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miércoles, 17 de mayo de 2017

NEOCATECUMENALES Y FRANCMASONES: EXTRAÑAS CONCORDANCIAS

Traducción de la página 169 del libro Verità sul Cammino Neocatecumenale
Muy reverendo
Padre Enrico Zoffoli
Plaza San Juan de Letrán, 14
00184 ROMA RM
 
Reverendo Padre,
 
Habiendo leído algunos de sus libros y artículos en Segno del Soprannaturale a propósito de la disputa sobre el movimiento neocatecumenal, considero que Vd. es la persona más adecuada para enviarle mi estudio sobre las similitudes entre la masonería y el movimiento neocatecumenal.
 
Dichas comparaciones son múltiples por las que considero que serán valoradas por la persona competente. Siendo mi parecer de ningún valor, creo que este trabajo le podrá interesar, pero en el caso que considere equivocadas mis argumentaciones, no debe preocuparse en modo alguno y puede rechazarla. Si en cambio le parece digno de profundizar, le pido hacerlo en bien de la Verdad y de la Iglesia Católica.
 
Le pido disculpar la forma, pero entre mí y la pluma nunca ha habido mucha simpatía.
 
Asegurándole que en familia continuaremos orando por Vd. y por la Iglesia, Le saludo filialmente en Cristo,
 
(carta firmada)

MASONES Y NEOCATECUMENALES: EXTRAÑAS CONCORDANCIAS ENTRE LOS PRINCIPIOS DE LOS PRIMEROS Y LOS COMPORTAMIENTOS DE LOS SEGUNDOS
 
   
Relaciones entre la Masonería y la Iglesia Católica
Casi desde su fundación, en el siglo XVIII, las relaciones entre la masonería y la Iglesia Católica nunca fueron buenas. Esto a pesar de las repetidas tentativas de infiltración acontecidas en estos siglos, que siempre fueron rechazadas por hombres santos y avizores entre los cuales destaca el Papa Clemente VII, que en 1738 lanzó la excomunión a cualquiera que se inscribiese en las logias.
 
Excomunión que, no obstante lo que se ha dicho, nunca fue abrogada, de hecho, la declaración del 17 de febrero de 1981, por la Congregación para la Doctrina de la Fe a propósito del canon 2335 del Código de Derecho Canónico, ha reiterado cuanto fue dicho en julio de 1974, o sea: la prohibición a los católicos, so pena de excomunión, de inscribirse en asociaciones masónicas y otras similares.
 
¿Por qué la Iglesia Católica condena la Masonería?
 
Mejor que tantas explicaciones pienso que son las palabras del Papa León XIII en su Encíclica del 19 de marzo de 1902 donde escribe:
“Una secta tenebrosa, que la sociedad lleva por mucho tiempo en sus costados como una enfermedad mortal, que contamina el bienestar, la fecundidad, la vida... El objetivo es de ejercitar una soberanía oculta sobre la sociedad reconocida: su razón de ser consiste enteramente en hacerle la guerra a Dios y a la Iglesia. No es necesario nombrarla, porque todos han reconocido con tales señales que es la Francmasonería, de la cual hablamos explícitamente en la Encíclica Humánum genus del 23 de abril de 1884.
 
Atrapando en sus inmensas redes la casi totalidad de las naciones y renovando a las otras sectas que ella hace mover por medio de hilos ocultos, desde antes atrayendo y reteniendo poi i sus afiliados con el aparato de ventajas que ella les procura, plegando los gobiernos a sus designios, ora con promesas ora con amenazas, esta secta secreta ha llegado a infiltrarse en todas las clases sociales.
  
Essa forma come uno stato invisibile e irresponsabile nello stato legittimo... Mientras profesa en palabras el respeto a la autoridad y de la misma religión, su objetivo supremo, como sus propios estatutos acreditan, es el exterminio de la soberanía y del sacerdocio”.
 
Parece claro, el por qué la suma autoridad de la Iglesia, y tantas otras almas santas, habían siempre luchado con todas la fuerzas contra la Masonería. Pero, como frecuentemente sucede, quien no se arriesga a entrar por la puerta, intenta por la ventana.
  
Extrañas similitudes
Existen documentos, que muestran algunos proyectos para someter y anular a la Iglesia Romana. Dichos documentos muestran los puntos por atacar y los modos de hacerlo, eliminando el respeto por lo Sagrado, por el Sacerdocio, por los Dogmas y el culto de los Santos y de María Santísima.
 
Exttrañamente en las Comunidades neocatecumenales, se enseña todo lo que recuerda los fines de la masonería, buscando eliminar completamente el culto mariano, a los santos, el respeto por todo lo que es Sagrado, por el Sacerdocio y por los dogmas de Fe.
  
El Papa Pablo VI en su homilía “Resistíte fortes in fide” del 29 de junio de 1972, pidiendo ser escuchado como si hablase San Pedro mismo, dice tener la sensación que “por alguna grieta se infiltró el humo de satanás en el templo de Dios”. Y especifica qué entiende por “humo de satanás”, esto es “la duda, la incertidumbre, la problematica, la inquietud, la insatisfacción, la lucha. No se tiene más confianza en la Iglesia; se cree en el primer profeta” que aparece, para "preguntarle a él si tiene la fórmula de la verdadera vida... Y ha entrado la duda en nuestras conciencias, y entró por las ventanas que habían sido abiertas a la luz”. Y aún: “Se creía que después del Concilio vendría un día de sol para la historia de la Iglesia. Ha venido, en cambio, un día nublado, de tempestades, de oscuridad, de búsquedas, de incertidumbre”.
 
Estas palabras parecen resaltar la amargura del Santo Padre por las “aventuras” posconciliares de algunos “profetas” entre los cuales podemos insertar a Kiko.
 
La Gnosis
Las herejías gnósticas han estado, desde la época patrística, entre los más recurrentes enemigos de la Iglesia, pero, a despecho de sus repetidos ataques, no han podido nunca destruir el edificio construido por Cristo.
 
Ellas se basan en el “conocimiento” (gnosis, apunto) que es reservado a un grupo restringido de personas (los “iniciados” o “iluminados” conforme a las distintas sectas), mientras los otros (los “afiliados”) deben estar ignorantes de todo, y no tener la mínima idea de lo que les traerá su camino.
  
Muchas personas se afilian a la Masonería sin tener la más remota idea de lo que esta afiliación pueda traerles, tal vez por la impronta vagamente filantrópica de algunas logias, o quizá también para acrecentar su poder personal en la sociedad y aumentar así su propio capital, no imaginando ciertamente que se convertiran en verdaderos y propios esclavos de satanás, cosa que solo algunos llegarán a entender, siguiendo la larga escalera iniciática.
 
Cuando uno entra en el movimiento Neocatecumenal debe olvidar las preguntas. Por largo tiempo no es permitido presentarlas, y también cuando llega el momento de preguntar algo, las respuestas son evasivas, a menos que no conciernan al futuro del “camino” porque entonces es todo confidencial. El saber está todo en las manos de los “catequistas” que no son personas que hayan hecho estudios particulares de teología, liturgia, patrística u otros, sino que son simple y llanamente personas que han hecho ya al menos 5-6 años de camino y que han sido adoctrinados por otros antes de ellos. Ellos mismos no tienen idea de lo que les será enseñado en los próximos años.
 
El mejor alivio para los Neocatecumenales es que estén ayunos de nociones de catecismo (¡el verdadero!), de teología y de Sagradas Escrituras, de manera de poderles enseñar todo lo que le parece a ellos.
 
Nuestro Señor, en cambio, en Su enseñanza nunca le escondió nada a nadie, adecuando enseguida el camino que recorrer y permitiendo todas las preguntas que surgieran.
 
El hecho mismo que en el Movimiento Neocatecumenal se halle esta escala jerárquica “gnóstica”, a la luz de la historia de la Iglesia, hace dubitar mucho sobre la bondad del resultado final.
  
Ataque a la Iglesia
De varias fuentes masónicas se han filtrado documentos que atestiguan cómo por muchos años están en curso planes para la aniquilación de la Iglesia, operando desde su interior (cfr. “La cara oculta de la historia” de Pietro Mantero, Ed. Segno).
  
Examinemos los varios puntos que interesan a nuestra investigación:
  1. La devaluación y el desprecio de la Santísima Eucaristía y consiguientemente la desacralización y profanación del culto católico y de los lugares de culto.
  2. La eliminación de la Mariología de la teología católica y el desprecio de la profecía postbíblica, especialmente aquella Mariana.
  3. Eliminación del sacerdocio ministerial y de todo lo que tenga que ver con lo sagrado.
  4. Uso del dinero para acrecentar el consenso.
 
Ahora examinemos uno por uno estos puntos confrontándolos con la catequesis neocatecumenal tomada de las “orientaciones a los equipos de catequistas” de Kiko Argüello, relacionadas por el Padre Enrico Zoffoli en su opúsculo “El neocatecumenado de la Iglesia Católica”:
  1. La devaluación y el desprecio de la Santísima Eucaristía y consiguientemente la desacralización y profanación del culto católico y de los lugares de culto.
    Para los neocatecumenales la Misa no es un verdadero “sacrificio”, el perpetuarse del Sacrificio de la Cruz, sino solamente un banquete comunitario que celebra la potencia salvífica de Cristo resucitado que está bien celebrar no en iglesias consagradas, sino en locaciones cualquiera propias para hacer resaltar que es una cena, y si se celebra en una iglesia por razones de espacio (con más comunidades reunidas) el altar (esto es, la mesa) es removido del presbiterio y trasladado al centro de la iglesia.
     
    Escena típica en una celebración en el “rito” neocatecumenal: la sardana en torno a la mesa
     
    El pan consagrado no se cambia en la sustancia del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, no teniendo otra función que la de simbolizar la presencia espiritual de Aquel que, resucitado, todo lo empuja sobre su carro de fuego...
       
    Negado el Sacrificio Eucarístico y la transustanciación, el “pan consagrado” (con todos sus restos y fragmentos) excluye la real presencia de Cristo, por eso tenemos que en las Misas celebradas por presbíteros neocatecumenales no se hace la purificación de los vasos en el modo correcto (de lo cual he sido muchas veces testigo presencial), no se hace caso si algún fragmento cae en tierra (una vez se llamaba sacrilegio...) y es negado todo culto al Santísimo Sacramento (en mi parroquia los jóvenes no saben qué cosa son las “Cuarenta horas” o una adoración eucarística seria, siendo el culto eucarístico limitado a una exposición del Santísimo por una veintena de minutos el primer viernes del mes, mantenida ¡para contentar a las “viejitas” que están acostumbradas a estos ritos!).
     
    Una vez, alguien que entró en una comunidad hace poco, viendo los fragmentos abandonados en un cáliz, lo hizo notar y le fue respondido: “¡Si todavía crees en estas cosas, entonces esta espiritualidad no es para ti!”.
       
    A propósito de la profanación de los lugares de culto, en nuestra parroquia, después de las celebraciones tenidas por los neocatecumenales en la iglesia, a veces, han sido encontradas colillas de cigarrillos sobre el pavimento.
     
  2. La eliminación de la Mariología de la teología católica y el desprecio de la profecía postbíblica, especialmente aquella Mariana.Hablar de la Virgen a un neocatecumenal es como hablar del Hada Azul, una fábula o poco más. No existe la figura de la Corredentora ni de la Madre de la Iglesia; rezar el Rosario es de mentecatos o algo así.
       
    La única efigie mariana admitida es un icono de vago sabor bizantino, llamada “Virgen de Kiko”.
     
    La Virgen Caminera, el único icono medio decente salido del kikil caballete
       
    La única aproximación fue durante el Año Mariano (1987-1988), pero fue más para hacerse ver por el Papa que por un convencimiento real, de hecho, realmente los neocatecumenales se interesan poquísimo en la figura de María Santísima y de toda la Mariología.
     
    Obviamente no se puede hablar a los Neocatecumenales sobre Medjugorje o de cosas semejantes, pero también a Lourdes, Fátima, et cœ́tera, le es negada toda importancia.
     
  3. Eliminación del sacerdocio ministerial y de todo lo que tenga que ver con lo sagrado.
    La eliminación del Sacrificio comporta la supresión del sacerdocio ministerial, no debiéndose reconocer otro sacerdocio si no el de Cristo: la Eucaristía es celebrada por la comunidad de los creyentes, todos indistintamente partícipes de aquel único sacerdocio...
     
    La exclusión del sacerdocio ministerial lleva al derrumbe de la Jerarquía Eclesiástica, o sea, al rechazo del Orden Sagrado que la funda, suprimido el cual, la Iglesia, como Sociedad visible y jerárquica, no tiene más ninguna razón de ser.
     
    De hecho en el Neocatecumenado toda la autoridad y todo el saber está en las manos de los catequistas a los cuales los sacerdotes deben obediencia. ¡Cuántas veces he visto a sacerdotes tratados de mala manera sin el mínimo respeto por su estado!
      
    “¡Hey, mirad, un ensotanado misadociero desafiando mis extravagancias gastronómicas!”
      
    Los neocatecumenales no se arrodillan nunca, ni ante el Santísimo, ni en la Consagración, asumen conductas irreverentes durante las celebraciones (su postura clásica en las iglesias es con las piernas cruzadas y los dos codos apoyados sobre el asiento, posiblemente en posición oblicua respecto al banco). Una vez vi a un “Ministro extraordinario de la Eucaristía” (neocatecumenal) que fumando iba a llevar el Santísimo a un enfermo: habiéndoselo hecho notar me respondió “¿Qué sabes tú si Jesús no fumaba también?” Prefiero no hacer comentarios.
     
  4. Uso del dinero para acrecentar apoyos.
    Los Neocatecumenales disponen de gruesas sumas de dinero que son donadas por sus adeptos. Con qué tanta “liberalidad”, se ha discutido mucho: he sabido de una monja a la cual le fue quitado el reloj para que se “liberase de los buenes” no teniendo otra cosa que dar a causa del voto de pobresa y por eso no poseía nada. Llegados a cierto punto del camino deben dar el “diezmo” sin saber obviamente dónde terminará: nadie presenta informes de gastos. En gran parte es dado en limosna a las parroquias y a las diócesis que los hospedan a fin de ganarse el apoyo de la Jerarquía en sus luchas.
  
Otro aspecto del camino neocatecumenal que encuentra coincidencia en el estatuto masónico es el comportamiento ante el prójimo.
 
Como en el juramento masónico se hace obligación de ayudar a los “hermanos” de la misma logia, también para los neocatecumenales existe la obligación del mutuo socorro en el interior de la propia comunidad y eventualmente de las otras comunidades, mientras que no hace falta ayudar a quien no pertenezca al movimiento.
 
La justificación de tal comportamiento se corresponde en la enseñanza según la cual la salvación se obtiene no por las obras sino exclusivamente aceptando la Resurrección del Señor, tesis típicamente protestante y claramente herética.
 
Conclusiones
Como hemos podido observar, los puntos de contacto entre la masonería y el movimiento neocatecumenal son verdaderamente muchísimos, todo haría pensar que los neocatecumenales han sido dados a luz por la masonería como una bomba a punto de explotar en el seno de la Iglesia Católica.
 
Aunque estas sean suposiciones, faltando algunas pruebas para soportar esta alarmante hipótesis, pero parece verdaderamente extraño que habiendo nacido de “madres” distintas tengan tantas similitudes ente los principios y objetivos de la masonería y las catequesis y los comportamientos de los neocatecumenales.
 
No es mi objetivo emitir juicios sobre todo esto, pero quiero lanzar solo un grito de alarma a fin de que quien tenga el carisma de velar sobre la Ortodoxia de la Fe analice y diseccione a fondo este problema.
 
2 de febrero de 1994, Fiesta de la presentación de Jesús en el Templo.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)