte de muchísimos, fue el pueblo a Moisés, y dijeron todos: Pecado hemos, pues hemos hablado contra el Señor y contra ti; suplícale que aleje de nosotros las serpientes. Hizo Moisés oración por el pueblo, y el Señor le dijo: Haz una serpiente de bronce y ponía en alto para señal; quienquiera que siendo mordido la mirare, vivirá. Hizo, pues, Moisés UNA SERPIENTE DE BRONCE, y púsola por señal, a la cual mirando los mordidos sanaban” (Núm. 21, 6-9).
 
“[Dios] ha tratado a Aquél que no conocía al pecado, como si hubiese sido el pecado mismo, con el fin de que nosotros viniésemos a ser en Él justos con la justicia de Dios” (2 Cor. 5, 21).
  
¿Cuál es la correcta interpretación de estos pasajes, de acuerdo a los eruditos Católicos tradicionales sobre la Escritura?
  
Primero, demos un vistazo a esa serpiente de bronce mencionada en Números 21, 9. El tradicional Comentario Haydock, que sintetiza las interpretaciones dadas por las mejores autoridades católicas sobre el texto bíblico, dice lo siguiente:
Una serpiente de bronce. Esta era una figura de Cristo crucificado, y de la eficacia de la fe viva en Él, contra las mordeduras de la serpiente infernal (Challoner, comentario sobre Juan III, 14) (San Ambrosio; Apología, I, 3). Como la serpiente antigua infectó a toda la raza humana, Jesucristo da vida a aquellos que Le buscan con entera confianza (Teodoreto, q. 38). La serpiente de bronce estaba desprovista de veneno, aunque parecía un animal más nocivo; así que Jesucristo asumió nuestra naturaleza, pero sin el pecado (Calmet). [Cometario Haydock sobre Números 21, 9; subrayado añadido].
¿Lo notais? No mencionan a Jesucristo siendo una serpiente o cuasi-diablo. Por el contrario, la serpiente de bronce era una imagen (o tipo) de Cristo en el sentido de que tomó nuestra naturaleza humana, aunque permaneció sin pecado, y fue levantada en el árbol de la Cruz. Esto había sido significado por la serpiente broncínea, que no tenía veneno y fue puesta por señal: “Al modo que Moisés en el desierto levantó en alto la serpiente de bronce: así también es menester que el Hijo del hombre sea levantado en alto” (Juan 3, 14).
  
Respecto a 2 Corintios 5, 21, el comentario Haydock da las siguientes observaciones:
Él (Cristo) que no conoció pecado (que nunca pecó, ni fue capaz de pecar), Él (Dios) se ha hecho pecado por nosotros. He traducido, con algunos traductores franceses, Él se hizo sacrificio por el pecado, como fue expuesto por San Agustín y tantos otros, y fundamentado en la autoridad de las Escrituras, en la cual los sacrificios por los pecados son en diversas ocasiones llamados pecados, como en Oseas IV, 8, y en varios lugares del Levítico, por la palabra hebrea Chattat, que significa pecado, y es traducida como víctima por el pecado. Pero como esta no es la única interpretación, y mi designio es siempre una traducción literal del texto y no una paráfrasis, sobre la segunda acepción juzgué mejor seguir las palabras del griego, tanto como las del texto latino. Junto a la exposición ya mencionada, otros explican estas palabras él se hizo pecado por nosotros, para significar que Él hizo a Cristo semejante a los pecadores, un hombre mortal, con la similitud de pecado. Otros que Él hizo que fuera reputado [sic] un pecador; con los malhechores fue reputado (Marcos XV, 28); Dios había cargado sobre él todas nuestras iniquidades (Isaías LIII, 6). — Para que podamos ser hechos la justicia de Dios en él; esto es, para que podamos ser justificados y santificados por la gracia santificande de Dios, y la justicia que recibimos de él (Witham). — Pecado por nosotros. esto es, ser una oblación por el pecado, una víctima por el pecado (Challoner) [Comentario Haydock sobre 2 Corintios 5, 21; subrayado agregado].
  
Otro comentario bíblico católico tradicional anota:
‘Fue hecho pecado’: Vale decir ‘Hizo a Cristo ser pecado’, una expresión deliberadamente dicha para ser alarmante. Dios permitió que Cristo sufriera un castigo adecuado solo a los pecadores, y en ese sentido le hizo un pecador. Puede haber algunos significados más. [Bernard Orchard OSB, editor. A Catholic Commentary on Holy Scripture, Londres, Thomas Nelson and Sons, 1953, n. 888a, p. 1105; subrayado y cursivas agregadas]
  
Aquí podemos ver el verdadero significado de estos pasajes. Nuestro Señor Jesucristo muy ciertamente no se convirtió en pecado literalmente, e incluso figurativamente Él solo “se hizo pecado” en los sentidos explicados arriba, esto es, cargando sobre nuestra naturaleza humana (y así llevando la semejanza del pecado; cf. Hebreos 4, 15), siendo reputado entre los malvados a cuenta de su Crucifixión (cf. Marcos 15, 28), y sobre todo por ofrecerse como Sacrificio Perfecto por el pecado (cf. Hebreos 7, 27 y 10, 12).
  
Es irónico que Francisco debiera predicar sobre la Señal de la Crus, porque es precisamente este signo y esta Cruz que le gusta evitar cada vez que puede. Recordemos su vergonzoso ocultamiento de su cruz pectoral ante los jefes rabinos judíos de Jersualén, sus inequívocos esfuerzos para evitar mostrar su cruz en sus“Vídeos del Papa”, y su persistente rechazo a bendecir la gente con la Señal de la Cruz (usualmente “bendice” a la gente poniendo sus manos sobre sus cabezas o tocándolas en otra manera, pero casi nunca con la señal de la Cruz), su completa omisión de la Señal de la Cruz durante una “bendición” litúrgica, y su infame “bendición silenciosa” en 2013, la cual realizó sin la Señal de la Cruz para “respetar las conciencias” de los acatólicos presentes.
 
A pesar de sus ocasionales palabras floridas, Bergoglio odia la Cruz. Él odia a Dios. Esto es manifiesto.
 
El odio a Dios es el mayor pecado que puede posiblemente cometerse porque se opone directamente al primer y gran Mandamiento (Marcos 12, 30: “amarás al Señor Dios tuyo, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas”). El amor a Dios es la mejor virtud, por tanto el odio a Dios es el vicio más pésimo. Esta es la clara enseñanza del Doctor Angélico Santo Tomás de Aquino: “Lo pésimo se opone a lo óptimo, según el Filósofo [Aristóteles] en Ethica VIII. Ahora bien, el odio a Dios se opone a su amor, que es lo mejor del hombre. Por tanto, el odio a Dios es el pecado pésimo del hombre” (Suma Teológica, parte II-II, cuestión 34, art. 2). Sí, el odio a Dios, que a menudo se expresa en la blasfemia, es incluso peor que la herejía:
La infidelidad misma no es culpable sino en la medida en que es voluntaria; por eso es tanto más grave cuanto más voluntaria. Pero el hecho de ser voluntaria proviene de odiar la verdad que se proponga. Es, por lo mismo, evidente que la formalidad del pecado de infidelidad está en el odio a Dios, sobre cuya verdad versa la fe. De ahí que, como la causa es más importante que el efecto, el odio a Dios es mayor pecado que la infidelidad. [Suma Teológica, parte II-II, cuestión 34, art. 2, a la objeción 2]
  
Por tanto vemos que las palabras y acciones del “Papa” Francisco tienen perfecto sentido: Sus herejías y blasfemias van mano a mano, como si ambas tuvieran su origen en la misma mente depravada. El hombre simplemente odia a Dios y Su Verdad. Después de pasados cuatro años, ¿quién puede dudarlo seriamente? Para aquellos que aún no lo ven, aquí hay una lista extensa de la basura espiritual bergogliana.
  
A quienes todavía se rehúsan a convencerse y afirman que todo es una cuestión de “ambigüedad” o “malentendido” (¿Tom Hoopes tal vez? ¿O Jimmy Akin?), les planteamos un interrogante final: ¿Por qué este hombre contínuamente se expresa en tal manera que sus palabras son tomadas por blasfemia y herejía? ¿No es capaz de hablar en forma clara, edificante y devota? ¿No es ese su deber, dado el oficio exaltado y único que dice tener? La verdad es: Él es casi capaz de hablar apropiadamente, simplemente no quiere hacerlo PORQUE ÉL —no nuestro Santísimo Señor— ES UN DIABLO.
  
“De vuestra boca no salga ningún discurso malo, sino los que sean buenos para edificación de la fe, que den gracias o inspiren piedad a los oyentes” (Efesios 4, 29).

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)